La Junta libera en Marbella tortugas bobas con marcadores satelitales para estudiar su comportamiento

Pertenecen al nido localizado en agosto de 2020 en Fuengirola y que han estado al cuidado del Cegma del Estrecho y del Acuario de Sevilla.

La Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Sostenible ha liberado hoy en la playa marbellí de Cabopino 39 ejemplares de tortugas bobas pertenecientes al nido localizado en agosto de 2020 en Fuengirola y que han permanecido, durante más de un año, al cuidado del Centro de Gestión del Medio Marino (Cegma) del Estrecho y del Acuario de Sevilla. Esta es la segunda suelta de tortugas bobas del nido originario de Fuengirola, tras el que se realizó el pasado mes de agosto con la participación del presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno.



En esta última suelta de ejemplares, a la que han asistido la directora general del Medio Natural, Biodiversidad y Espacios Protegidos, Araceli Cabello, y el delegado territorial de Desarrollo Sostenible de Málaga, José Antonio Víquez, entre otros, se han seleccionado cinco ejemplares para que porten marcadores satelitales. Gracias a este equipamiento tecnológico, los técnicos de la consejería podrán estudiar el comportamiento de estas tortugas bobas, las rutas que realizan y su grado de supervivencia.

En este sentido, la directora general del Medio Natural ha destacado que estos ejemplares con marcadores satelitales “nos permitirán conocer mucho más sobre los primeros años de vida de esta especie amenazada”. Cabello ha recordado que estas tortugas marinas son de las nacidas de los huevos puestos en verano del año pasado en la playa de los Boliches de Fuengirola, “un nido muy especial porque es el situado más al oeste del Mediterráneo del que se tenga constancia”.

La directora general ha apuntado al cambio climático como un factor determinante en la alteración de algunas especies. A este respecto, Cabello ha puesto el acento en que la protección y conservación de la biodiversidad de Andalucía “es una tarea de todos” y ha realizado un llamamiento a los andaluces sobre la importancia de “cuidar nuestros mares con gestos sencillos y cotidianos como tirar los residuos a los contenedores para combatir las basuras marinas que tanto daño hacen a especies como la tortuga boba”.

500 gramos

Para que la suelta de una tortuga se pueda hacer con las mayores garantías de supervivencia, se mantienen en cautividad hasta que superen un peso mínimo de 500 gramos. En la primera liberación e ejemplares, la del 2 de agosto, se quedaron sin soltar todas aquellas tortugas que no superaron los 500 gramos y que son las que han sido liberadas en la jornada de hoy.

Además, para decidir si una tortuga es apta para ser liberada existe un protocolo específico, basado en un chequeo veterinario en el que se verifica, por un lado, que el animal se encuentra en un estado óptimo de salud y, por otro, que es capaz de sobrevivir por sí mismo en libertad.

Para programar y organizar la suelta, se tiene en cuenta la época del año y las condiciones meteorológicas del día elegido. Antes de ser liberadas, las tortugas marinas se pesan y miden, además de ser marcadas con un microchip subcutáneo, para su posterior identificación en el caso de que algún día aparezcan varadas en alguna playa.

En la suelta de hoy en la playa de Cabopino también han participado, entre otros, el coordinador provincial de Málaga de la Agencia de Medio Ambiente y Agua de Andalucía (Amaya), representantes de Emergencias 112 Andalucía, de la Policía Local, Bomberos y Protección Civil de Marbella, personal del parque de animales Bioparc Fuengirola, de la Asociación Hombre y Territorio, de la Asociación Produnas de Marbella, del Aula del Mar de Málaga, miembros del Acuario de Sevilla, de la Fundación Biodiversidad Proyecto Life Intermares, agentes de Medio Ambiente, técnicos del Cegma del Estrecho, de Inspección Pesquera, de la Delegación Territorial de Málaga y un grupo de cien alumnos del IES Las Dunas de Marbella.

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