El ‘chinche asesino’, la nueva especie invasora localizada en Málaga ya está en Torre del Mar

GENA-Ecologistas en Acción advierte del hallazgo de ejemplares de Zelus renardii dos años después de que el entomólogo Manuel Baena los detectara por primera vez en Alhaurín de la Torre.

El cambio climático y la globalización están expandiendo las especies vegetales y animales invasoras en la provincia. Si hace un año el Gabinete de Estudios de la Naturaleza de la Axarquía (GENA-Ecologistas en Acción) contabilizaba en un libro hasta 51 especies de plantas invasoras y 27 de animales invasores, de los que 43 se encuentran en el paraje natural de los Acantilados de Maro-Cerro Gordo, y detectaba los primeros ejemplares de hormiga loca fuera de la capital tras más de 15 años, ahora este colectivo ha remitido un escrito al Ministerio de la Transición Ecológica y a la Consejería de Medio Ambiente en el que explica que se ha encontrado en la comarca oriental malagueña un ejemplar de la llamada ‘chinche asesina’, cuyo nombre científico es Zelus renardii (Kolenati, 1857), según informa Diario SUR.



Se trata de un insecto del orden Hemiptera, que corresponde a insectos con aparato bucal «picador chupador», que incluye las llamadas «chinches de campo», «pero ésta es de la familia Reduviidae, que son especies carnívoras», apostilla el biólogo Rafael Yus. Sin embargo, por su aparato bucal esta especie no depreda «comiendo» a las presas, «sino absorbiendo, con su pico chupador los órganos y fluidos internos del insecto presa, ocasionándole, lógicamente, la muerte», apostilla. De ahí posiblemente el nombre de ‘chinche asesina’ que se le ha dado, «aunque a la especie humana no le produce ningún daño», según aclara este experto.

Se trata de una especie nativa de Norteamérica, que seguramente ha entrado accidentalmente en el territorio peninsular, posiblemente con alguna planta procedente de aquella región americana. «Es la forma habitual en la que van entrando numerosas especies alóctonas o exóticas, lo cual no revestiría mayor importancia si no fuera porque esta especies es depredadora, se alimenta de otros insectos, entre los cuales se pueden encontrar especies autóctonas, que incluye también a las especies «beneficiosas», porque controlan plagas o tienen un papel importante en el equilibrio de complejas redes tróficas», argumenta Yus.

Según describe el biólogo y entomólogo, «dado que esta especie no parece tener presas preferentes, es polífaga o inespecífica, el riesgo de que se convierte en una especie invasora es muy alto, con lo cual posiblemente haya que pasarla del estatus de especie exótica a especie invasora». «Pero también puede tener un efecto beneficioso, ya que las formas ninfales tienen especial predilección por los pulgones (Afidos), muchos de los cuales llegan a formar plagas, convirtiéndose así en un aliado para el agricultor o el jardinero», apostilla.

Primera cita en Murcia en 2010

La primera cita en España corrió a cargo de Luis Vivas, que la identificó en fotografía, de ejemplares fotografiados en Monteagudo (Murcia), en unas fotos tomadas en el 2010 por un alemán (Klaus Kamppeter). Es una especie extendida por gran parte del continente americano (Estados Unidos, Mexico y Chile), habiéndose exportado a otras regiones, como las islas Hawái, Filipinas, Samoa, etc. En Europa fue citada por primera vez en 2010, «siendo la nuestra la tercera cita en el continente europeo, aunque sospechamos que debe estar mucho más extendida, pasando desapercibida para la población», argumenta Yus.

En Málaga esta especie fue localizada por primera vez por el entomólogo Manuel Baena en Alhaurín de la Torre en 2019. A GENA-Ecologistas en Acción le ha sido comunicada por un vecino de Torrox, Txema Verdugo, a partir del hallazgo casual de unos conocidos en Torre del Mar. «Demuestra que el ritmo de introducción de especies alóctonas, algunas de las cuales pueden llegar a ser invasoras, es bastante intenso», concluye Yus.

Esta especie produce picaduras de forma ocasional y quienes las han sufrido aseguran que producen un intenso y agudo dolor que puede durar varios minutos, incluso horas, antes de desaparecer. No tiene un horario concreto para picar y se han registrado picaduras tanto en exterior como en interior de viviendas. Los investigadores sugieren que «podrían sentirse atraídos hacia los humanos cuando se mueven». Tras la picadura queda una pequeña herida.

Los investigadores Adrià Miralles-Núñez, Carlos Pradera y Juan A. Pujol, publicaron el pasado abril un trabajo que recopilaba nueve casos de picaduras en España desde el año 2018. Casi todas se habían producido en la Comunidad Valenciana, aunque se contabilizaba una en Cádiz y otra en Alcalá de Henares.

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