La energía del volcán de La Palma sigue disminuyendo, pero «la erupción no va a terminar a corto plazo»

Las edificaciones dañadas ascienden a 1.462.

La energía del sistema eruptivo del volcán de La Palma sigue mostrando una tendencia descendente en los últimos días, aunque no terminará a corto plazo, ha avisado este martes la portavoz del comité científico del Plan de Emergencia Volcánica de Canarias (Pevolca), María José Blanco.



Como recoge 20 Minutos, Blanco ha indicado que hay una disminución de todos los parámetros, sobre todo la sismicidad, la deformación del suelo y la emisión de dióxido de azufre (SO2), que ayer fue de entre 3.000 y 3.500 toneladas, pero esa tendencia es «lenta» y se necesita que sigan decreciendo para «llegar a niveles más bajos».

La sismicidad ha bajado en profundidades intermedias respecto a semanas anteriores y desde comienzos de noviembre ha habido «una notable disminución» de la deformación del suelo.

A la pregunta de si el volcán se está apagando, Blanco ha contestado que «en algún momento, sí», y ha añadido que en estos momentos está «en un proceso más estable y un nivel más bajo de actividad», pero «a corto plazo el sistema, la erupción, no va a terminar».

El único parámetro observable para predecir cuánto le queda al volcán que ha empeorado en las últimas horas es el tremor, que ha experimentado un repunte.

Eso, y las altas concentraciones de SO2, con superaciones horarias y diarias en las estaciones de Los Llanos y Puntagorda, mientras que la dirección que puede coger la nube de cenizas podría afectar al aeropuerto de La Palma, como ya sucedió a primera hora de este martes y provocó la cancelación de cuatro vuelos de Binter.

Crecen las fajanas

En cuanto al avance de las coladas, el director técnico del Pevolca, Miguel Ángel Morcuende, ha detallado que ha habido rellenos en la 2, en una zona intermedia entre la 1 y la 9, y un avance del frente de la 9, lo que ha propiciado que la superficie del delta lávico ascienda a 41,99 hectáreas, 1,09 más que el lunes.

La anchura máxima entre coladas ha aumentado hasta los 3.200 metros y los científicos han podido constatar «claramente» el aporte de tubos lávicos, ha apuntado Morcuende.

Miguel Ángel Morcuende ha vuelto a pedir que se extremen las precauciones en las labores de limpieza de ceniza, sobre todo cuando las labores se hacen en altura, para evitar accidentes.

También ha insistido en pedir que se evite la actividad física en exteriores, que se usen mascarillas FFP2 y que las personas con patologías no salgan de casa, especialmente en Los Llanos de Aridane, donde hay repuntes de concentración de micropartículas en las horas centrales del día, cuando más tráfico hay y más se limpia la ceniza.

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