Condenan a La Manada a 18 meses de prisión por un delito de abuso sexual en Pozoblanco

El juzgado de Córdoba impone un año y medio más para uno de los integrantes por delito contra la intimidad

Los cuatro integrantes de La Manada suman una nueva condena. Tal y como informa Diario Sur, el juzgado de Córdoba, que les procesó por los tocamientos y manoseos a una joven en el interior de un coche en Pozoblanco, acaba de hacer pública el fallo que les impone 1,5 años de cárcel por un delito de abuso sexual, una condena muy alejada de los cuatro años que reclamaba la fiscalía, según ha adelantado Espejo Público. Asimismo, les impone un año y cuatro meses por el delito contra la intimidad, que en el caso de José Ángel Prenda se elevan hasta los tres años al haber reconocido que grabó y difundió las imágenes.



Esos vídeos eran la principal prueba de cargo contra Antonio Manuel Guerrero, José Ángel Prenda, Jesús Escudero y el exmilitar Alfonso Jesús Cabezuelo, que desde hace un año están en prisión cumpliendo la condena de 15 años de cárcel por la violación en los sanfermines de 2016. Pero su defensa pidió su anulación al entender que se obtuvieron «de forma ilícita», ya que fueron localizados por la Policía Foral de Navarra tras la detención de los cuatro chicos en Pamplona después de haber cometido una violación múltiple durante los sanfermines de 2016.

Así, el abogado insistió durante el juicio en que los agentes carecían de autorización judicial para revisar de forma prospectiva los teléfonos en busca de otras pruebas. Y cuestionó además que los agentes forales pudieran desplazarse hasta Córdoba para localizar a la víctima y ofrecerle poner la denuncia. Por este motivo, pidió la anulación de esas imágenes y la absolución de La Manada. Y en caso de que los videos fueran admitidos, solicitó una pena de dos años de prisión para Prenda por un delito de maltrato de obra en concurso con otro contra la intimidad; una multa de un mes para Escudero por un delito de maltrato de obra sin lesiones, y seis meses de cárcel para Cabezuelo y Guerrero por un delito contra la integridad moral en concurso con otro de vejaciones.

Todo ocurrió la madrugada del 1 de mayo de 2016, dos meses antes de la agresión en Pamplona. Los cuatro jóvenes –solo faltaba Ángel Boza—acudieron a una feria cercana, y allí se encontraron con la víctima y sus amigos. De vuelta a Pozoblanco, donde uno de ellos estaba destinado, grabaron las imágenes en las que se ve a los cuatro chicos toqueteando y manoseando a la víctima, que aparece inconsciente. «Aprovechando que ella se hallaba privada de sentido, todos los acusados, con ánimo libidinoso, comenzaron a realizarle diversos tocamientos de carácter sexual», detalla el relato de hechos del Fiscal, que dio veracidad al testimonio de la joven. Al llegar a Pozoblanco, Cabezuelo se quedó a solas con ella y la conminó a realizarle una felación, abofeteándola e insultándola cuando ella se negó.

Las imágenes de ese trayecto fueron compartidas posteriormente en dos grupos de whatsapp, La Manada y Peligro, donde se produjeron comentarios como «qué habilidad, conduciendo con una mano y con la otra cogiendo una teta atrás», «madre mía, qué le echasteis a la chavala, ¿burundanga?, qué bueno», «¿está muerta o qué?». La víctima, por su parte, nunca denunció al tener lagunas de lo ocurrido, aunque compartió sus sospechas con varios amigos. Cuando los agentes la contactaron en noviembre, seis meses después, y le mostraron las imágenes sólo pudo articular un «lo sabía», según explicó el agente foral ante el juez.

El fiscal entendió que hubo una «idea preconcebida» para difundir esas imágenes y «hacer alarde» de lo ocurrido, «con evidente ánimo de vejar y vulnerar la intimidad de la perjudicada». Sin embargo, la defensa lo redujo a una «actitud vejatoria deplorable». Aunque se negaron a declarar y dar a conocer su versión, Prenda usó el turno de última palabra para reconocer que había grabado y compartido los videos sin conocimiento del resto, exculpándoles así del delito contra la intimidad.

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