Intenta matar a su hija descapacitada y suicidarse, por su desesperada situación tras varios desalojos en Torremolinos

Llevaban varios días durmiendo al raso entre bolsas con ropa y cartones. Madre e hija se refugiaban en un soportal situado en uno de los laterales del Ayuntamiento de Torremolinos, noticia que destaca hoy Diario SUR.  Allí pasaban la noche para, durante el día, hacer visible su situación: que se habían quedado nuevamente en la calle después de que las echaran por impago de la habitación que ocupaban en un hostal de la localidad. Entre los vecinos de la zona ya eran conocidas por vagar por las inmediaciones del edificio consistorial, protestar con pequeñas pancartas y pasar los días en los bancos de la plaza.

Ayer, madre e hija permanecían ingresadas en el hospital, pero en habitaciones distintas. La progenitora, de unos 55 años, se encuentra bajo custodia policial y en calidad de detenida por, supuestamente, intentar matar a su hija (28), que sufre una discapacidad y se desplaza en una silla de ruedas. Luego intentó suicidarse utilizando el mismo cuchillo e idéntico método.



Las encontró un barrendero a primera hora de la mañana, tras percatarse del charco de sangre. Enseguida avisó a la Policía Local, que acudió en cuestión de segundos por la cercanía de la comisaría, situada a unos metros del Ayuntamiento. Al verlas inmóviles, los agentes se acercaron a ellas e inmediatamente dieron aviso a los servicios de emergencias sanitarias. Fueron los propios policías quienes, en un primer momento, socorrieron a las mujeres haciéndoles torniquetes para evitar que continuaran sangrando.

El equipo de urgencias de Torremolinos se desplazó al lugar para asistirlas. La hija tenía un corte profundo en la muñeca derecha y había perdido mucha sangre. Estaba casi inconsciente. La herida que presentaba la madre, también en una muñeca, en este caso la izquierda, no revestía tanta gravedad, según la primera valoración de los sanitarios.

Al principio, las características de sus lesiones hicieron pensar en un doble intento de suicidio. Y, a tenor del escenario que se encontraron, no era reciente, sino que se habría producido durante la madrugada. Al parecer, en el caso de la joven, que tenía el corte más profundo, la posición del cuerpo había detenido, presionándola, la hemorragia.

Ya en el lugar de los hechos, el caso pasó de ser un posible intento de suicidio de dos mujeres, madre e hija, a convertirse en un supuesto homicidio de la primera sobre la segunda. Según las fuentes consultadas, fue la propia progenitora quien confesó a los agentes que había lesionado a su hija «para que no sufriera más» y después se había intentado suicidar. De hecho, manifestó incluso haberle dado una pastilla para que no sintiera dolor.

Los servicios sanitarios evacuaron a ambas al Hospital Clínico Universitario. Fuentes oficiales del centro sanitario informaron ayer de que sus vidas no corren peligro, aunque están pendientes de evolución. Las dos se quedaron ingresadas para suturarles las heridas, para lo que tienen que pasar por el quirófano, dadas las características de las lesiones.

La madre, además, será examinada en el área de psiquiatría del hospital, donde ingresó bajo custodia de la Policía Local de Torremolinos, que fue quien la detuvo al escuchar que había sido ella quien, supuestamente, le hizo el corte en la muñeca a su hija. Poco después, la vigilancia, y el caso, pasaron a manos de la Policía Nacional, que ha abierto una investigación para esclarecer los hechos.

Ahora es el Grupo de Homicidios de la comisaría de Torremolinos-Benalmádena el que indaga en las circunstancias del suceso. Al parecer, en varias de sus visitas al Ayuntamiento de Torremolinos, la madre ya había advertido de que se cortaría las venas. Fuentes consultadas por este periódico confirman que la familia recibe ayudas municipales desde hace casi tres décadas. La discapacidad que sufre la hija sería de grado III, es decir, de gran dependencia, según ha podido averiguar este periódico. Este miércoles tenían concertada una reunión con una trabajadora social, cita a la que no acudieron pese a llevar varios días pernoctando en los alrededores del Ayuntamiento.

Operarios de Litosa, la empresa municipal de limpieza de Torremolinos, acudieron pronto hasta el lugar de los hechos para limpiar la sangre con pistolas de agua. Varios testigos consultados confirman que el caso movilizó a más de una decena de agentes y también al médico municipal, que bajó para atender a las dos mujeres. Llevaban varios días manifestándose a las puertas del Ayuntamiento y durmiendo, cuando caía la noche, en uno de sus soportales. Por el día almorzaban y descansaban en los bancos de la colindante plaza Blas Infante.

La situación de madre e hija se complicó cuando fueron desahuciadas, medida que ya habían sufrido con anterioridad en otros pisos. El Área de Bienestar Social del Consistorio torremolinense activó entonces una ayuda de emergencia para pagar su estancia en un hostal, donde han vivido en los últimos meses. Al parecer, un cambio de propiedad del establecimiento, reacia a mantenerlas en una habitación, y el final de la ayuda concedida, que se había duplicado respecto al período comprometido, dejaron en la calle a ambas.

El Ayuntamiento tiene actualmente abierto el plazo para solicitar ayudas al alquiler que subvencionan el 40 por ciento de la cuota mensual, una opción a la que madre e hija no se han aferrado pese a las recomendaciones municipales. La falta de viviendas sociales en Torremolinos y el elevado precio de los alquileres han complicado su situación. Tampoco han aceptado, según fuentes consultadas, la posibilidad de beneficiarse del servicio de comedor social que gestiona Emaús, que tiene su sede en el municipio y ofrece comida a domicilio para personas con problemas de movilidad, como le ocurre a la hija. Sin embargo, sí han recibido ayudas de otras organizaciones sin ánimo de lucro.

Azotadas por varios desahucios, madre e hija han sido históricamente consideradas personas en riesgo de exclusión social por parte de los trabajadores municipales, que así lo han hecho constar en varios informes con el objetivo de destinar las ayudas necesarias para favorecer la integración de los sectores de población sin recursos económicos propios para atender sus necesidades básicas.

La madre había exigido que el Ayuntamiento interviniera buscando una vivienda en alquiler. Las ayudas locales, establecidas como una solución de tránsito, se han convertido en este caso en subvenciones prolongadas desde comienzos de los años noventa. A la penosa situación económica se suma ahora una investigación policial que podría tener graves consecuencias penales.

Ambas llevaban varios días durmiendo en la calle, sintiéndose desamparadas por la Administración. Habían trasladado todas sus pertenencias hasta las puertas del Ayuntamiento, varias bolsas repletas de ropa y otros enseres de las que ayer, apenas unas horas después del suceso, no quedaba ni rastro.

 

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