«Es una suerte que tengamos salpas»: así son los seres transparentes que han llegado a las playas por miles

Hermafroditas y gelatinosas, las salpas son capaces de capturar CO2 y llevarlo al fondo del mar, publica Cadena Ser

Las confundieron con restos de botellón. Había cientos. Miles. Las salpas han llegado en tromba a las costas granadina y malagueña en los últimos días. Costó un tiempo y varios tuits saber qué era ese ser invertebrado gelatinoso y transparente capaz de retrotraernos a la época del cámbrico, cuando se produjo la explosión de vida más intensa de la historia. Los más antiguos del lugar los habían visto antes. Zapaticos les llaman. Pero, la mayoría de los bañistas estaban convencidos de que eran medusas. Así que huían.



“Soy de Granada, veraneo en sus playas y tengo amigos que me empezaron a mandar fotografías y vídeos de lo que estaba pasando. Me tuve que informar antes, porque no tenía muy claro al principio de qué se trataba. Puse el tuit para explicar que son salpas, que no les hicieran daño y que no son urticantes. Su labor para el ecosistema es muy valiosa”, explica Rosa Porcel, doctora en Bioquímica y Biología molecular e investigadora de la Universidad Politécnica de Valencia.

Ni pez ni medusa, capturan el CO2

La salpa no es ni pez ni medusa. Forma parte, filogenéticamente, a un grupo de animales que se llaman tunicados. Son hermafroditas y su forma de reproducción es la alternancia generacional. Es decir, combinan una fase asexuada con otra sexual. En la primera, se reproducen clonándose y en la segunda, a través de gametos femeninos y masculinos Se multiplican muy rápido.

Se alimentan de fitoplacton que son organismos fotosintéticos. El fitoplacton transforma el dióxido de carbono en biomasa en las capas superficiales de los océanos y las salpas favorecen viaje más rápido a aguas profundas. “Es una suerte que tengamos salpas. Tienen un papel y función muy buena para el ecosistema. Son capaces de alimentarse de bacterias, fitoplancton y pequeñas larvas de zooplancton, atrapan el carbono en éstos compartimentos del ecosistema en forma de pelotas fecales que pesan más y acaban yendo al fondo. Secuestran así el carbono”, explica Laura Prieto, doctora en Ciencias del Mar e investigadora en el Instituto de Ciencias Marinas de Andalucía en Cádiz (CSIC).

Seres muy poco estudiados

Laura insiste en tranquilizar a los bañistas porque no pican ni son urticantes. Constituyen el alimento para 202 especies marinas. La que ha aparecido en la costa andaluza es “muy típica” y de tamaño medio. Su aspecto es curioso y no es habitual verlas en las playas. Por eso han sido muy poco estudiadas a pesar de los miles de años que llevan en la Tierra. Viven en mar abierto. “Son cordados. Significa que son más cercanos a nosotros que las medusas en la línea evolutiva. Los cordados son como la parte más primitiva de los vertebrados”, explica la investigadora.

Estudiar las salpas no es sencillo. No se saben cuándo pueden aparecer, aunque se asocia con un aumento de su comida, el fitoplacton en una determinada zona. Un temporal es también otro de los factores.

Como otras especies que viven en mar abierto, reproducir sus condiciones de vida en un laboratorio no es fácil. Para lograrlo, sería necesario llegar a acuerdos con acuarios. Ni siquiera se conoce la duración del ciclo de vida de este ser tan delicado que se puede romper solo al intentar cogerlo. “Las salpas viven en mar abierto, puedes conseguir que en laboratorio sobrevivan una semana o un mes, pero es complicado que complete el ciclo de vida”, explica Laura.

¿Son comestibles?

Acostumbrada a la divulgación, Rosa está sorprendida por la repercusión de su tuit en las redes e informaciones. “Soy científica y me siento en la obligación de divulgar, la sociedad tiene que saber lo que hacemos. Entender la ciencia no es fácil y hay que contarla de forma amena para que llegue a la gente”, sostiene.

Algunos se han preguntado si son comestibles. Laura Prieto no lo recomienda y explica las razones. «Como consumen fitoplancton, desde mi punto de vista científico sería un poco arriesgado porque hay fitoplancton tóxico y sí se ha visto que cuando ellas han consumido ese tipo de fitoplancton, los peces que las consumen, mueren», cuenta.

El 70% del planeta es líquido. Las salpas tienen una labor importante en la lucha por evitar el calentamiento global. “Son bonitas, no pican y nos ayudan a mantener el océano más saludable”, concluye la investigadora.

 

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