Vídeo: Muere el cantante mexicano Vicente Fernández a los 81 años

El famoso intérprete de rancheras llevaba varias semanas ingresado tras sufrir una caída en su casa.

El cantante mexicano Vicente Fernández ha muerto este domingo a los 81 años después de varias semanas ingresado en el hospital tras una caída en su casa, según recoge RTVE.



«En Paz descanse Sr Vicente Fernández. Lamentamos comunicarles su deceso el día domingo 12 de diciembre a las 6:15 am. Fue un honor y un gran orgullo compartir con todos una gran trayectoria de música y darlo todo por su público. Gracias por seguir aplaudiendo, gracias por seguir cantando», expresó la familia en una publicación junto a una fotografía del artista.

El Charro de Huentitán ha fallecido la vida después de haber tenido al país en vilo en las últimas semanas pero sobre todo en las últimas horas, ya que el sábado la familia comunicó que se encontraba en «estado crítico» de salud y «con pronóstico muy reservado». Hasta el momento la familia no ha dado información sobre los homenajes que estén planeados para Fernández.

El también actor llegó a principios de agosto a un hospital particular de Guadalajara (oeste de México) tras sufrir una caída que le provocó un golpe en las cervicales cercanas al cráneo, lastimándose la médula y dejándolo sin movimiento de brazos y piernas. Debido a ello tuvo que ser sometido a una cirugía de urgencia que le generó un deterioro respiratorio y lo dejó conectado a respiración artificial, por lo que se mantuvo en terapia intensiva cerca de seis semanas.

A mediados de septiembre, el intérprete presentó mejoría y permanecía en una habitación común del hospital para recibir rehabilitación física, pero a inicios de diciembre fue reingresado al área de terapia intensiva debido a que su estado de salud se deterioró.

Fernández marcó la historia de la música ranchera

En días anteriores se pudo ver a sus hijos, a sus nietos y a su esposa María del Refugio Abarca -conocida como Doña Cuquita- en las puertas del hospital saliendo de visitar a Chente y acercándose a la prensa que se agolpaba en las inmediaciones.

El fallecimiento de Chente Fernández coincide con el Día de la Virgen, patrona de México y por la cual el cantante y actor sentía una gran devoción, como demostraba dedicándole canciones en sus conciertos.

Nacido el 17 de febrero de 1940 en Huentitán el Alto, en el oeste de México, grabó más de cien álbumes y es considerado el cuarto «gallo» entre los ídolos históricos del género de la ranchera, junto a maestros de la talla de Javier Solís, Pedro Infante y Jorge Negrete.

Fernández recibió en estas décadas de trabajo todo tipo de galardones y reconocimientos, entre ellos Grammys y premios Lo Nuestro, regularmente encabezaba los listados de la Revista Billboard y vendió más de 65 millones de discos.

Con su característico sombrero ancho y siempre en compañía de buen mariachi, actuó en los escenarios más prestigiosos del mundo, algunos como el Auditorio Nacional y la Plaza de Toros, en la capital mexicana, o el Madison Square Garden y el Radio City Music Hall de Nueva York.

Polifacético como pocos, además de dedicarse a la música participó en más de 25 películas, donde con frecuencia interpretaba el papel de charro (personaje que viste el traje típico mexicano y canta rancheras) o vaquero, lo que le valió una estrella en el Paseo de la Fama en Hollywood.

Hijo de ranchero y ama de casa, con tan sólo seis años Vicente Fernández empezó a soñar con una carrera como cantante y cuenta en su biografía que cuando iba a ver las películas de Pedro Infante le decía a su madre que de mayor sería como él.

El Sinatra de las Rancheras

A finales de 1965 comenzó a hacer visitas a las diferentes compañías discográficas. Tras varios rechazos fue en el verano de 1966 cuando firmó su contrato con CBS México, hoy Sony Music, y grabó algunos de sus primeros éxitos.

En 1976 Fernández era el nuevo rey de la música ranchera tras el éxito de la canción Volver, Volver, que se convirtió en un himno de ese género, que se caracteriza por idealizar la vida en el campo y describir desgarradoras historias de amor y desamor.

Uno de los hitos de su carrera se produjo en 1991, cuando un titular a ocho columnas en el periódico estadounidense The Houston Chronicle lo bautizaba como El Sinatra de las Rancheras y se reconocían así sus logros en la música.

Padre de Vicente, Gerardo y Alejandro, sus «tres potrillos», y de Alejandra, hija de una cuñada a la que adoptó como propia, a Chente se le debe la popularización de la música ranchera en México y los países de habla hispana.

Comprometido con los suyos, no solo comparte escenario con su hijo Alejandro y Vicente, que han seguido el camino de su padre, sino que también fue el artífice de que su joven chófer en Los Ángeles, originario de Sonora, se adentrase en la música de manera profesional.

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