Sedella, un pequeño paraíso mudéjar a los pies de La Maroma

La iglesia de San Andrés, la Ermita de la Virgen de la Esperanza, la Casa Torreón, el puente romano y mucha naturaleza nos esperan en el municipio.

El municipio de Sedella constituye una de las puertas de entrada al Parque Natural de las Sierras de Tejeda, Almijara y Alhama. El núcleo urbano se levanta en las faldas del pico de La Maroma, a unos 686 metros de altitud, siendo Rubite su principal pedanía. Su término municipal posee una extensión de casi 40.670 hectáreas, con altitudes que oscilan desde los 300 y los 2.065 metros.



Sedella es un pueblo que preserva la esencia de su pasado árabe. Sus casas blancas adornadas con flores, su entramado de estrechas calles y un cuidado casco histórico son las señas de identidad de esta villa, que también sorprende por su extraordinaria riqueza paisajística y ecológica.

El municipio forma parte de la Ruta Mudéjar junto con las localidades de Arenas, Canillas de Aceituno, Árchez y Salares. Un itinerario que brinda la oportunidad de trasladarse a la época de la dominación musulmana a través del legado andalusí que atesoran las construcciones arquitectónicas de esta zona del interior de la Axarquía.

Fruto de esta influencia árabe, encontramos en la Plaza de la Constitución una de las joyas arquitectónicas del pueblo: la Casa Torreón. Se trata de la antigua vivienda de Diego Fernández de Córdoba, al que se le concedió el título de Señorío de Sedella como compensación por los servicios prestados a la Corona de Castilla. Es una construcción del siglo XVI en estilo mudéjar. Del edificio, de titularidad privada, destaca su torreón, que mezcla el estilo renacentista con la estética morisca.

De la misma época era el templo sobre el que se levantó la iglesia de San Andrés, del que se conserva la antigua torre campanario de lo que probablemente fue una antigua mezquita árabe. En su interior alberga interesantes esculturas, una custodia y objetos de culto de los siglos XVII y XVIII.

En el extremo sureste del casco urbano, casi a las afueras del municipio, está la Ermita de la Virgen de la Esperanza. Está integrada en los restos del antiguo castillo de Sedella, de época árabe. Fue construida en el siglo XVII sin grandes ambiciones estéticas y entroncada con las formas arquitectónicas populares. En su interior se alojan y se veneran las imágenes de la Virgen de la Esperanza y de San Antón, patronos de la localidad.

Otro punto de interés por la importancia que tuvo para la vida social del municipio es el edificio del lavadero público, ubicado a la entrada del pueblo. Constituye un excelente ejemplo del buen gusto y la sencillez de la arquitectura local.

No podemos olvidarnos del Centro de Visitantes de Sedella, ubicado muy cerca del Ayuntamiento. Es un espacio de información y promoción del Parque Natural de las Sierras de Tejeda, Almijara y Alhama, donde podremos adquirir algún producto relacionado con la manufactura tradicional y artesanal del entorno, y que incluye una sala audiovisual y una pequeña zona de entretenimiento para los más pequeños.

El centro cuenta, además, con una maqueta interactiva y un ventanal-mirador, que ha sido dotado con distintas intervenciones museográficas que permitirán al visitante conocer algunos detalles acerca de los seres vivos que habitan en el parque natural en un recorrido por los distintos paisajes, desde las tierras bajas hasta las agrestes cumbres permanentemente azotadas por el viento.

Centro de Visitantes de Sedella.

Para los aficionados al senderismo y a los deportes de aventura, el municipio reúne parajes tan atractivos como el pico de la Maroma, al que se llega desde el área recreativa de Sedella, el Salto del Caballo, la Cueva Horeada o el Camino de Arrieros.

También debemos destacar el tramo de la etapa 7 de la Gran Senda en sentido a Canillas de Aceituno, que nos lleva al impresionante puente colgante de El Saltillo. En esta misma ruta, pero en dirección hacia Salares, atravesaremos una construcción con muchos siglos de historia como es el Puente Romano.

En los restaurantes podremos hacer una parada y aprovechar para consumir algunos de los platos típicos de la gastronomía local como el potaje de hinojos, el choto al vino y el chivo al ajillo. También se pueden degustar las migas y las tortillitas de bacalao con miel de caña, conocidas como parpuchas. Entre la repostería tradicional destacan los «roscos tontos», un dulce con claras reminiscencias árabes.

Finalizamos nuestro recorrido en la parte más alta del pueblo, donde podremos obtener la mejor panorámica de Sedella. Desde los puntos más altos se puede visualizar el mar, unos paisajes espectaculares y unas montañas que se tiñen de blanco en los meses invernales.

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Chiringuito Casa Miguel

Desayuna junto al mar con nuestra gran variedad de panes, zumos, cafés y tés

Paseo Marítimo de Poniente, Torre del Mar