Los accesibles casinos online: muy lejos de las limitaciones medievales

La historia de la humanidad tiene varios capítulos llenos de juegos y apuestas qué se remontan a muchos siglos atrás. En la actualidad, lo más versátil y entretenido se encuentra en los casinos online espacios en los que el juego diverso proporciona al usuario muchas opciones que escoger. Muy atrás quedaron las limitaciones de otras eras y sus injustas sanciones.

Desde épocas milenarias el ser humano ha buscado formas de entretenimiento, el juego y la apuesta son una diada presente en muchísimas de las actividades sociales. Obviamente, las formas de relacionarnos hoy en día difieren mucho de otras épocas. No obstante, la pasión por los juegos de azar permanece inalterada.



El entretenimiento en la Edad Media

Una etapa interesante y contradictoria en materia de entretenimiento fue la Edad Media. Es decir, esos cuatro siglos correspondientes a la época medieval que culminó con la imprenta y los primeros viajes a América. Periodo que, por una parte, asociamos con la edad oscura, pero también con caballeros de armaduras, escuderos, justas y cruzadas, así como con castillos fascinantes, reyes, príncipes y princesas.

La vida medieval no era solo guerra e invasiones. La condición privilegiada de la nobleza, a expensas de la labor de los campesinos y de numerosos sirvientes, les permitía tener tiempo de ocio. Por esa razón, en esta época se desarrollaban grandes banquetes, bailes de palacio y diversidad de juegos. En los castillos medievales la nobleza pasaba su tiempo de ocio disfrutando de diversos eventos.

También realizaban actividades de caza, torneos y una gran variedad de actividades de entretenimiento. Así que, su tiempo podía ser usado bebiendo, riendo, cazando, bailando, comiendo, jugando y por supuesto, en muchas de esas ocasiones apostando.

Prohibiciones para la plebe

Más limitado para la plebe y en ocasiones severamente prohibido, los juegos proliferaban más allá de los salones del castillo o de los fastuosos palacios. La apuesta en la época medieval se movía intensamente hasta en los campamentos de los campos de batalla. El tiempo libre colocaba al juego en todos los lugares y clases sociales. Se jugaba en los grandes castillos y a escondidas en las tabernas, pero también en los barcos durante sus largas travesías.

Sin embargo, la extraña moral que caracterizó este período -y otros- de la civilización humana, condujo a que los juegos implicaran discriminación. La legislación y las ordenanzas en contra del juego se dirigían casi que exclusivamente contra la plebe, al igual que los severos castigos.

En el siglo XII, en el período de las cruzadas de Ricardo I (el famoso rey Ricardo Corazón de León) le estaba prohibido jugar a quienes tenían un rango inferior a caballero.  Quienes ostentaban el título de caballeros, así como los miembros del clero podían jugar, pero con limitaciones. Por supuesto, todas estas ordenanzas no aplicaban a los reyes, ni a sus invitados de juego. Tanto Ricardo Corazón de León rey de Inglaterra, como su rival Felipe II rey de Francia, estaban exentos de cualquier prohibición.

Con diversas ordenanzas, los reyes medievales vetaron que los plebeyos participaran en actividades de entretenimiento. Además de los juegos de dados, también el futbol y los bolos estaban prohibidos. Argumentaban que eran distractores de su práctica deportiva permitida: el arco y la flecha, destinados a la defensa del reino.

Las apuestas de las monarquías feudales

Infinidad de historias y relatos demuestran, que las legislaciones conllevaban dominación y menosprecio hacia los plebeyos. Reyes, nobles y descendientes podían realizar cualquier tipo de apuestas, hasta las más estrafalarias. Cuando Ricardo II tenía 10 años, los bufones que lo entretenían jugaron con él a los dados. El joven príncipe ganó en las apuestas una bola, un anillo y una copa de oro. Los dados fueron elaborados de manera tal que siempre ganara.

Algunos Enriques ingleses eran asiduos jugadores, Enrique IV en sus viajes perdió jugando a los dados en varias ciudades. Una peculiar historia -cien años después en el siglo XV- es la de Enrique VII, apasionado del juego quien tuvo innumerables pérdidas apostando en el tenis, los dados y el ajedrez. Sin embargo, no le tembló el pulso para aprobar una ley que prohibía jugar a los aprendices, trabajadores y artesanos.

El ajedrez en el medioevo, a pesar de ser un pasatiempo recatado y honorable, también era un juego popular objeto de apuestas en tahurerías. Estas garitas constituían las casas de juego de entonces y también eran objeto de ordenamiento. En España, la ordenanza sobre estos lugares permitía que jugaran cristianos, moros y judíos. No obstante, las sanciones eran diferentes, para los cristianos solo eran multas, para moros y judíos les asignaban multas y prisión.

Hoy, existe la posibilidad de jugar cómodamente en los casinos online, los cuales están disponibles para todos y su acceso es muy fácil. La mentalidad medieval, afortunadamente, ha quedado en el pasado.



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