Lola Flores: de Faraona a leyenda artística

Se cumplen 25 años del fallecimiento de la cantante y bailaora, cuyo talento sigue vivo en sus hijas y nietos.

El 16 de mayo de hace 25 años, amanecía con la noticia de la muerte de Lola Flores, Lola de España, la Faraona, a los 72 años. Cantante y bailaora flamenca de gran éxito, se convirtió en todo un símbolo en la España de posguerra y franquista, gracias sobre todo a su personalidad y temperamento, que mantuvo hasta el día de su muerte.



La Vanguardia ha sido uno de los muchos medios que se han hecho eco este sábado del aniversario de su fallecimiento. Isable Clarós ha sido la encargada de realizar este artículo que compartimos:

Falleció de un cáncer de mama, que le fue detectado en 1972, pero del que no se quiso operar porque no quería que le amputaran un pecho. Durante todos esos años se sometió a sesiones de quimioterapia, que disimulaba con pelucas y una gran energía. Engañó a todos asegurando que todo estaba controlado y que iba a cambiarse el apellido Flores por el de Milagro. Lo de ¡Ay, pena, penita, pena! (una de sus canciones más emblemáticas junto A tu vera o La zarzamora ) lo dejaba sólo para cantarlo en el escenario, al que se subió por primera vez en 1939, en su Jerez natal, y por última durante las Fallas, en Valencia, dos meses antes de su muerte.

Pero Lola Flores también fue un símbolo para la España de la transición. El Estado la demandó por no haber realizado las declaraciones del impuesto sobre la renta de 1982 a 1985. Le reclamaba 145 millones de pesetas. Estaba en marcha la campaña Hacienda somos todos, pero el mejor impacto fue sentar en el banquillo por primera vez, a un personaje como Lola Flores. No fue a la cárcel, pero tuvo que pagar 28 millones de pesetas.

La artista se casó en 1957 con Antonio González el Pescaílla , guitarrista y uno de los padres de la rumba catalana, que dejó de lado su carrera para atender a los tres hijos del matrimonio: Lolita (1958), Antonio (1961) y Rosario (1963).

La muerte de Lola Flores, hoy hace 25 años, dejó a su familia destrozada. Especialmente a su hijo Antonio, músico de gran talento y de grandes adicciones, que sólo Lola le sabía controlar. Su fallecimiento fue un gran golpe para él, y 14 días después fue hallado muerto en la casa familiar a causa de una sobredosis de barbitúricos y alcohol. Dejó canciones tan emblemáticas como No dudaría, Siete vidas o Alba , dedicada a su hija, que nació en 1986, de su unión con Ana Villa. Alba tuvo claro que quería ser actriz y adoptó como apellido artístico el de su abuela paterna. Alba Flores ha trabajado en teatro, cine y televisión y hoy es reconocida por su papel de Saray en Vis a vis y sobre todo por el de Nairobi en La casa de papel .

Al mes de fallecer Lola Flores, Lolita se separó de Guillermo Furiase, con quien se había casado en 1983 en la sacristía de una iglesia de Marbella, abarrotada de fans que no querían perderse la boda, aunque Lola les dijo el ya mítico: “Si me quereis, irse”. Tuvieron dos hijos, Elena (1988) y Guillermo (1993). Elena Furiase es actriz. Se hizo muy popular con la serie El internado , y ha trabajado en Amar es para siempre y Centro médico, entre otras. Tiene un niño, Noah (2018), por lo que Lola Flores ya sería bisabuela. Guillermo es músico, y compositor en el grupo Albha y físicamente se parece a su tío Antonio.

Lolita siempre estuvo a la sombra de su madre, con quien iba de gira, desde que con 17 años cantó Amor, amor. Desde entonces su carrera ha sido irregular, aunque con éxitos en la música ( Sarandonga ), el cine ( Rencor, por el que ganó un Goya), el teatro ( La plaza del Diamante o Fedra ) y la televisión ( Tu cara me suena ). Ha reconocido problemas financieros, de salud (cáncer de útero) y amorosos (en el 2010 se casó con el actor Pablo Durán, del que se divorció cinco años después).

Todos dicen que Rosario es la que más se parece a Lola Flores en el escenario. Ella quedó devastada aquel 1995 sobre todo por la muerte de su hermano, al que estaba muy unida, y que le componía las canciones ( Mi gato, Sabor sabor ). Sólo el nacimiento de su hija en 1996 de su breve relación con el argentino Carlos Orellana le devolvió la alegría. Le puso Lola, en recuerdo a su madre. La joven trabaja en el cine, pero detrás de la cámara. Igual que Pedro Lazaga, con quien Rosario se casó en el 2006.

Se conocieron en el 2002, en el rodaje de Hable con ella, de Pedro Almodóvar. Fue su último trabajo como actriz y desde entonces vive volcada en la música, siendo todo un referente internacional con numerosos premios. Desde hace unos años compagina los escenarios con el programa de televisión La voz . Rosario y Pedro tienen un hijo, Pedro Antonio, en recuerdo al hermano y al padre de Rosario, que falleció en 1999. El niño nació el 21 de enero del 2006, el mismo día que su abuela Lola Flores hubiera cumplido 83 años.

El círculo se cierra, pero el talento en la familia González-Flores sigue vivo.

 

 

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