Las familias de niños con necesidades educativas especiales de Málaga protestan ante la carencia de recursos

Entre ellas la familia de Blanca, la niña con síndrome de Rett, que se tiene que desplazar a Torrox porque en su colegio, Enrique Ginés, de Frigiliana, no existe aula específica. 

Martina deberá cambiarse de colegio el año que viene a pesar de que está feliz este curso en el Rafael Alberti. El caso es que su hermano Thiago tiene que matricularse por primera vez el año que viene y necesita personal de integración, ya que tiene TEA (Trastorno Espectro Autista). El colegio no ofrece este recurso, por lo que la opción que se le da es que se matricule en el Benito Pérez. La familia se ve obligada a desplazar a la hermana mayor, “porque no puedo llevar y recoger a un niño en cada colegio, es imposible”, explica Noelia Moreno, la madre, a Málaga Hoy.



Estos son algunos de los motivos que habían movilizado a las familias durante esta mañana a las puertas de la Delegación de Educación de la Junta de Andalucía. Algunas AMPAS y colectivos de madres de niños con necesidades educativas especiales han unido fuerzas para exigir más recursos en la enseñanza de sus hijos. El colectivo exigía una bajada de las ratios de PT, PTIS (Profesional Técnico de Integración Social) y AL (Especialista de Audición y Lenguaje) entre otras cosas. “Los tutores están desbordados y nos piden que contratemos a profesores sombra, los cuales tenemos que pagar de nuestro bolsillo”, indicaba Rocío Castillo, otra madre afectada. “Nuestros hijos acaban en aulas específicas porque en las aulas ordinarios no pueden atenderlos como deberían y acaban segregados del resto de los alumnos”, explicaba Noelia.

Por otro lado, denunciaban que hubiera colegios en los que no se cuente con estas figuras, obligando a que los niños se matriculen en centros más alejados de sus viviendas, como es el caso de Noelia. Ante esta situación, la Delegación de Educación explica que son las familias las que tienen que formalizar las matriculas en los colegios donde existan profesionales de integración y que cuando acabe el proceso de matriculación, si hay recursos sobrantes, se dotarán a los centros en función de las necesidades.

Como recoge Málaga Hoy, esta situación se agrava en los municipios, donde hay mayor distancia entre los colegios. Blanca, una niña con síndrome de Rett, sufre una situación muy difícil debido a que en el colegio Enrique Ginés, en Frigiliana, no existe aula específica. Blanca tiene cuatro años y debe ir todos los días al colegio El Faro, en Torrox, a 40 minutos de su casa. La niña sufre crisis epilépticas al despertar, por lo que tiene informes médicos que recomiendan que este proceso se realice con calma.

Esta falta de recursos se traduce en que su madre, Paqui García, haya tenido que dejar de trabajar. Paqui se dedica a cuidar de su hija desde las 6:00 de la mañana hasta las 16:00, ya que debe levantarse con tiempo. Tres días a la semana, Blanca va a terapia, por lo que tiene que recogerla del colegio y volver a llevarla. “Si fuera al colegio del pueblo todo sería más fácil. Yo tendría más ayuda y evitaríamos el sufrimiento de ella durante los trayectos, en los que los pasa realmente mal”. Blanca tiene reconocida una discapacidad del 93%. La madre también apunta a que la integración es más difícil aún, ya que no conoce a los niños de Frigiliana.

“Se está creando una desigualdad social”, concluía Paqui. Esta familia lleva dos años contactando con Delegación. “La respuesta que nos han dado es que Blanca había sido una situación sobrevenida y no contaban con ella, pero este año ya lo sabían y hemos tenido que matricularla en Torrox otra vez”. “Además, nos han advertido desde la directiva del centro que el aula específica está saturada”, explicaba la madre.




Arenas

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