Herido tras ser golpeado en la cabeza con un hacha por su cuñado en Coín

El presunto agresor, que se encuentra en paradero desconocido, tenía una plantación de marihuana supuestamente en el domicilio de la víctima.

Ocurrió sobre las 22:10, la Guardia Civil informaba a la Policía Local de Coín de una agresión en la barriada de La Fuensanta. Una persona se encontraba herida después de haber sido supuestamente golpeada «fuertemente en la cabeza con un hacha» por su cuñado, según publica Málaga Hoy.



Al parecer, la víctima se encontraba en plena vía pública el pasado sábado cuando su cuñado se le acercó por detrás y le asestó un golpe con un arma blanca en la cabeza que le causó contusiones en otras partes del cuerpo. Además, el damnificado se encontraba acompañado por sus tres hijos -todos ellos menores de edad- y su mujer, quien supuestamente también fue golpeada por su hermano.

La víctima, que se refugió en la vivienda de unos familiares de su pareja, se negaba a salir del domicilio sin presencial policial, pues manifestó temer por su vida. Hasta el lugar se desplazaron la Policía Local de Coín y los servicios sanitarios, y el herido fue trasladado al centro de salud del municipio.

Apenas 20 minutos después de la agresión, un vehículo apareció incendiado en una de las calles de la localidad. En concreto, un Renault Traffic propiedad de la víctima. Así, una dotación de bomberos tuvo que desplazarse hasta el lugar para sofocar el fuego, y la Policía Local retiró el resto de vehículos -otro turismo y una motocicleta- de la vía pública de la persona presuntamente agredida para evitar más daños.

Una vez asistida por los sanitarios, la víctima se encontraba abandonando el centro de salud -acompañado por agentes- cuando observó un ciclomotor en marcha que utilizaba frecuentemente el supuesto agresor. Así, la Policía Local dio el alto al vehículo, aunque sin éxito. Este aceleró la marcha bruscamente intentado atropellar a los investigadores.

La familia víctima de la supuesta agresión fue a su domicilio acompañada por la Policía para coger varios útiles de los pequeños y marcharse del lugar por «miedo a futuras agresiones». Una vez en la vivienda, la mujer informó a los agentes de la existencia de una plantación de marihuana en la terraza, compuesta por 18 plantas, y autorizó su registro e incautación. Aseguró que su hermano, bajo amenazas y coacciones, la obligaba a tener la plantación, así como a suministrarle corriente eléctrica y agua.

El presunto agresor, que se dio a la fuga, aún continúa en paradero desconocido y, al parecer, no presenta denuncias previas, según las mismas fuentes. Aunque se cree que el origen de la agresión fue una disputa familiar, la investigación policial continúa abierta tratando de esclarecer los hechos.