Fundación Rincón patrocinará a la joven piloto malagueña Alejandra Fernández

“Voy a seguir demostrando que realmente valgo para esto”, sentencia esta joven piloto de solo doce años.

Su talento es innato. Su capacidad de aprendizaje envidiable. Con cuatro años se montó por primera vez en una minimoto y a pesar de su corta edad, su vida cambió radicalmente. Competitiva al máximo, brillante por sus éxitos deportivos y académicos, hoy recibe un nuevo premio en forma de esponsorización. Fundación Rincón patrocinadora a la piloto malagueña Alejandra Díaz, con el objetivo de potenciar la igualdad en el deporte y reconocer el esfuerzo que supone estar a un gran nivel sin perder de vista los estudios. Joven, astuta, sobradamente preparada, Alejandra Fernández tiene claro que “valgo para esto”.



Su mirada es todo serenidad, seguridad, sensatez. También delata su corta edad. Con desparpajo, a pesar de sus doce años, explica que “monté por primera vez en una minimoto y desde ese día mi vida cambió sin darme cuenta”. En un abrir y cerrar de ojos, “ya estaba corriendo en iniciación junto con otros 15 pilotos y en ese momento supe que montar en moto era lo único que quería hacer cada día”, explica.

“Con cinco años, mientras en clase aprendía a leer y escribir, dedicaba las tardes a montar en moto hasta que prácticamente caía la noche”, recuerda. “Te caes y te levantas constantemente, a veces me hacía mucho daño, pero seguía porque me encantaba aquello y quería aprender a ser una gran piloto”, comenta.

Un año después obtuvo la autorización competir en minimotos. “Eramos alrededor de veinte pilotos en la pista, pero yo era la única chica de la parrilla. Era mi primera experiencia en competición”, recuerda. Después llegaron diversos campeonatos, eventos deportivos, en el que surgen decenas de anécdotas. “Recuerdo un campeonato en Sevilla donde caí y di varias vueltas en el aire. Llegué incluso a perder el casco antes de caerme al suelo, pero me levanté lo más rápido que pude, me puse mi casco, cogí mi moto y me lancé a terminar la carrera” rememora. “Aquel año fui Campeona de Andalucía en minimotos y me sentí muy feliz” explica.

Su progresión le llevó a un nuevo reto, competir con una minimotard 90, “con la que no llegaba bien al suelo, pero eso no me impedía entrenar con ella. Me esforcé mucho para poder ser Campeona de Andalucía en esta categoría hasta que lo conseguí”. Las inexperiencia en las salidas le llegó a jugar malas pasadas, pero a pesar de salir última en algunas de esas pruebas, llegó a subir a lo más alto del cajón en dos ocasiones. “Se me quedó parada la moto en dos carreras en la salida, pero nada más arrancarla de nuevo, salí con todas las ganas y mucho coraje y fui remontando piloto a piloto hasta que quedé primera” afirma.

Y llega un nuevo escalón, una nueva dificultad. “Comenzar a entrenar con 110 no fue un camino de rosas, ya que debía acostumbrarme a utilizar el embrague y las marchas que hasta ese instante habían sido automáticas” razona. “Se hizo de noche muchos fines de semana hasta que conseguí hacerme a mi nueva moto, una máquina con la que tampoco me llegaban los pies al suelo” repasa. “El aprendizaje y la constancia me llevó a ser Campeona de Andalucía y Subcampeona de España en 2020”.

Alejandra ha llevado una doble lucha en esta categoría, la deportiva y la que ha rodeado el mundillo en este último año. “Siempre he sido la única niña que corría, pero en esta categoría empecé a notar que a los demás pilotos y familias no les sentaba bien que una niña ganase las carreras. Me tuve que enfrentar a complots entre pilotos para echarme de la pista, a que me dieran la espalda tras la carrera por haber ganado, incluso a comentarios ofensivos sobre que no podía ganar por talento ni esfuerzo, sino por llevar supuestamente una moto trucada” explica con un ligero disgusto. “Todo es falso. Al final de cada carrera las motos se desmontan para corroborar que van legales”, expone. “Al final todo esto lo he utilizado con un elemento motivador y este año he empezado a competir en circuitos grandes en la categoría de moto 4”.

El pasado fin de semana lo hizo en Huesca, donde pudo vivir una extraordinaria aventura sobre la moto. “Voy a seguir demostrando que realmente valgo para esto”, sentencia.

Además de la ayuda económica que Fundación Rincón prestará a Alejandra Fernández, su presidente Manuel Rincón donará una serie de obras para que pueda buscar otras fuentes de ingreso a través de sus pinturas. “Ligamos talento, arte, deporte y proyección de una gran deportistas con un enorme futuro”.

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