El veleño Bernardo Quintero, entre los Premiados de Málaga Hoy 2021

Málaga Hoy distingue a Bernardo Quintero, Javier Castillo, los bomberos del Infoca, la congregación de las Adoratrices y el equipo de remo del Club Mediterráneo.

Hay que tener coraje para enfrentarse a los miedos y las inseguridades alzando una voz propia, valor para luchar contra el peligro más inmediato, el que puede acabar con tu vida, y esfuerzo, mucho, para lograr hazañas deportivas o éxitos en terrenos mucho más pantanosos, esos del alma y la condición humana. Hay que trabajar con constancia para lograr objetivos que parecían inalcanzables y poner lo mejor de uno mismo para hacer brillar la sociedad en la que se habita. Por eso, bien está el reconocimiento a todos estos valores que sirven de inspiración al resto. Y eso es lo que pretende Málaga Hoy con sus galardones anuales.



Este difícil 2021, año dos de la pandemia, ha tenido protagonistas también en muchos otros terrenos. Porque el planeta que se consideró paralizado siguió girando y sus moradores tuvieron que esforzarse por recuperar cierta normalidad. Hubo un devastador incendio que apagar, un nuevo libro que escribir, nuevas mujeres a las que socorrer, nuevas marcas que pulverizar, nuevos retos tecnológicos que conseguir.

Por ello, la redacción de Málaga Hoy ha querido reconocer como Malagueños de Hoy al escritor Javier Castillo, que ha publicado con gran éxito su quinta novela, al ingeniero informático Bernardo Quintero, mediador en el desembarco en Málaga de un centro de excelencia de ciberseguridad de Google, la congregación de las Adoratrices por su trabajo con las mujeres más vulnerables, al equipo de remo del Real Club Mediterráneo, campeones del mundo en Portugal, y el Infoca, por su incansable y arriesgado trabajo en Sierra Bermeja.

El acto se celebra este martes en el Museo del Automóvil con el patrocinio de la Fundación Unicaja y la colaboración de la Universidad de Málaga.

Javier Castillo

Los viajes de ida y vuelta entre Málaga y Fuengirola en el tren de Cercanías resultaron ser el momento perfecto para idear y escribir las historias que le rondaban en la cabeza al joven Javier Castillo (Málaga, 1987). Así nació en 2017 El día que se perdió la cordura, su primera novela. La publicó en Amazon por 3 euros y sin respaldo de ninguna editorial.

Cuando quiso consultar si la habrían comprado 4 o 5 amigos resultó que había vendido un millar y las cifras comenzaron a subir como la espuma. Por eso, fueron las editoriales las que llamaron a su puerta y Suma de Letras, del grupo Penguin Random House, la que se llevó el gato al agua.

El escritor había dado con una potente fórmula del éxito, con el thriller como género principal, con un ritmo narrativo ágil y de giros inesperados que ya ha atrapado a cientos de miles de lectores. Desde entonces, se dedicó en exclusiva a la literatura y se sienta a diario frente a su ordenador para lanzar un libro por año. “Considero que debo devolver parte de ese cariño de los lectores con una nueva novela, me siento siempre en deuda con ellos”, confiesa.

En 2021 ha publicado su quinta obra, El juego del alma, y su promoción llegó a los luminosos de la mismísima Times Square de Nueva York. También está colaborando con los guionistas en la adaptación de La chica de nieve, que rodará Netflix en Málaga. Además, avanza sin tregua en una nueva historia que verá la luz en primavera.

Adoratrices

La aristócrata española María Micaela, vizcondesa de Jorbalán, más tarde considerada santa, fundó la congregación de las Adoratrices en 1856. Fue una pionera, una mujer avanzada a su tiempo, que luchó en pro de los derechos de las mujeres más vulnerables, de su integración personal y su inclusión, sobre todo aquellas que provenían de la prostitución o eran víctimas de cualquier tipo de violencia. Su obra se fue extendiendo hasta llegar a 23 países de cuatro continentes.

En Málaga, la casa de acogida se abrió en 1906. Desde entonces realizan una labor constante, paciente, positiva y discreta para conseguir el empoderamiento y la autonomía de las usuarias, que llegan, en su mayoría, de nacionalidad extranjera y liberadas o escapadas de redes de trata y explotación sexual. Muchas tienen adicciones que superar y un largo camino que recorrer hasta regresar a una vida normalizada. Las religiosas, las trabajadoras y las educadoras sociales acompañan a la veintena de residentes en su proceso de recuperación.

También tienen un piso de reinserción y un servicio de atención no residencial en el que ofrecen apoyo psicológico, sociolaboral y jurídico. “Trabajamos con la pedagogía del amor, desde la acogida, la cercanía y el respeto”, explica la hermana María Mateo, superiora de la comunidad. El reto: lograr que estas mujeres se den cuenta de su propia valía y sean proactivas en su mejora.

Infoca

El 8 de septiembre, un fuego provocado desató la tragedia. Convirtió parte de Sierra Bermeja en pasto para las llamas y acabó con la vida del bombero Carlos Martínez Haro, miembro del Infoca y desplazado desde Almería para ayudar en las tareas de extinción. Perdió la vida luchando en el incendio “más complicado vivido en España” que calcinó casi 9.000 hectáreas y que obligó al desalojo preventivo de más de 2.600 personas.

La lluvia fue un factor determinante para poner freno a uno de los fuegos “más largos y más duraderos, pero sin duda es uno de los más complicados, por no decir el más complicado de los que hemos tenido no solo en Andalucía, sino en España en los últimos tiempos”, declaró el subdirector del Centro Operativo Regional (COR) del Infoca, Alejandro García. Y su particular característica, por lo que se calificó de sexta generación, es que tuvo la capacidad de modificar la meteorología del lugar, provocando mucha circulación de aire y avivando su voracidad.

Hasta mes y medio más tarde el Infoca no pudo darlo por extinguido. El lucha contra el fuego requirió el trabajo de 5.530 profesionales y 229 medios aéreos. La superficie recorrida por las llamas superó las 8.400 hectáreas, de las que 7.664 fueron forestales de siete municipios: Estepona, Jubrique, Júzcar, Faraján, Benahavís, Genalguacil y Casares.

Bernardo Quintero

El mismo año que nacía este periódico, en 2004, Bernardo Quintero y sus compañeros Antonio Román y Jesús Cea crearon Virustotal, una división de su empresa de seguridad informática Hispasec, instalada en el Parque Tecnológico. Se trata de un servicio online y gratuito que escanea archivos sospechosos y los somete al escrutinio de más de 40 motores o antivirus.

Esta idea no sólo resultó ser un negocio solvente, sino que convirtió a Bernardo Quintero en el ingeniero y el empresario del momento. Google la adquirió, fichó a Quintero y al equipo de seis personas que desarrolló Virustotal y, aunque en ese momento no se confirmó, sentó las bases para que Málaga se convirtiera en el cuarto centro de Google en el mundo.

Esa relación avanzó un paso más este año. En febrero se anunció la instalación en Málaga de un centro de excelencia en materia de ciberseguridad, iniciativa que estará ubicada en el antiguo Gobierno Militar, en el Paseo de la Farola. Según informaron desde la multinacional tecnológica, ocupará un espacio de unos 2.500 metros cuadrados, en el que se ofrecerá formación, charlas, talleres y mentorías sobre ciberseguridad, además de investigación y desarrollo de producto, uno de los grandes retos asociados a la transformación digital.

Equipo de Remo del Real Club Mediterráneo

El Real Club Mediterráneo es una institución señera y centenaria, camino del siglo y medio de existencia, que durante años ha potenciado la tradición de los deportes acuáticos en Málaga. Los regatistas Félix Gancedo y Theresa Zabell o la nadadora María Peláez han llevado la bandera del club en los Juegos Olímpicos y han cosechado innumerables éxitos.

El Mediterráneo es un club polideportivo, cada vez con más alcance. La sección de remo ha conseguido este 2021 éxitos también a nivel universal. Sin perder la conexión con la tradición, también se experimenta en nuevas modalidades, más atractivas y espectaculares, de desenlace súbito. Entre finales de septiembre y principios de octubre, las playas de Oeiras (Portugal), en las cercanías de Lisboa, se convirtieron en el epicentro de los Mundiales de remo de mar, en primera instancia por selecciones nacionales y después por clubes.

Fue la modalidad beach sprint, un esfuerzo explosivo sobre la distancia de 250 metros y que se resuelve en dos minutos y medio, donde se obtuvo el mayor logro. Representando a España, el cuatro scull mixto formado íntegramente por remeros del club (Teresa Díaz Moreno, Celia de Miguel, Ramón Gómez Cotilla y Miguel Ruiz, con Felipe Méndez como timonel) se alzó con el título mundial de esta emergente especialidad. Entrenados por Sergio Pérez y José López, con la dirección de Juan Carlos Marfil en la sección, consiguieron un hito para el deporte malagueño y nacional.




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