La familia del marinero desaparecido en Caleta de Vélez denuncia al patrón por homicidio imprudente

La abogada de la familia explica que el contrato del marinero era para prestar sus servicios como pescador de aguas costeras y aguas dulces, pero que lo estaba haciendo en alta mar.

La muerte de Mohamed El Maimouni, ahogado en el Mar de Alborán, ha sido denunciada por su familia como un homicidio imprudente del patrón este jueves en la Ciudad de la Justicia de Málaga, según publica ABC. El marinero de origen marroquí, pero que llevaba dos décadas faenando en el puerto Caleta de Vélez, está desaparecido desde el pasado 7 de julio, cuando el barco «Nuevo Rafael» se dio la vuelta y se hundió en medio de la noche. Los otros tres tripulantes fueron recatados por Salvamento Marítimo, pero Mohamed se quedó bajo el mar. Según su familia, atrapado en la sala de máquinas.



Un mes después de aquella tragedia, los seis hijos y la esposa del pescador malogrado han denunciado al patrón del barco. Le acusan de la comisión de un delito contra la seguridad de los trabajadores con el resultado de un homicidio imprudente. Así se desgrana en el escrito presentado por la abogada Antonia Barba en sede judicial.

La denuncia, a la que ha tenido acceso el periódico, surge de la propia declaración de patrón del «Nuevo Rafael». La abogada explica que el contrato del marinero era para prestar sus servicios como pescador de aguas costeras y aguas dulces, pero que lo estaba haciendo en alta mar. Algo para lo que la familia dice que no estaba contratado.

Por otro lado, reseña que uno de los otros dos tripulantes es el hijo del patrón, que cuenta sólo con catorce años de edad. La familia explica al juzgado que el patrón omite este extremo en sus declaraciones «porque ya de antemano es una temeridad poner a tripular una embarcación a un menor de 14 años». A su vez, el patrón asegura que no sabe cómo ocurre el accidente. «No se explica por cualquier marinero experimentado por qué no se paró el motor de la embarcación, si el barco se escora (da un bandazo), y se para el motor de manera intencionada por el tripulante, se para y no gira sobre sí mismo», señalan en la denuncian en la que alegan que «esta pericia no la tiene un menor de 14 años, que habitualmente tripulaba la embarcación».

Al mismo tiempo, reportan para que sea investigado que en ningún momento el patrón habla de que llevase un mecánico o un motorista, silencia que el motor una hora antes se había parado en varias ocasiones y que el estado del barco «no era el óptimo para navegar». Además, el barco no contaba con las dimensiones propias para navegar en alta mar, por lo que se tumba demasiado y el gasoil no le llega porque coge aire. «Es práctica común en estos casos manipular el bombín para que el gasoil se suplemente», afirma la familia, que añade que si Mohamed fue designado por el patrón para hacer esta tarea y estaba en la sala de máquinas, «no tuvo ninguna opción de salir del barco».

Extracción del cuerpo

La familia denuncia que, cuando han consultado al patrón sobre estos extremos, lo niega y asegura que estaba en su litera, «hecho que choca contra la lógica más elemental». «La litera de Mohamed estaba situada junto a la puerta y hubiese sido el primero en salir, ni tampoco es hora de dormir las 20.30 horas. Además, el patrón únicamente dice que le oyó gritar», remarcan.

El barco tampoco llevaba salvavidas. Según el documento, el propio responsable del barco justifica el no uso de los chalecos salvavidas ante la familia asegurando que, de haber cumplido con la normativa, todos estarían muertos. «Estos chalecos, además de ser obligatorios, permiten la localización de los marineros», señala la denuncia.

Ante estas sospechas, sacadas de la declaración del dueño del «Nuevo Rafael» ante las autoridades tras el naufragio, piden la práctica de varias diligencias, como tomar de nuevo declaración al patron del barco, solicitar la información del naufragio a Capitanía Marítima, varias consultas sobre el tipo de pesca autorizada a la Junta de Andalucía, que se certifique qué tipo de botiquín llevaba el «Nuevo Rafael» o una copia del libro de familia del patrón para certificar la edad de su hijo y los contratos de todos los tripulantes.

Además, se requiere a Salvamento Marítimo para que localicen al barco para comprobar si Mohamed sigue aún dentro del barco y, si es así, se proceda a la extracción de su cuerpo o a cualquier otra opción que maneje Salvamento Marítimo y que permita su rescate.

El periódico se ha puesto en contacto con el patrón del barco, que dice que no le sorprende el «ese comportamiento de la familia». Dice que no tiene nada que comentar sobre la denuncia presentada y pide que no se le vuelva a molestar.

 

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