Llega a Málaga el autobús con 47 ucranianos: «Ahora estoy feliz porque he sacado a mi hija de la guerra y puedo vivir tranquila»

En el vehículo iba Galyana Ganushchak, residente en Málaga desde hace 16 años, que viajó al país a por su hija

El reloj marcaba poco más de las 23:00 horas cuando el autobús que partió hace dos días desde Cracovia (Polonia) con 47 ucranianos llegaba al Centro de Innovación Social La Noria. Bajo un gorro, una niña al otro lado del cristal saludaba a la fila de periodistas y cámaras que los esperaban. Según publica Málaga Hoy.



Poco después, mujeres y niños -el varón más mayor tenía 17 años- comenzaron a bajar del vehículo que fue alquilado por el coleccionista de arte malagueño Vicente Jiménez Ifergan. Ahora, también coleccionista de sueños.

«Lo que más necesitan es cariño», aseguraba Myroslaba, una de las voluntarias de la asociación de ucranianos en Málaga Maydan. «También para comer y dormir», añadía. Y es que, aunque algunos cuentan con familiares en la provincia que los acogerán, otros se instalarán en las dependencias que la Comisión de Ayuda al Refugiado (CEAR) ha habilitado.

Entre las mujeres que viajaban en el autobús se encontraba Galyna Ganuschak, una ucraniana residente en Málaga desde hace 16 años. Cuando comenzó la invasión rusa, su hija Alyna Tserkovnyak se encontraba en el país, ya que vivía allí con su abuela. Confiesa que el sábado pasado se empezó a encontrar «muy mal» por el avance del conflicto bélico y decidió comprar un billete e ir en su busca.

Ha hecho muchos kilómetros y necesita descansar, pero con la tranquilidad de que su pequeña está a salvo. «Ahora estoy feliz porque he sacado a mi hija de la guerra y ya puedo vivir tranquila», reconocía en un perfecto español.

No obstante, señala que aún queda mucha gente en Ucrania y en las fronteras de los países vecinos que quieren salir de ahí. El empresario Jiménez hará todo lo posible para seguir ayudando, aunque de manera conjunta con las administraciones y asociaciones para canalizar la oleada de solidaridad.

Tras la intervención de Galyna -la única que hablaba español de los recién llegados-, los ucranianos que quedaban en el exterior comenzaron a entrar en el interior de las instalaciones de La Noria, donde les prepararon una cena.

Fuera, unos ojos turquesas no despegaban la mirada de unos vegetales mientras una voz aguda parloteaba en ucraniano. «Está preguntando qué tipo de flores son esas», traducía la abuela de un niño de apenas tres años que venía en el autobús. En apenas media hora, el semblante de esta ucraniana, residente en Málaga, había cambiado por completo. Nerviosa y muy emocionada esperaba la llegada del autobús. Cuando vio aparecer a su nieto, no dejó de abrazarlo y de mostrarlo orgullosa. «Por fin está aquí conmigo», conseguía pronunciar.

En la recepción también estuvieron presentes representantes de Cruz Roja y el presidente de la Diputación, Francisco Salado.

El coleccionista de sueños

Vicente Jiménez confiesa a este periódico que, después de un par de días, viendo noticias sobre la invasión rusa en televisión, “no podía aguantar más”, así que decidió coger su coche e ir a recoger a algunos amigos que tenía en Ucrania. Y es que durante años vivió, de manera discontinua, en el país, ya que allí se casó y tuvo a su hijo.

Cuando observó la realidad de los campos de refugiados establecidos en las fronteras de los países vecinos, decidió volver e “intentar sacar al máximo número de personas posible”. Sin pensarlo dos veces, alquiló un autobús y, a través de sus redes sociales, ofreció la posibilidad, sobre todo, “a madres con bebés y niños menores de 10 años” de viajar hasta España.

Explica que él estaba en el campo de recepción de Hala Kijowsa, donde continuamente iban llegando familias. “Me encontré a la gente fatal. Niños con la mirada perdida a los que se les notaba el miedo en los ojos”, lamenta. Aunque cuenta que se les intenta distraer con juguetes, nada elimina de sus rostros la tristeza. “Han salido corriendo mientras escuchaban caer bombas. Es terrible”, añade Jiménez.

El grupo de 47 ucranianos pasó la noche en un hostal en Francia, gastos que junto con los del autobús han corrido a cargo del empresario.

El apasionado del arte fenicio cree que Málaga y “el mundo entero” están concienciados ante la barbarie y de ahí la solidaridad que se ha desatado. Pero, considera que lo más importante es “canalizar toda esa ayuda humanitaria”. Aunque cuenta que muchas personas le han contactado para ofrecer sus hogares a los refugiados ucranianos, insiste en que estos trámites podrán hacerse a través de una plataforma que creará el Consistorio.

Confirma que ha podido comprobar que está llegando la ayuda humanitaria. “De momento hay comida, pero es que hay miles de refugiados”, apunta. “Las mujeres, niños y personas mayores están apiñados, esperando a ser evacuados. Las autoridades polacas y las organizaciones que están colaborando están haciendo todo lo posible. pero es tanta la afluencia que están desbordados”, indica.

Pide que se establezca un corredor entre Ucrania y Málaga, autobuses que trasladen a los refugiados desde Ucrania hasta las fronteras porque “están llegando por sus propios medios” y que se habilite un lugar de encuentro al que puedan dirigirse, den sus datos y así se pueda hacer una lista con los pasajeros que viajan para que las ciudades de destino estén preparadas y se puedan agilizar los trámites a su llegada. “Una vez registrados, pueden comenzar a trabajar y solicitar todo tipo de ayudas”, expresa el empresario.

Él, de momento, no ha viajado en el autobús de regreso a su tierra natal. Se quedará en la ciudad polaca “el tiempo que haga falta para ayudar a la plataforma logísticamente” desde allí, explica. Mientras tanto, confiesa que ha pensado en alquilar un hostal con el mero objetivo de que “sepan que hay alguien que le está esperando, que al menos mantengan un hilo de esperanza».

A su regreso, señala que acogerá a ucranianos en su domicilio también si lo necesitan. Por el momento, se desconoce el destino final de estos refugiados, si serán recogidos por familiares o se acomodarán en hostales.

Representantes de la Junta de Andalucía, la Diputación de Málaga y el Ayuntamiento malagueño se reunieron el pasado viernes con la cónsul de Ucrania en Málaga, Svitlana Kramarenko, Cruz Roja y la Asociación Maydan de ucranianos residentes en la Costa del Sol para coordinar la ayuda a los ciudadanos de Ucrania.




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