Niebla, un recinto amurallado eterno a orillas del río Tinto

Sobre una colina junto al río Tinto se levanta Niebla, una de las poblaciones más bonitas de Huelva. Destaca por conservar un enorme perímetro amurallado de la época almohade, de unos dos kilómetros de extensión. No es el único reclamo de la localidad, que cuenta con el Castillo de los Guzmanes, la Iglesia de Santa María de la Granada, la Iglesia de San Martín, el Hospital de Nuestra Señora de los Ángeles o el Puente Romano.

Niebla está en la comarca de El Condado, en el este de la provincia de Huelva. Se ubica en una llanura de transición entre la costa y El Andévalo, a una altura de 45 metros sobre el nivel del mar y a 28 kilómetros al noreste de la capital provincial.



El municipio ha tenido una gran importancia histórica, siendo lugar de asentamiento de fenicios, romanos, visigodos y musulmanes. En tiempos cristianos la Corona de Castilla distinguió a la región con el título nobiliario de Condado de Niebla.

A la localidad se le puede considerar como la capital histórico-cultural de esta zona peninsular, si bien a lo largo de los últimos siglos perdió gran parte de su relevancia. El devastador terremoto de Lisboa de 1755 arruinó gran parte del patrimonio de la ciudad y puso un punto y aparte en su riqueza histórico y artística.

La estampa más famosa de Niebla son sus murallas almohades. Es el recinto fortificado más completo e importante que se conserva en España. Ha sido destruido y reedificado varias veces, especialmente durante la época musulmana. Casi toda la estructura actual tiene su origen en el siglo XIV.

Las murallas y torreones cubren una extensión de 16 hectáreas, con una altura máxima de 16 metros. Su perímetro aproximado es de dos kilómetros de longitud, en el que se reparten 48 torres cuadradas, dos octogonales y cinco rectangulares, que albergan las principales entradas al recinto: Puerta de Sevilla, Puerta del Socorro, Puerta del Agua, Puerta del Buey y Puerta del Embarcadero.

El centro histórico y las murallas de Niebla fueron declaradas Conjunto Monumental Histórico-Artístico en 1982.

En el interior de la muralla se encuentra el Castillo de los Guzmanes, que tiene un origen romano como ciudadela. Ha sufrido diversas reformas por parte de sus sucesivos ocupantes (visigodos, árabes y cristianos), aunque su planta actual data del siglo XV.

El castillo ha sido acondicionado y cuenta con varias salas tematizadas en las que se recrean épocas pasadas, como la Cámara de la Condesa, la Armería o las Mazmorras, o dos niveles subterráneos donde se exponen más de 30 instrumentos y máquinas de tortura. Desde los torreones se pueden contemplar unas magníficas panorámicas del río Tinto y de la ciudad.

El casco urbano tiene otra joya arquitectónica: la Iglesia de Santa María de la Granada. Este templo es una superposición de edificios religiosos de distintas épocas, principalmente una mezquita árabe y una iglesia gótico-mudéjar. De su legado islámico se conservan muchos elementos originales de finales del siglo X y principios del siglo XI. El templo ha sido catalogado como Bien de Interés Cultural.

En la propia Plaza de Santa María se haya el Ayuntamiento de Niebla. Se trata de un edificio contemporáneo, de reciente construcción, en el que la utilización de materiales nuevos crea un sorprendente contraste con respecto al tradicional conjunto histórico del pueblo.

En esta plaza también se levanta el Hospital de Nuestra Señora de los Ángeles, edificado en el siglo XIV. El inmueble sufrió importantes modificaciones en los siglos XVII y XVIII, época en la que se convirtió en un hospital para los pobres. Actualmente se destina como Casa de la Cultura, por lo que cuenta con una serie de instalaciones como biblioteca, archivo histórico, sala de investigaciones, salón de actos, salón popular, etc.

En la parte norte del perímetro amurallado, junto a la Puerta del Socorro, se alza la Iglesia de San Martín. En sus inicios era una mezquita y después fue concedida a los judíos como sinagoga, hasta ser transformada en un templo cristiano.

En la actualidad se conserva solo el ábside, que es del siglo XV, y la portada de los pies, que fue conservada entera hasta 1921. Como curiosidad, el edificio fue brutalmente separado en dos para que los coches pudieran circular por el medio.

Si nos trasladamos a la Avenida de Andalucía cruzaremos el río Tinto a través del Puente Romano, uno de los elementos arquitectónicos más conocidos de la localidad. Fue reformado en 1936 tras la voladura de uno de sus arcos al comenzar la Guerra Civil. El puente actual se eleva sobre la cimentación del original, que formaba parte de la calzada romana que pasaba por Niebla y que unía la desembocadura del río Guadiana con Itálica.

En el norte del municipio, a seis kilómetros del casco urbano, se ubica la Ermita de la Virgen del Pino. Es una sencilla parroquia de estilo contemporáneo fabricada en 1973. Aquí se celebra la romería en honor a la patrona de Niebla.

El término municipal también dispone de parajes y espacios naturales para desconectar de la vida urbana y sumergirse en la naturaleza. La Laguna de la Balastrera, la Jareta, el Pantano de San Walabonso o el Pantano del Tamajoso son algunos de los lugares que os invitamos a conocer en el final de nuestra visita por el pueblo onubense de Niebla.

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