Bernardo Quintero: “En Google tenemos planes de formación específicos para los niños y las niñas de la Axarquía”

El próximo 10 de junio recibirá el Premio Abul Casin Benegas de los empresarios de Vélez-Málaga y Torre del Mar.

Ingeniero de seguridad de Google y fundador de VirusTotal, Bernardo Quintero es uno de los profesionales más reconocidos del mundo en su área. Sigue viviendo en Vélez-Málaga y trabaja desde la capital de la Costa del Sol. Quintero es el impulsor del nuevo Centro de Excelencia en Ciberseguridad de Google en Málaga. El próximo 10 de junio recibirá el Premio Abul Casin Benegas de la Asociación de Comerciantes y Empresarios de Vélez-Málaga (ACEV), la máxima distinción del colectivo. Será en una gala conjunta con la Asociación de Comerciantes y Empresarios de Torre del Mar (ACET). Precisamente, AxarquiaPlus pudo hablar con Bernardo Quintero en un desayuno empresarial previo celebrado en Vélez-Málaga. Entre otras muchas cuestiones, afirma queel pensamiento computacional desde edades tempranas aporta un valor añadido en la formación que puede ser diferenciador el día de mañana, al margen de la profesión a la que se dediquen”. Esto es lo que nos contó.



PREGUNTA – Los empresarios de Vélez-Málaga te van a otorgar su máxima distinción, hay un premio empresarial del Ayuntamiento con tu nombre, has recibido más de un galardón provincial… ¿te ves ya por fin profeta en tu tierra? Y por otro lado, ¿qué significa para ti recibir en tu tierra el Premio Abul Casin Benegas de la Asociación de Comerciantes y Empresarios de Vélez-Málaga (ACEV)?

RESPUESTA – Me considero muy afortunado por los reconocimientos recibidos a lo largo de los años. Al principio eran internacionales por mi labor en el mundo de la ciberseguridad, y últimamente más regionales y provinciales por la faceta empresarial. El premio de la ACEV es muy especial por lo que representa y sobre todo por venir de parte de mis colegas y paisanos más cercanos. Sin duda, no hago bueno el dicho de que nadie es profeta en su tierra. Siempre me he sentido muy querido aquí, estoy en deuda con Vélez-Málaga.

P – Convertir Málaga en el cuarto centro de Google en el mundo no es moco de pavo. ¿Qué es lo que te ha aportado más satisfacción en todo este proceso?

R – El nuevo Centro de Excelencia en Ciberseguridad de Google en Málaga será el primero de su clase en Europa y nace con el objetivo de convertirse en referente internacional. Es el resultado de la suma del esfuerzo por parte de muchas personas implicadas en el proyecto. Como ingeniero, la mayor satisfacción es el impacto que puede lograr a la hora de mejorar la seguridad global de Internet, o el hecho de que sirva como tractor para formar nuevo talento y la creación de industria especializada. Pero sin duda, como veleño, lo que más me llena es el hecho de que un proyecto nacido aquí haya sido capaz de ser la semilla de esta inversión por parte de Google en nuestro entorno más cercano.

P – Decir que no a la NASA, como sabemos, fue la decisión personal y profesional más difícil de tu vida. ¿Decir que sí a Google es, hasta el momento, la más acertada? ¿Dónde crees que está el techo de Bernardo Quintero?

R – La vida es caprichosa y compleja, nunca podemos estar seguros de si las decisiones que tomamos son las más acertadas y además siempre hay un factor suerte, entendiendo como suerte todas esas cosas que nos rodean, nos afectan, y no están bajo nuestro control. Echando la vista atrás, creo que me funcionó no ser cortoplacista y anteponer ciertos valores que me han inculcado desde pequeño, como por ejemplo que la familia está antes que la carrera profesional. Google apostó por nuestro proyecto y además tuvo la sensibilidad de permitirnos desarrollarlo desde Málaga, cerca de los nuestros. En aquel momento nos parecía el plan soñado, y transcurridos 10 años creo que fue lo más acertado. En cuanto al techo, nunca he tenido grandes aspiraciones a nivel personal. Soy feliz con muy poco y a nivel profesional he llegado mucho más lejos de lo que jamás hubiera soñado. La vena emprendedora y lo de estar siempre metiéndome en proyectos nuevos creo que lo tengo inoculado desde pequeño, reflejo de mi padre.

P – En alguna entrevista hemos podido leer que nunca te ha atraído en lado oscuro. Pero, ¿y al revés? ¿Cuántas veces te han tentado a ti desde ese lado?

R- Es bastante común que los jóvenes se sientan más atraídos por la parte ofensiva de la ciberseguridad, lo que se suele denominar hacking, que por la defensa. De hecho yo mismo empecé en este mundillo de forma autodidacta aprendiendo en foros underground donde se compartía principalmente información y técnicas de ataque, si bien siempre tuve un fin ético. Así que cuando creamos nuestra primera empresa, Hispasec, mi trabajo principal consistía en hacer hacking ético, las empresas nos contrataban para que buscáramos vulnerabilidades en sus sistemas y ayudarlas a corregirlas. Estuve muchos años explotando esa parte más ofensiva, pero de una forma responsable para mejorar la seguridad de las empresas. Luego nuestro rol cambió con VirusTotal. Aquí nuestra principal función era desarrollar una plataforma para que la industria de la ciberseguridad pueda identificar y conocer las últimas amenazas de cara a  desarrollar defensas. ¿Tentaciones desde el lado oscuro? Al principio de mi carrera sí recuerdo haber recibido propuestas que rechacé, algunas incluso legales por parte de empresas, pero que no se ajustaban a mi criterio ético. A estas alturas creo que a nadie se le ocurriría plantearme nada raro, son muchos años en el sector y la reputación nos precede.

P – Volviendo a Málaga, has manifestado más de una vez que no quieres que se convierta en la nueva Silicon Valley, porque, entre otras cosas, eso ya se está haciendo en La India. ¿Cuál debe ser entonces el papel de la capital de la Costa del Sol en todo este proceso de innovación y transformación digital?

R – Málaga es una gran ciudad, pero no es una ciudad grande. Tiene que desarrollar su propio modelo sostenible de acuerdo a sus características. Compararnos con Silicon Valley o con Bangalore no tiene sentido alguno, Málaga debe ser Málaga. Pienso que debemos apostar más por la calidad que por la cantidad, y eso se consigue invirtiendo en la base, en la educación, y favoreciendo el desarrollo local con visión global.

P – ¿Y el resto de la provincia? ¿Puede beneficiarse de alguna forma de los avances que están por llegar desde Google?

R – Sí, sin duda. Google desarrolla pensando en toda la población, y una de las ventajas del mundo digital es que las distancias físicas desaparecen, ofreciendo oportunidades y eliminando hándicaps que en otros ámbitos afectan a zonas más alejadas de las grandes urbes. En temas más concretos, como la formación, tenemos además planes específicos para los niños y niñas de la Axarquía.

P – Eres un firme defensor de introducir la formación digital en los centros educativos, el pensamiento computacional. Pero, ¿cualquiera puede aspirar a ser como Bernardo Quintero o casos como los tuyos son muy excepcionales? ¿Cuál sería la mejor forma de que los escolares sean conscientes de lo que pueden lograr en esta disciplina?

R – Al final, en mi caso se dieron muchas circunstancias que me llevaron a donde estoy, pero creo firmemente que todos los niños y niñas tienen de entrada el potencial para hacer algo similar o mejor, y estoy seguro de que muchos me superarán. Tampoco podemos pretender que todo el mundo monte su propia empresa y termine siendo adquirida por una multinacional, hay muchas formas de hacer carrera profesional. Creo firmemente que introducir el pensamiento computacional desde edades tempranas aporta un valor añadido en la formación que puede ser diferenciador el día de mañana, al margen de la profesión a la que se dediquen. Estudios científicos avalan que enseñar programación informática va ayudarles a desarrollar mejores estrategias en la resolución de problemas, fomenta la lógica, la creatividad y la autonomía, aunque solo algunos de los niños y niñas terminen finalmente sintiendo la vocación de estudiar ingeniería. Igual que no enseñamos matemáticas para que todos sean matemáticos, sino porque es una habilidad básica para manejarnos en nuestro día a día. Aprender a programar abriría muchas posibilidades a nuestros niños y niñas que, además, pasarían a ser creadores digitales, no meros consumidores de tecnología. El reto ahora mismo es hacer posible que elijan entre ser espectadores o protagonistas de los avances tecnológicos.

P – Cambiando de asunto, el futuro a corto plazo es llevar tecnología implantada en nuestro cuerpo. Esto es sólo la punta del iceberg de lo que está por llegar, ¿verdad?

R – La tecnología está avanzando a pasos agigantados en muchos frentes. La biotecnología es una de esas áreas, pero también estamos viendo que la inteligencia artificial está rompiendo algunas barreras de procesos que hasta la fecha creíamos que eran únicos en humanos, como es el caso de la creatividad. Yo soy optimista y creo que todos estos adelantos terminarán redundando en nuestro beneficio, aumentando la productividad y proporcionando una mayor calidad y esperanza de vida.

P – Por último, Bernardo, aseguras que los sueños no se cumplen, se trabajan. Y se trabajan ejecutando ideas, resolviendo problemas, haciendo equipo, ejerciendo un liderazgo correcto y apostando por la formación continua y la excelencia. También equivocándonos, asumiendo la cultura del fallo. El papel lo aguanta todo, pero ¿cómo debemos enfocarnos para conseguirlo?

R – Es cierto que el papel lo aguanta todo y que luego cada persona es un mundo con sus propias circunstancias; resulta más fácil decirlo que hacerlo. Incluso haciendo las cosas lo mejor que sabemos, al final la realidad es tozuda y a veces el mundo es injusto. Siempre hay cosas que nos rodean que no podemos controlar y que pueden afectarnos para bien o para mal. Pero eso no puede ser excusa para no intentar dar lo mejor de nosotros. Si queremos cambiar las cosas o lograr un objetivo lo primero es tener voluntad de hacerlo, y lo siguiente es ponerse a ello. La constancia es clave. Cuando veo a Nadal ganar un partido de tenis no pienso en que tiene un don especial, sino que me imagino la cantidad de horas que le habrá echado a entrenar para llegar a ese nivel.




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