Rescatan en Málaga a un perro que arrojaron vivo a la basura dentro de un saco de escombros

Un vecino de Puertosol escuchó los lamentos del animal y llamó a la Policía Local, que ha abierto una investigación para encontrar al autor, informa Diario Sur.

Le han puesto Ulises porque ha conseguido encontrar un puerto seguro. Pero antes de llegar ha pasado un calvario difícil de explicar. Un vecino de Puertosol que iba paseando escucha gemidos dentro de un contenedor. Al llegar hasta allí se asoma y ve lo que parece una lona cerrada. Le hace una raja e inmediatamente el animal saca el hocico para respirar.



Dentro había un cachorrón de mastín español de entre siete y ocho meses, en un estado terminal. El Grupo de Protección de la Naturaleza (Gruprona) de la Policía Local de Málaga acude de inmediato. Está dentro de un saco como los que se utilizan habitualmente para tirar escombros de las obras, y cerrado a conciencia con unas cuerdas, para no darle ninguna posibilidad de escapar.

Los agentes ya han abierto una investigación para tratar de identificar al autor de unos hechos que pueden ser constitutivos de un presunto delito de Maltrato Animal. La Protectora de Málaga, en colaboración con el hospital veterinario Catycan, se han hecho cargo de su recuperación, que está siendo favorable.

«El animal estaba agonizando, casi sin sangre en las venas e infectado de pulgas, de garrapatas y de gusanos que se lo estaban comiendo por dentro y por fuera«, relata Carmen Manzano, presidenta de la ONG animalista, visiblemente estremecida por el suceso. »Cuando vi como estaba le dije a los veterinarios: ‘haced lo que sea pero que no sufra’, parecía que ya estaba muerto«. Los especialistas la tranquilizaron y le transmitieron que era un cachorro con ganas de vivir y que se podía salvar. El jueves a mediodía quedó ingresado en las urgencias veterinarias, donde le hicieron una transfusión sanguínea y le dieron un alimento especial para que remontara. Hoy ya comienza a moverse y a seguir a las auxiliares que lo cuidan.

Generosidad ciudadana

El caso se ha divulgado a través de las redes sociales de la Protectora para hacer una colecta que ayude con los gastos. «Ha tenido una acogida espectacular, decenas de personas se han ofrecido a apadrinarlo y a pagar parte del tratamiento, que es muy caro». Ayer mismo, tras conocer lo sucedido, una mujer se presentó en el centro y donó 300 euros. También hay ya varias solicitudes de adopción, pero primero hay que esperar a que se recupere. Desde ayer se le están haciendo análisis para conocer si hay otras patologías fruto de la exposición a los parásitos, aunque de momento se ha descartado que tenga algún órgano dañado, por lo que es posible empezar con la medicación, una vez que está controlada la anemia y se ha estabilizado.

Rosario Martín, presidenta de la asociación de vecinos Puertosol, está colaborando con el Gruprona para tratar de localizar al autor o autores. Según explica, es habitual que personas de otras zonas acudan a la urbanización a arrojar basuras y escombros, por lo que los vecinos y el personal de seguridad están advertidos y suelen avisar en caso de ver movimientos extraños. La policía le ha mandado uno de los vídeos y a través del grupo de Whatsapp se ha preguntado a los residentes por si tuvieran alguna pista. «Cuando pillamos a alguien que tira basura lo denunciamos, normalmente los podemos localizar por la matrícula o la publicidad en los camiones».

Ulises ya se recupera de sus múltiples heridas, pero por desgracia no siempre el final es feliz. «Lo peor es que este al menos lo hemos visto, ha tenido la inmensa suerte de haber tropezado con una persona comprometida, de que tengamos una policía especializada en maltrato animal y una Sociedad Protectora, pero no en todas partes tienen estos recursos. Málaga es privilegiada en ese sentido, pero hay muchísimos casos como este en España», denuncia Carmen Manzano.

Animales enfermos abandonados

La líder animalista advierte de que hay dueños que abandonan a los animales cuando están enfermos, y pone el ejemplo de una cachorra de bóxer de tres meses con parvovirosis, que es una enfermedad que tiene un tratamiento costoso, pues requiere al menos diez días de hospitalización con antibióticos y suero. Además, en algunos casos tienen secuelas neurológicas, como el moquillo. «La gente cuando ve que el perro o el gato no tienen tratamiento o es muy caro lo dejan».

A estos, se añaden animales en muy mal estado físico, como el caso de Van, una pomerania que se salvó gracias a Candela, una niña de Los Asperones. Hubo que amputarle una oreja, aunque ahora está en buen estado y ya ha sido adoptada. «Le damos las gracias a Candela de todo corazón y la invitamos a que venga a conocer el Refugio». Además, la Protectora de Animales va a proponer al alcalde, Francisco de la Torre, que se le haga un reconocimiento.

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