Pruna, una fortaleza con siglos de historia

La accidentada orografía de la sierra sur sevillana convirtió a Pruna en un enclave defensivo idóneo para el asentamiento de múltiples civilizaciones. El Castillo de Hierro es su monumento más entrañable, aunque también podremos deleitarnos con sus iglesias y parajes naturales.

El municipio de Pruna pertenece a la comarca de la Sierra Sur de Sevilla, muy próximo al límite con la provincia de Cádiz. Se sitúa entre la Sierra del Tablón y la Sierra de la Rabitilla.



 

 

Pruna ha sido testigo del paso de numerosas civilizaciones.

Sus primeros pobladores fueron los túrdulos, a los que les siguieron los fenicios, los griegos y los romanos.

La región fue parte de la conocida como Frontera de Granada o Banda morisca, que era el territorio fronterizo situado entre el Reino de Granada y los reinos cristianos integrados en la Corona de Castilla.

El núcleo urbano se articula de forma irregular y está compuesto por casas blancas con tejas marrones. Es un pueblo agrícola, cuya economía se basa en el olivar y en la producción de aceite.


El principal monumento de Pruna es el Castillo de Hierro. Se encuentra a un kilómetro de la localidad, sobre un peñón rocoso de 698 metros de altitud. Es declarado Bien de Interés Cultural. Su nombre hace referencia a la dificultad para conquistarlo, pues su doble muralla, el grosor de sus muros, la ausencia de puertas, dos aljibes y lo escarpado del cerro lo hacían inexpugnable.

Tras su reciente restauración se ha recuperado la estructura principal del castillo, conformada por una imponente torre del homenaje de planta rectangular, así como los restos que quedaban de la camisa torreada, la muralla exterior y el aljibe de la fortificación.

Desde el interior de la torre podemos subir hasta la cubierta, donde se ha acondicionado un mirador. Desde aquí podremos disfrutar de la enorme riqueza paisajística de la zona, siendo visibles también los castillos de Olvera y de Vallehermoso.

 

En las faldas del peñón, en el punto donde se inicia la ruta de ascenso al Castillo de Hierro, nos topamos con la Fuente del Pilarillo.

Su agua mana desde hace siglos y se cree que viene de un manantial existente dentro del castillo. Su uso actual es rural y ganadero.


Coincidiendo con la proximidad del Día de Todos los Santos, Pruna lo vive de forma particularmente emotiva. Los pruneños ponen velas en las lápidas de cada difunto. El resultado es un espectáculo visual que se puede contemplar desde cualquier punto del pueblo, puesto que el cementerio está ubicado en la parte más baja del mismo.


En el casco urbano, junto a la Plaza de la Libertad, vemos la Iglesia de San Antonio Abad. Se trata de una construcción de estilo barroco del siglo XVII. Aunque conserva una colección de piezas de orfebrería de los siglos XVIII y XIX, buena parte de su patrimonio fue destruido en la Guerra Civil.


Cerca del templo, en la Plaza de la Constitución, se ubica el Ayuntamiento. Frente al Consistorio se levanta el Monumento al Emigrante, un homenaje a todos los vecinos que se encuentran lejos de su localidad natal.

Fotografía realizada por Jaime Pérez

A cuatro kilómetros al noreste del núcleo urbano, en un terreno elevado a los pies de la Sierra del Tablón, se localiza la Ermita de la Pura y Limpia Concepción, también conocida como Ermita del Navazo. El primer domingo de mayo se celebra la Romería de la Virgen de la Pura y Limpia Concepción, una de las celebraciones más antiguas de la provincia de Sevilla.

Desde el mirador de este enclave se pueden observar diferentes sierras de Sevilla y de Cádiz, así como las poblaciones de Olvera, El Gastor y Zahara de la Sierra.


En las inmediaciones de Pruna, en terreno rural, también podemos visitar la Fuente del Duque y la Fuente del Molino Cegato. O disfrutar de La Cascada, una peña de origen natural en la que se descuelga el agua unos 25 ó 30 metros.


En las faldas de la Sierra del Tablón, a cuatro kilómetros del municipio y tras pasar un pequeño arroyo, Botón de Gallo, encontramos los restos de un acueducto en muy buen estado de conservación. Fue construido en el periodo de dominación almohade, en torno al siglo XII o XIII. Ha estado en funcionamiento hasta finales del siglo XIX o principios del XX. A todo este paraje se le conoce como Los Nacimientos, que surte de agua a la localidad en la actualidad.


El relieve montañoso de Pruna lo convierte en un enclave magnífico para senderistas y excursionistas. Al oeste del pueblo se sitúa la Sierra de las Harinas. Concluimos nuestro recorrido en la Sierra del Tablón, donde existe un sendero que hará las delicias de los más aventureros. La senda asciende el Pico de El Terril (1.129 metros), la cumbre más alta de la provincia de Sevilla.

 

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