Muere a los 90 años Desmond Tutu, Nobel de la Paz y héroe de la lucha antiapartheid

Desmond Tutu era un comprometido arzobispo sudafricano cuya personalidad incontenible le ganó amigos y admiradores en todo el mundo.

El arzobispo emérito sudafricano Desmond Tutu, galardonado en 1984 con el Nobel de la Paz por su lucha contra la segregación racial en su país, ha muerto este domingo a los 90 años, según ha anunciado el presidente de Sudáfrica, Cyril Ramaphosa.



«El fallecimiento del arzobispo emérito Desmond Rutu es otro capítulo de duelo en la despedida de nuestra nación a una generación de sudafricanos destacados que nos legaron una Sudáfrica liberada», ha afrimado Ramaphosa en un comunicado.

El presidente ha calificado a Tutu como un «patriota sin igual» y «un hombre de un intelecto extraordinario» que mantuvo su integridad en la lucha contra las «fuerzas del ‘apartheid'».

Nacido el 7 de octubre de 1931 en Klerkdorp, en la antigua república del Transvaal, durante lo que se conocía por aquel entonces como la Unión Sudafricana , Desmond Tutu está considerado como una de las figuras clave de la historia contemporánea sudafricana y su trayectoria estuvo marcaca por una constante defensa de los derechos humanos, una circunstancia que en ocasiones le llevó a desmarcarse de la jerarquía eclesiástica en la defensa de los derechos de los homosexuales o la eutanasia.

La utopía de la ‘nación arcoiris’

Tras iniciarse en la enseñanza en su país a mediados de los años cincuenta, en 1962 Tutu se trasladó al Reino Unido para estudiar teología en el King’s College de Londres. A su regreso a Sudáfrica, comenzó a mostrar abiertamente sus opiniones sobre el ‘apartheid’, el régimen segregacionista instaurado en 1948 por el Partido Nacional, controlado por la población blanca del país.

Su figura comenzó a cobrar importancia a partir de 1978, como director del Consejo Eclesiástico Sudafricano, punta de lanza en su campaña contra la segregación.

«El ‘apartheid’, el desarrollo separado o como se llame, es malvado (…) Es anticristiano y antibíblico. Si alguien me demuestra lo contrario, quemaré mi biblia y dejaré de ser cristiano», protestaba Tutu ante los funcionarios del régimen en 1982.

Por su incansable lucha, Tutu recibió el Premio Nobel de la Paz en 1984, dos años antes de convertirse en el primer negro a cargo del Arzobispado Anglicano de Ciudad del Cabo (suroeste).

Tras la derogación de las leyes racistas en 1991 y la llegada de la democracia y de Nelson Mandela al poder, fue nombrado presidente de la Comisión para la Verdad y Reconciliación, para tratar de resarcir a las víctimas del régimen racista, una tarea que le llevó a dejar de lado sus funciones religiosas para centrarse en la comisión.

La comisión investigó las atrocidades del ‘apartheid’ y Tutu pasó a adoptar una función unificadora entre blancos y negros del país, al tiempo que adoptó una postura crítica contra los sucesivos gobiernos del histórico Congreso Nacional Africano, el partido de Mandela, al que criticó durante años por sus escándalos de corrupción, el mayor obstáculo para alcanzar la utopía de la «nación arcoiris» en la que esperaba que se convirtiera el país.

En los últimos años se había mantenido alejado de la vida pública debido a su avanzada edad y a los problemas de salud que arrastraba desde hacía años, incluido un cáncer de próstata.

En este 2021 había dado ejemplo figurando entre los primeros en vacunarse contra la COVID-19 cuando la campaña se abrió a la población general y votando en las elecciones municipales del pasado 1 de noviembre.

Su última aparición pública fue en unas breves imágenes en vídeo emitidas el día de su 90 cumpleaños (el pasado 7 de octubre), un aniversario que su fundación celebró con una conferencia virtual en la que participaron, entre otros, el máximo líder espiritual tibetano, el Dalai Lama, la activista mozambiqueña y viuda de Nelson Mandela Graça Machel o la expresidenta irlandesa Mary Robinson.

Reacciones en todo el mundo

La muerte de Desmond Tutu ha despertado reacciones en personalidades de todo el mundo, que han destacado la lucha incansable y el legado humano del arzobispo emérito sudafricano.

En su país, la Fundación Nelson Mandela ha calificado la noticia como una pérdida «inconmensurable· y ha recordado que la lucha antiapartheid de Tutu y de ‘Madiba’ -mote con el que era conocido Mandela- fue paralela a la historia de Sudáfrica.

Varios líderes africanos, como el presidente namibio, Hage Geingob, o su homólogo de Kenia, Uhuru Kenyatta, enviaron también mensajes de pésame y describieron a Tutu como un «héroe» y un «símbolo de la resistencia frente a la adversidad» y de «optimismo» frente a la «desesperanza».

Fuera del continente africano también se han producido reacciones, como la del primer ministro británico, Boris Johnson, quien ha afirmado en un mensaje en su cuenta de Twitter que Tutu será «recordado por su liderazgo espiritual y su irreprimible buen humor».

En la misma red social, el presidente francés, Emmanuel Macron, ha asegurado que la lucha del arzobispo por el fin del ‘apartheid’ y la reconciliación sudafricana «quedará en nuestra memoria». El obispo Tutu «dedicó su vida a los derechos humanos y la igualdad de los pueblos», ha añadido el dirigente galo.

Mientras, el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, ha rendido homenaje a «un hombre que entregó su vida a la libertad con un profundo compromiso con la dignidad humana. Un gigante que se enfrentó al apartheid».

El expresidente de Estados Unidos Barack Obama, amigo personal del arzobispo, ha calificado a Desmond Tutu de «mentor»,  «brújula moral» y «espíritu moral» y ha destacado su «lucha por la liberación y la justicia en su propio país, pero también su preocupación por la injusticia en todas partes».

El Vaticano ha publicado un comunicado en el que asegura que el papa Francisco se ha entristecido al conocer el fallecimiento de Tutu, «consciente de su servicio al Evangelio a través de la promoción de la igualdad racial y la reconcilación» en su país natal.

Por su parte, la periodista filipina y también Nobel de la Paz Maria Ressa compartió en las redes sociales una de las citas más célebres del arzobispo: «si eres neutral en las situaciones de injusticia, has elegido el lado del opresor».

«Con su muerte, hemos perdido a un gran hombre que vivió una vida realmente significativa. Estaba comprometido con el servicio a los demás, especialmente a aquellos que son menos afortunados. Estoy convencido de que el mejor tributo que podemos darle es conservar vivo su espíritu», expresó en un comunicado el máximo líder espiritual tibetano, el Dalai Lama, con quien Tutu compartía amistad.

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