Un veleño recibe por sus excelentes notas el 2º premio nacional fin de carrera

El veleño José Carlos Reina Cabello tiene un expediente repleto de éxitos. La calificación más baja durante la carrera de Farmacia en la Universidad de Granada (UGR) fue un notable, concretamente un 8,6. Este joven estudiante de 26 años, terminó el grado en Farmacia con un 9,61. En total, 42 matrículas de honor, tres sobresalientes y un notable. Estas notas le han valido para recibir el segundo premio nacional fin de carrera, que otorga el Gobierno central. Noticia que cuenta IDEAL de Granada. 

Los sobresalientes fueron en Química Inorgánica (sacó un 9) y en dos optativas: Alteraciones del Organismo Humano (tuvo un 9,8) e Historia de la Farmacia (9). El notable fue en Toxicología (8,6). José Carlos Reina no rehúye contestar y especificar cuáles fueron las asignaturas exactas. El resto de materias, todo diez. En el bachillerato también obtuvo matrícula de honor.



Este joven, que ahora está investigando con un contrato FPU (formación de profesorado universitario) en el departamento de Microbiología adscrito a la Facultad de Farmacia, siempre ha tenido buenas notas, aunque ha sido en la Universidad donde mejores resultados ha conseguido. Dice que no hay ningún truco, lo que requiere es «constancia y trabajo». No se puede hacer magia para obtener un diez.

En Farmacia hay un sistema de parciales y evaluación continua que permiten que el alumno que siga las clases y estudie de manera regular pueda sacar adelante la carrera. En mi caso concreto, he de reconocer que estar en un colegio mayor, el de San Bartolomé, me permitió tener amigos de la misma carrera y con los mismos hábitos de estudio, facilitando el lograr esas buenas notas. También tengo que destacar el apoyo familiar durante todos los años de estudio». Terminó la carrera en el curso 2014-2015.

Su madre es farmacéutica, pero dice que fue una decisión de última hora. «Mi familia creía que no les quería decir lo que quería estudiar, pero la verdad era que ni yo lo había decidido. Me gustaban las ciencias de la salud, y aunque podría haber estudiado Medicina, me decanté por la Farmacia por las buenas salidas que le veía, tanto enfocadas a investigación como a docencia o a la práctica clínica en los sectores público o privado».

Al terminar la carrera se decantó por la investigación. Nada más finalizar la carrera, empezó el máster en Investigación y Avances en Microbiología y, a continuación, comenzó la tesis doctoral. «Tuve suerte de encontrar un gran grupo de investigación y una muy buena directora de tesis que me han ayudado desde que comencé a colaborar en el departamento; incluso antes de haber terminado la carrera. Desde entonces, lo más difícil han sido los altibajos de la investigación; el trabajar días o semanas en un experimento concreto y al final no conseguir los resultados esperados», apostilla.

En la actualidad está en el tercer año de su tesis doctoral. La está realizando en el departamento de Microbiología, bajo la tutela de Inmaculada Llamas. El laboratorio de investigación en el que está trabajando está en el Centro de Investigación Biomédica del PTS.

En su investigación José Carlos Reina se ha centrado en mecanismos de inhibición de la comunicación bacteriana. «Las resistencias a los antibióticos son uno de los grandes desafíos en la actualidad y lograr frenar cómo ‘hablan’ las bacterias nos permitiría tener una alternativa terapéutica a los antibióticos». A la pregunta de cómo enfoca el futuro es claro: «Por desgracia, la investigación en España se ve lastrada por la falta de financiación y las continuas trabas administrativas y, probablemente, para seguir mi carrera investigadora tendría que irme al extranjero al acabar la tesis. De hecho, ya he hecho dos estancias de tres meses cada una en París y San Diego; y en julio inicio otra en Nottingham».

Este joven graduado en Farmacia acumula premios por su buena práctica académica. El próximo día 26 de junio recogerá el segundo premio fin de carrera en un acto en el Auditorio Nacional en Madrid. También le han concedido ya el premio extraordinario fin de carrera del grado en Farmacia, premio al mejor trabajo fin de grado en Farmacia y el premio UGR-Caja Rural a la excelencia académica y tres veces el premio de la UGR a los mejores expedientes académicos del curso correspondiente. Aparte, gracias a su colaboración en el departamento de Microbiología, consiguió un accésit en el certamen Arquímedes de jóvenes investigadores, que se celebra anualmente en Madrid.

A la cuestión de si se deben reconocer más a los estudiantes con muy buenas notas, apunta que pueden acceder a distintos premios, pero en ocasiones llegan muy tarde. El que recogerá a finales de junio, casi cuatro años después de haber terminado la carrera. «Un hecho positivo en la Universidad de Granada es que cada año dan una ayuda económica para comprar libros a los mejores expedientes de cada centro, pero también hay que indicar que el sistema de becas no premia a los expedientes brillantes por encima de los demás y se debería incentivar más a los estudiantes con muy buenos resultados».

Pero el expediente también pesa, como él mismo reconoce: «Permite conseguir contratos como el que tengo en la Universidad, pero están pagados con sueldos muy bajos. Por desgracia, la ciencia no se valora lo suficiente y los ingresos son mucho más bajos que en otros sectores. Creo que en España se incentiva demasiado el salir al extranjero porque no somos capaces de apreciar lo que se hace aquí. En España en general y en la Universidad de Granada en particular hay muy buenos estudiantes e investigadores que se ven obligados a continuar sus carreras en el extranjero al no ser suficientemente reconocidos aquí».



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