Un extraño ejemplar de foca recorre el litoral andaluz

El 18 de febrero fue visto en Doñana, en Huelva. Desde entonces, ha sido detectado en Cádiz, Melilla, Estepona, Torrox y este jueves, en Motril.

El mundo parece no querer dejar de darnos sorpresas en todos los ámbitos. Un extraño ejemplar de foca, de la especie gris, originario del Atlántico norte y el Polo Ártico, ha sido localizado en las últimas semanas en varios puntos del litoral de Andalucía. El 18 de febrero fue visto en Doñana, en Huelva, y al día siguiente en la bahía de Cádiz. Posteriormente, el 7 de marzo, fue detectado entre Alhucemas, Melilla y en las islas Chafarinas. El pasado martes fue localizado en la playa esteponera de El Saladillo, ayer en la torroxeña del Peñoncillo y este jueves en la de Motril, en la provincia vecina de Granada, como recoge SUR.



El animal, un ejemplar adulto, «no aparenta estar enfermo», según ha explicado a diario SUR el biólogo del Aula del Mar José Luis Mons, quien se desplazó hasta la localidad esteponera. «Podría estar cansado, aunque también es posible que haya ingerido algo y le cueste hacer bien las digestiones, por eso sale a la orilla a descansar», ha apuntado este experto, quien en todo caso ha pedido a los vecinos que no se acerquen al animal y den aviso rápidamente a la Policía Local o a la Guardia Civil. En Estepona, como se puede ver en el vídeo, tras tocarlo Mons ligeramente, la foca se introdujo de nuevo en el mar.

En Torrox, los servicios operativos, junto a operarios de la empresa Don Animal, concesionaria del servicio de recogida de animales en la Axarquía, se aproximaron y la foca hizo lo mismo, introducirse en el agua. ¿Pero cómo llega un ejemplar de esta especie hasta el Mediterráneo? «Puede ser por varias causas, por un lado que se haya despistado nadando con las corrientes o que incluso con un temporal haya acabado en la cubierta de un buque mercante y luego haya vuelto a caer al mar», sostiene Mons, quien destaca que es la primera vez que se localiza un ejemplar de esta especie en el Mediterráneo. «A priori no tiene porqué sufrir por la mayor temperatura del agua, si puede alimentarse, sobrevivirá», apostilla.

«Es la misma foca de Estepona seguro, porque tenía el ojo izquierdo con una mancha blanca. Por lo que se está moviendo en tan poco tiempo no tiene que estar muy enferma», abunda. Según este experto, el único antecedente de una foca en el mar de Alborán se produjo hace casi una década, en octubre de 2012, cuando fueron identificados varios ejemplares jóvenes de la especie foca de casco frente a las costas de la capital. Uno de ellos, una cría, se introdujo en la desembocadura del río Guadalmedina, donde fue rescatada por los especialistas del Aula del Mar, tal y como contó en este periódico el redactor Ignacio Lillo.

La foca monje, casi extinguida en el Mediterráneo

«La foca endémica del Mediterráneo, la monje, está casi extinguida desde hace más de tres décadas, cuando se avistó por última vez a ‘Peluso’ en las islas Chafarinas, debido a la presión humana en las costas y a su caza masiva, aunque hay testimonios de avistamientos en la zona norte de Argelia, pero allí no hay apenas población ni investigadores», cuenta Mons. Por su parte, desde Ecologistas en Acción-Sierra Bermeja han explicado, a través de las redes sociales que «una foca tiene por costumbre salir a tierra a solearse y descansar con mucha frecuencia. Su comportamiento es absolutamente normal, salvo que se ha retirado mucho de su lugar de origen».

Para este colectivo ecologista de la Costa del Sol, el animal avistado en la franja litoral malagueña en estos últimos días, «lleva un mes de playa en playa, haciendo vida de foca, un poco lejos de sus poblaciones habituales. Es lo que se llama un divagante, un individuo que sale de su población por cualquier causa y va a parar a lugares donde no se les espera. Es algo natural. Su cara no es triste, es de foca. No hay motivos para pensar, a priori, que esté enferma o triste».

La foca gris es una especie de gran tamaño, los machos pueden llegar a alcanzar los 400 kilos de peso y las hembras hasta los 250. Su nombre técnico es ‘halichoerus grypus’, y se diferencia de la foca común por sus rasgos faciales como el perfil recto de su cabeza y la una gran separación entre sus fosas nasales. La foca gris suele habitar en la zona atlántica del norte de Europa, la costa este de Canadá y norte de Estados Unidos. Los machos suelen tener piel oscura, mientras que las hembras poseen una gama cromática que va desde el gris plata al marrón.

«Es importante dejarlo tranquilo y no aproximarse», recordó Medio Ambiente en sus redes sociales tras los primeros avistamientos en las costas onubenses y gaditanas el mes pasado. Por ello, desde la Junta han insistido en pedir a la población que en el caso de que avisten a este ejemplar, se pongan en contacto inmediatamente con Emergencias 112 Andalucía para que agentes de la Policía Local o de la Guardia Civil de la zona acordonen el lugar.




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