Investigadores malagueños demuestran la vinculación del nivel educativo y el inicio al consumo de alcohol con el deterioro cognitivo

Un estudio realizado por el Instituto de Investigación Biomédica de Málaga (IBIMA) y la Universidad de Málaga (UMA) ha demostrado este vínculo.

Un estudio elaborado por investigadores del Instituto de Investigación Biomédica de Málaga (IBIMA) y de la Universidad de Málaga (UMA) demuestra la vinculación directa que existe entre el nivel educativo y el inicio del consumo de alcohol con el desarrollo del deterioro cognitivo. Así, se relaciona el nivel educativo, el inicio de consumo de alcohol y los niveles neurotróficos (encargados tanto de la protección del organismo frente a impulsos degenerativos como de favorecer el aprendizaje y la memoria) para determinar la vulnerabilidad al deterioro cognitivo producido por el consumo temprano de alcohol.



Según recoge Málaga Hoy, recientemente se ha sugerido que la reserva cognitiva tiene un papel protector frente a las adicciones y sus consecuencias, en especial la comorbilidad psiquiátrica y el deterioro cognitivo. El objetivo del trabajo, que ha sido publicado en la revista científica Scientific Reports, ha sido evaluar la asociación entre el inicio y gravedad del consumo de alcohol, la reserva cognitiva (vinculada directamente al nivel educativo) en relación con el deterioro cognitivo y los niveles circulantes de las neurotrofinas BDNF y NT-3. En estudios previos el grupo de investigación había detectado que el consumo de alcohol reducía los niveles circulantes de estos factores esenciales para el aprendizaje y la memoria.

Según la investigación, el nivel educativo puede actuar como un factor protector, por lo que el abandono temprano de la educación supone un riesgo ya que se asocia al inicio del consumo de alcohol y a un ulterior deterioro cognitivo. Por tanto, los alumnos con formación universitaria estaban más protegidos contra el deterioro cognitivo causado por consumo de bebidas alcohólicas a lo largo de su vida, mientras que los pacientes con educación primaria mostraron una especial vulnerabilidad. En este sentido, el consumo de altas cantidades de esta sustancia se ha asociado con un peor rendimiento cognitivo en pacientes que, además, presentaban bajos niveles socioeconómicos.

Su coordinador, Fernando Rodríguez de Fonseca, manifestó que los factores que condicionan este vínculo podrían deberse a que los adolescentes que consumen alcohol tienen más probabilidades de abandonar la escuela y, por otro lado, “la deserción escolar podría predisponer a que los estudiantes comiencen a consumir alcohol al verse privados de la protección que ofrece el sistema educativo”.

Los investigadores, que desarrollan su actividad en el Hospital Regional de Málaga, puntualizaron que “independientemente de la causa que motive el inicio del consumo”, la intoxicación alcohólica repetida en la adolescencia afecta a los procesos de maduración cerebral que repercuten en un mal desarrollo de capacidades cognitivas.

La neuroinflamación y alteración de las redes tróficas inducida por el alcohol interfiere con el desarrollo del cerebro, “aumentando la vulnerabilidad neuropsiquiátrica en años posteriores”. Este estudio no indica que el consumo de alcohol iniciado en fases posteriores a la finalización de la etapa educativa sea inocuo, ya que existen múltiples evidencias de la toxicidad del alcohol. Según los investigadores, pone de manifiesto la necesidad de retrasar lo más posible el consumo de alcohol, para evitar el deterioro cognitivo y su impacto final sobre la prevalencia de demencias.

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