Fallece la fundadora de Cudeca, Joan Hunt, a los 92 años de edad

La fundación, que atiende cada año a 1.500 personas, ha organizado el velatorio en la sede de la organización en Benalmádena, donde también hoy se celebrará una misa homenaje.

Día triste para la Fundación Cudeca. «Con gran pesar tenemos que daros la noticia más triste de nuestros casi 30 años de historia, nuestra querida Joan Hunt, fundadora,ha fallecido hoy 24 de junio», indican en un comunicado.



En el mismo señalan que  «sus últimos días han sido serenos, en paz, con algún momento de humor y risas, y otros en los que Joan decidió tomar el mando de la situación. En cada momento ha estado arropada con el cariño y cuidados de todos los que formamos Cudeca. Ella nos dijo que estaba preparada para este viaje, y que necesitaba irse ya. Y se ha ido, como ella quería, sin ruido, sin alboroto, se ha ido en el día de su santo, San Juan.

Ella misma había dejado escrito su mensaje para estos momentos:
“No estéis tristes, celebrar mi vida, no mi muerte. He tenido una vida plena y muy feliz. He
trabajado mucho, pero siempre a gusto, rodeada del gran equipo Cudeca, del cual me siento
tan orgullosa y a la cual admiro profundamente. Siempre me ha conmovido el amor, respeto y
dignidad con la que todos en Cudeca cuidáis a las personas en el momento más difícil de sus
vidas.
No envíes flores a mi funeral, enviar un donativo. Sabéis bien que el donativo que pedí en el
funeral de mi esposo Fred, fue el impulso para crear un centro especial para cuidar la última
etapa de la vida de muchos enfermos y sus familiares. Pues bien, ahora me toca a mí, y os digo
lo mismo de nuevo, enviar donativos que sirvan para cuidar, aliviar y acompañar a los que más
nos necesitan.
Cuidar de Cudeca, confío en todos vosotros: aseguraros de que mi legado siga aportando vida
a los días de los enfermos y sus familias, con la forma especial de cuidar de Cudeca.
Y por último, recordarme con alegría. Ser recordado significa que una vez viví y estaré en paz.
Os deseo mucho amor, éxito y crecimiento para Cudeca. Elegí el camino menos transitado y
dejo a Cudeca en las manos compasivas de aquellos que decidieron hacer el viaje conmigo”.

La fundación, que atiende cada año a 1.500 personas, ha organizado el velatorio en la sede de la organización en Benalmádena, donde también hoy se celebrará una misa homenaje. Descansa en paz, querida Joan.

SEMBLANZA DE UNA GRAN MUJER, JOAN HUNT OBE.

Para entender la grandeza de Joan Hunt es preciso remitirnos a su historia personal antes de retirarse a una merecida jubilación anticipada en la Costa del Sol. Desde la Joan niña, hija, estudiante, esposa, aprendiz, trabajadora, directiva, y, por último, la Joan líder, del gran proyecto solidario que es la Fundación Cudeca.

Joan Hunt, nació un 5 de enero de 1929, en Liverpool. Era la octava hija de una familia de nueve hermanos. Sus padres, obreros humildes y fervientes católicos habían nacido en Irlanda.

La pequeña Joan conoció pronto la parte dura de la vida. A los dos años contrajo una grave enfermedad y comenzó un proceso médico que marcaría toda su infancia.

Afectada por una severa artritis séptica la infección le dañó la cadera, lo que obligó a someterla siendo muy niña a varias operaciones que le supusieron una hospitalización casi permanente hasta los seis años y una cojera de por vida.

En 1937, a los 8 años, la familia se trasladó a las afueras de Londres donde había más oportunidades de trabajo para el padre. Cuando estalló la II Guerra Mundial Joan tenía solo diez años y su madre decidió enviarla fuera de la capital, al campo con sus tíos y sus primos.

En 1943 regresa a Londres con la ciudad todavía en guerra. Porque su madre, que debía ver con claridad el brillo de la inteligencia de su pequeña hija, y a pesar de la falta de recursos en casa, buscó la manera de que pudiera tener una formación orientada a una profesión que le permitiera abrirse puertas y valerse por sí misma.

Así, con 14 años, le pagó unas clases particulares para aprender secretariado, contabilidad, taquigrafía y mecanografía, lo que a los 16 años le permitiría encontrar su primer trabajo en una empresa familiar de artículos de piel y cuero, como aprendiz, siendo sus primeras tareas: preparar el té y hacer recados.

Pronto empezó a hacer funciones de taquígrafa y mecanógrafa y finalmente, llegaría a participar en la gestión, la contabilidad y en las actividades comerciales del negocio. Pero fue a sus 16 años también cuando falleció su madre con solo 54 años, debiéndose hacerse cargo del cuidado de la familia, además de trabajar.

A pesar de su afección de cadera, Joan se esforzó por superar sus limitaciones y por hacer la vida de una chica normal de su edad, le encantaba bailar, y fue en un baile, donde conoció a su futuro marido, Fred. Tampoco este episodio sería tan fácil y feliz para Joan como habría podido desear. Su decisión de casarse con un hombre divorciado y bastante mayor que ella, le supuso la ruptura con su familia, a causa de
su profunda convicción católica.

Pero ella siguió adelante con su vida, con su marido, Fred, su vida social en Londres y su trabajo. Y tras 16 años en aquel pequeño negocio cuando ya tenía 32 años, y mucha experiencia, decidió que tenía que dar un paso más, cambiar de empleo y sacarle más partido a su potencial, algo que no compartían sus antiguos jefes, que creían que nadie la iba a querer contratar.

Así fue como en 1961 comenzó a trabajar en Berger Paints, una gran multinacional. Sus habilidades le fueron reconocidas en seguida y a los seis meses ya era ayudante personal del Director General. Gracias a su valía y a su dedicación, no dejó de progresar en la empresa. Así, en 1974, en un mundo que aún no  dejaba mucho espacio a las mujeres en el ámbito empresarial, llegó a ser nombrada Jefa de Administración de Personal. Su trabajo consistía en gestionar la administración y las nóminas de ocho fábricas en Gran Bretaña, de un total de 14.000 trabajadores. Joan Hunt se convirtió así en una de las poquísimas mujeres que en esos años ocupaba un puesto de alta dirección.

Del resto de su vida conocemos más detalles: su retiro temprano y su jubilación en la Costa del Sol. Y un nuevo revés, la enfermedad y fallecimiento de su marido Fred por un cáncer. La enfermedad que le arrebató a su marido no consiguió acabar con su ánimo.

Al contrario, despertó en ella una fuerza positiva y solidaria, que se convertirá en el motor de algo tan maravilloso, como su vocación de ayudar a los demás al final de la vida, cuando a los 65 años y contra todo pronóstico, una inglesa que no conocía a mucha gente en Málaga, que no hablaba el idioma y que no disponía de recursos, decide crear y poner en marcha este increíble proyecto llamado FUNDACIÓN CUDECA.

Joan siempre recuerda el día que volvió al Hospital de la Cruz Roja, tras el fallecimiento de Fred, cuando le dijo a la doctora Marisa Martín, que ella había decidido dedicar el resto de su vida en mejorar la asistencia a los enfermos con cáncer, y sus familias, y la invitó a que le acompañara en ese viaje. Joan inspiraba determinación y capacidad de conseguir lo que se propusiese.

Su visión era mejorar la atención al paciente terminal en Málaga creando un centro de referencia internacional. Su experiencia en gestión le dio al proyecto una estructura y organización empresarial para asegurar su transparencia (auditada por KPMG y Fundación Lealtad), sostenibilidad y un espíritu de compromiso social con el sufrimiento de las personas que enfrentan una enfermedad terminal. Para empezar, su capacidad de liderazgo implicó a amigos y vecinos y luego, poco a poco se fue sumando el apoyo y compromiso de la ciudadanía, la comunidad internacional que vive en la Costa del Sol, empresas, medios de comunicación, asociaciones e instituciones, hasta que el proyecto involucró a toda población de Málaga.

Desde 1991, Joan Hunt ha dedicado su vida a este proyecto y a difundir e involucrar a la sociedad en el valor y la importancia de los cuidados paliativos. La solidez de su compromiso moral e intelectual le ha permitido crear el primer centro específico de cuidados paliativos con unidad de ingresos, unidad de día y rehabilitación, atención domiciliaria y atención psicológica y social. La Fundación CUDECA (Cuidados del Cáncer) es una fundación independiente y sin ánimo de lucro que, desde su creación, tiene un fuerte compromiso con la situación de los pacientes y sus familias ante una enfermedad terminal. Esto incluye la asistencia socio-sanitaria, la participación del voluntariado y la sociedad en general, la formación especializada y la mejora constante a través de la investigación en cuidados paliativos.

Con la ayuda de su tenacidad, su pasión y su tremenda experiencia en gestión, hizo realidad el sueño Cudeca, que bien vale el esfuerzo dedicado de casi treinta años. En vez de disfrutar de su bien merecido retiro, vivió una segunda vida laboral más intensa que la primera.

Esperamos que conozcáis un poquito mejor a Joan, el relato de las dificultades de su vida conmueve y muestra a esta mujer como un ejemplo de superación. Joan se ha aferrado siempre a lo positivo y ha sabido siempre sacar partido a las oportunidades que se le han presentado en la vida.

Joan Hunt es un ejemplo del poder de la voluntad, es un ejemplo constante de compromiso social, moral, intelectual. Ella cree ciegamente en la fuerza de la colectividad, de la comunidad, la entrega social. Inspira con su ejemplo a centenares de voluntarios, tiende puentes de colaboración a toda la sociedad. A ciudadanos de a pié. A las instituciones públicas y privadas. A deportistas. A artistas.

Gracias a todos ellos Cudeca existe y cuida, alivia y acompaña cada año a más de 1.500 personas en la fase final de la vida. Ella ha luchado por esto, con toda la fuerza y toda la dedicación, haciendo suya una
frase que le gustaba repetir: Una visión sin acción es solo soñar despierto, y una acción sin visión es como una pesadilla. Ella consiguió aunar las dos cosas, la visión de un centro donde hacer más fácil el momento más difícil, y su capacidad para pasar a la acción y convertirlo en realidad.

Los tiempos que nos han caído en suerte, necesitan de personas como tú Joan Hunt, tu inspiración, tu valor, tu empeño y tu espíritu emprendedor y alegre. Nos has demostrado con hechos lo que significa apostar por los demás; invertir en la dignidad de las personas a base de esfuerzos, y recoger al final una sociedad más justa y feliz.

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