Controlado el incendio de Maro tras arrasar más de cuatro hectáreas de fincas de aguacates, chirimoyas e invernaderos

El fuego se inició por una quema de rastrojos, pero el fuerte viento y la sequía lo extendieron más de tres kilómetros.

Tras toda la noche en vilo, el fuego declarado en el paraje natural de los acantilados de Maro-Cerro Gordo este domingo junto a la pedanía nerjeña ha quedado controlado. Así lo ha anunciado pasadas las 6.30 de este lunes el propio Infoca a través de su cuenta de Twitter. Un total de 21 bomberos forestales, un agente de medio ambiente y dos autobombas trabajan actualmente en «remates y liquidación» han detallado.



Diario Sur informa que han ardido al menos una decena de invernaderos, varios cortijos y numerosas plantaciones de subtropicales y se ha quedado a apenas 200 metros de la pedanía nerjeña. Según ha podido confirmar este periódico, un vecino de Nerja confesó este domingo a las autoridades ser el autor de la quema de rastrojos en su parcela que pudo ser el origen del fuego. El hombre, de unos 70 años, se mostró «muy arrepentido» por lo que había hecho, manifestando que «en ningún momento» pensó que el fuego pudiera descontrolársele, a pesar del fuerte viento.

Las escenas de «preocupación y rabia» se repitieron durante toda la jornada en Maro y en Nerja. El alcalde, José Alberto Armijo, se desplazó a la pedanía, donde manifestó a la televisión local que era «un domingo negro». «El viento ha sido un enemigo eficiente, confiamos en que todos los medios que hemos puesto a disposición del Infoca den resultado», aseguró. «Debemos centrarnos en los daños materiales a las explotaciones agrarias e invernaderos y será el momento de ponernos al lado de los trabajadores y familias», afirmó.

Las alarmas saltaban pocos minutos después de las 10.00 horas de este domingo. Un fuego en una zona agrícola se había descontrolado y se dirigía hacia el núcleo urbano y a otras fincas del entorno. Rápidamente se activaron los bomberos del Consorcio Provincial, Protección Civil, Policía Local y el Plan Infoca, que desplegó un primer helicóptero, además de una dotación de efectivos. Sobre las 14.00 horas las llamas parecían controladas, tras haber arrasado unas cuatro hectáreas de fincas de aguacates, chirimoyas e invernaderos, en la conocida como vega o huertas sobre los acantilados de Maro, afectando también a los cañaverales y el matorral de los enormes taludes.

Sin embargo, pasadas las 16.00 horas el fuego se reavivó avanzando sin control sobre la playa de Maro y en dirección al paraje natural de los acantilados. La situación obligó al corte de la antigua N-340, de manera que los vecinos del paraje del río de la Miel y de otras fincas del entorno protegido tuvieron que salir en dirección a La Herradura, en Granada.

El fuego llegó a saltar la carretera, pero finalmente ha podido ser controlado.




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