Cereza solidaria en las calles de Alfarnate

El municipio axárquico ha dado forma de su producto insignia a un contenedor de tapones que serán donados para familias que necesiten adquirir material sanitario.

Alfarnate ha estrenado estos días su nuevo contenedor de tapones solidarios, donde todos los vecinos y visitantes que quieran podrán depositar sus tapones. Desde el consistorio han informado de que estos tapones serán donados a familias que los necesiten para adquirir cualquier material sanitario (sillas de ruedas, etc.). Además del fin solidario, estos contenedores serán también una figura decorativa y un reclamo turístico, ya que se le ha dado forma de una cereza, para que también sirva como lugar donde realizarse fotos, junto a este fruto tan relevante para Alfarnate, que ensalzan en la fiesta gastronómica que se ha convertido en cita ineludible a finales de junio. 



¿Por qué reciclamos tapones de plástico?
Una tonelada de tapones (500.000 unidades) se paga a 200 euros de media. La mayor parte del material acaba convertido en cajas de fruta.

Los motivos del valor de los tapones de plástico son varios. En primer lugar, su material. Están hechos en polietileno de alta densidad, un tipo de plástico de bastante calidad y muy valioso en el mercado. Por otro lado es un material que llega muy limpio a las plantas de reciclaje, además ocupa poco espacio y ofrece muchas posibilidades de almacenaje. Se dan todas las condiciones para que la recolección de los tapones sea rentable, aunque sería imposible llevarlo a cabo sin la labor de las asociaciones benéficas, o de la implicación de instituciones, como es el caso del Ayuntamiento de Alfarnate.

Hasta hace unos años, que comenzó la recogida de tapones por colectivos para colaborar con distintas familias, los tapones no se aprovechaban para nada, iban al vertedero, los geoparques no tenían capacidad técnica para recuperar ese material tan pequeño.

Cada tonelada de tapones (alrededor de 500.000 unidades) se paga a 200 euros de media. Los colectivos recolectan la mayor cantidad posible y los venden a las plantas de reciclaje, así convierten los tapones en dinero.

Casi todos los tapones que se reciclan acaban convertidos en cajas para transportar la fruta, por ejemplo, aunque lo realmente importante es que por el camino, antes de convertirse en cajas, han facilitado la vida a personas que lo necesitan.

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