Amazon reconoce que sus conductores orinan en botellas debido al tráfico o a problemas para encontrar baños

Amazon ha admitido que sus conductores deben orinar en botellas debido al tráfico o a problemas para encontrar baños durante los recorridos de entrega, al disculparse públicamente con un congresista que denunció la situación y al que la empresa respondió con un tuit que ahora ha considerado «incorrecto».

«Esto fue un autogol, no estamos contentos y le debemos una disculpa al representante (Mark) Pocan», ha reconocido Amazon en un comunicado publicado en su blog. «Sabemos que los conductores pueden tener problemas para encontrar baños debido al tráfico o, a veces, a las rutas rurales, y este ha sido especialmente el caso durante la COVID, cuando se han cerrado muchos baños públicos».



Según la nota, se trata, sin embargo, de «un problema de larga data que afecta a toda la industria y no es específico de Amazon«, hecho que la empresa ha ilustrado con una serie de artículos relacionados con el tema.

La firma, que ya es el segundo mayor empleador de Estados Unidos, se ha retractado del mensaje que publicó en Twitter el pasado 24 de marzo en respuesta a Pocan, representante demócrata por Wisconsin. «Pagar a los trabajadores 15 dólares por hora no lo convierte en un ‘lugar de trabajo progresista’ cuando se destruye un sindicato y se hace que los trabajadores orinen en botellas de agua», afirmó Pocan en un tuit. «Realmente no crees lo de orinar en botellas, ¿verdad?», respondió Amazon en otro mensaje por Twitter.

En todo caso, Amazon ha indicado que le gustaría resolver el problema, aunque ha admitido que todavía no sabe cómo, pero ha prometido que buscará soluciones. «Continuaremos hablando cuando se presente información falsa, pero también trabajaremos arduamente para ser siempre precisos», ha concluido el comunicado de la compañía con sede en Seattle y que ha emprendido una batalla para evitar el que podría ser su primer sindicato en EE.UU.

Amazon se opone a la creación del que sería su primer sindicato

De hecho, Amazon llevará hasta el final su batalla contra la creación del sindicato en Bessemer (Alabama), una iniciativa que si sale adelante obligará a la firma a tratar por primera vez con un grupo organizado de empleados.

Los empleados de un almacén de Alabama votaron a lo largo de febrero y marzo si quieren o no organizarse en sindicato, y estos días se está procediendo con el escrutinio, un proceso largo y disputado porque la validez de cada sufragio es analizada de forma individual por parte de la empresa y los trabajadores.

«Aunque (los prosindicalistas) ganen, lo que ocurrirá a continuación es que Amazon presentará una queja alegando que la elección no se celebró de la manera debida«, ha vaticinado en una entrevista con Efe el experto en la compañía y profesor visitante de la Universidad George Washington Robin Gaster.

Gaster, autor del libro Behemoth, Amazon Rising: Power and Seduction in the Age of Amazon, apunta que esta previsible queja se presentaría ante la Junta Nacional de Relaciones Laborales (NLRB, por sus siglas en inglés). Incluso en el caso de que todos sus esfuerzos fuesen en vano y el sindicato se terminase creando, Gaster recuerda que la ley en EE.UU. contempla que al año siguiente la empresa intente forzar una nueva votación y en caso de no repetir mayoría, el sindicato deje de estar reconocido.

Modelo de empleo basado en unos altos índices de rotación

Pese a que Amazon lleva más de 25 años operando y tiene en plantilla a unos 800.000 trabajadores en EE.UU., estos no cuentan con ninguna organización gremial, consecuencia directa de la fuerte oposición de la empresa y de un modelo de empleo basado en unos altos índices de rotación.

«Es un entorno muy difícil para que se formen sindicatos porque estos requieren confianza y solidaridad entre los trabajadores, pero en Amazon no les da tiempo porque los trabajadores están constantemente entrando y saliendo«, apunta Gaster.

Desde que empezaron las votaciones en el almacén de Alabama, Amazon ha desplegado una fortísima campaña publicitaria en todo el país que loa las condiciones laborales de la empresa y se ha enzarzado desde la cuenta corporativa en agrias discusiones con los senadores progresistas Bernie Sanders y Elizabeth Warren.

«Amazon es muy hostil a los esfuerzos para sindicarse y han aprovechado que en los últimos cuarenta años en EE.UU., desde (el expresidente Ronald) Reagan, el clima para las organizaciones sindicales ha sido muy difícil», explica Peter Meiksins, profesor emérito de Sociología en la Universidad Cleveland State de Ohio.

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