Aunque por mil veces dicho, no deja de ser cierto: Granada, la capital nazarí y por extensión de toda Al-Ándalus es una de las ciudades más impresionantes de la península que siempre nos permite descubrir algo nuevo por mil veces que la hayamos visitado. En esta época de pandemia global en la que los viajes a destinos lejanos son muy complicados, nunca está de más revisitar lugares cercanos y en los que podamos huir de aglomeraciones.

En cierta manera alejada de los grandes polos turísticos del país, Madrid, Barcelona o la costa marítima, la ciudad sigue siendo infinita para el paseante: llena de recovecos, pasajes y plazas en estos días huérfanas del turista internacional que las masifican. Aprovechar este momento y hacer una excursión a Granada de fin de semana es por tanto una oportunidad de oro para perderse en esta ciudad monumental.



Bajar por la Carrera del Darro

La que con mucha frecuencia aparece en los rankings de calles más bonitas del mundo, es un lugar perfecto en el que descansar a la sombra y apartarse del bullicio de la ciudad. Podemos dar un paseo a primera hora de la mañana, retomar fuerzas en algún café cercano o bien dejarlo para la tarde y tomarlo como preparación para subir las cuestas del próximo Albaicín.

Visitar la Alhambra

La inigualable e inimitable ciudad fortificada. Normalmente atestada de gente que impide pasear con tranquilidad y sosiego por sus patios ahora podemos visitarla y dedicarla el tiempo y la admiración que merece. Una visita en la que asegurarnos que no nos perdemos nada: El Generalife, la Alcazaba, pasando por el Palacio de Carlos V hasta llegar a los Palacios Nazaríes.

Lo ideal es reservar entradas para no hacer colas una mañana larga para asombrarse con esta joya de la que todo y nada a la vez está dicho.

Caminar por el Albaícin

El barrio más famoso de la ciudad debido a la gracia de sus callejuelas, intrincadas y trufadas de casas blancas.

Callejones sin salida, recodos y cuestas que parecen interminables y que nos ayudan a transportarnos a otra época en la que el flamenco, las tabernas y los patios llenos de flores le dan una pátina especial. Mejor si lo visitamos con la familia al atardecer para poder asomarnos a alguno de sus miradores y tener una visión completa de la ciudad con la Alhambra al fondo.

Revisitar la Catedral

Esta catedral, que no tiene nada que envidiarle a las archifamosas y conocidas de Burgos y León, es una de los monumentos históricos más infravaloradas y desconocidas de España. La visita se convertirá en una de las mayores sorpresas de nuestro viaje.

Un impresionante espacio con gigantescas columnas que muestran un edificio histórico y  majestuoso que alberga la Capilla Real donde yacen enterrados grandes personajes de la historia de España como Felipe el Hermoso, Juana la Loca o los Reyes Católicos. Erigida en nombre de Santa María de la Encarnación a su salida podemos perdernos por el barrio mercantil musulmán con sus pequeñas callejuelas y sus tiendas de platería y souvenirs.

En definitiva, si Granada es siempre un destino evocador que merece la pena ser visitado una y mil veces, estos tiempos de pandemia y restricciones nos ofrecen la posibilidad de conocer una cara oculta que muy pocas veces tendremos la oportunidad de volver a ver.



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