En la madrugada de este viernes 24 de abril, un terremoto de magnitud 3,5 con epicentro en el municipio granadino de Jayena ha sacudido con fuerza la provincia de Granada, extendiendo su onda expansiva hasta la vecina comarca de la Axarquía. El movimiento, registrado poco después de las seis de la mañana, ha puesto en alerta a vecinos de más de medio centenar de localidades.
El temblor ha tenido su origen en Jayena, en la comarca de Alhama, una zona con una histórica y elevada actividad tectónica. Según los datos del Instituto Geográfico Nacional (IGN), el seísmo se ha producido a doce kilómetros de profundidad. Esta distancia respecto a la superficie ha sido clave para que, pese a la intensidad percibida (rango III-IV), no se hayan registrado daños de consideración ni en la capital granadina ni en su Área Metropolitana.
Cabe recordar que Jayena ya registró un antecedente cercano el pasado mes de febrero con un temblor de 3,2 grados. La zona es tristemente conocida en la historia sísmica de España por el devastador terremoto de 1884, que dejó más de 1.200 víctimas en la zona de Alhama.
Lo más significativo de este último suceso ha sido su notoria repercusión en la provincia de Málaga. La cercanía geográfica entre la comarca granadina de Alhama y la Axarquía ha provocado que el seísmo se sienta con nitidez en el litoral oriental malagueño.
Núcleos poblacionales como Torrox, Vélez-Málaga y Nerja han reportado haber percibido la vibración de forma clara. Al ser comarcas vecinas y compartir estructuras geológicas, es habitual que los grandes movimientos en Granada tengan su réplica o reflejo en los municipios axárquicos, aunque en esta ocasión el susto ha sido mayor debido a la hora y a la magnitud del evento.
Afortunadamente, tras el recuento de los servicios de emergencia en ambas provincias, el balance se cierra sin incidentes graves, quedando en una anécdota de madrugada para los miles de ciudadanos que han sentido cómo vibraban sus hogares.





