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Mari Carmen Román emociona con un pregón cargado de memoria y devoción para la Hermandad del Rocío de Torre del Mar

La iglesia de San Andrés acogió un acto íntimo y sentido en el que la pregonera recorrió la historia, las vivencias y los sueños de la hermandad

por redaccion
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La iglesia de San Andrés acogió el pregón de la Hermandad del Rocío de Torre del Mar, una cita marcada por la emoción y el sentimiento, en la que María del Carmen Román Ramos ofreció un texto profundamente personal, tejido a base de recuerdos, fe y vivencias compartidas.

Desde el inicio, la pregonera logró captar la atención del público con una introducción poética de gran fuerza, en la que no solo ensalzó a la Virgen del Rocío, sino que también conectó con las raíces del pueblo al evocar a la Virgen del Carmen: “No te visten de Pastora porque eres Reina del Mar, de este pueblo marinero llamado Torre del Mar”.

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A partir de ahí, el pregón se convirtió en un viaje por el Rocío, no solo como romería, sino como experiencia vital. A través de sus palabras, Román hizo recorrer al oyente los caminos, las vivencias y los momentos que definen esa semana intensa de devoción, desde los primeros recuerdos en los años setenta hasta la actualidad.

Uno de los rasgos que marcó la intervención fue la espontaneidad de la pregonera. En varios momentos, Mari Carmen Román se apartó del texto escrito para dirigirse directamente al público, compartiendo anécdotas y recuerdos personales que aportaron cercanía y autenticidad al acto. Especialmente emotivos fueron anécdotas en las que evocaba a quienes ya no están, logrando conmover visiblemente a los asistentes.

Uno de los pasajes más emotivos llegó con el recuerdo a los orígenes de la hermandad y a sus fundadores, poniendo en valor el esfuerzo de quienes sembraron la semilla de lo que hoy es una realidad consolidada. En ese contexto, evocó con especial cariño la que fue “la primera casa de la Axarquía en el Rocío”, símbolo de unión y convivencia.

El pregón destacó también por su capacidad para reflejar el lado más humano del Rocío, ese que se construye en la convivencia y en los lazos que se crean en el camino: “Las casas del Rocío conservan del pasado la generosidad y entrega… Se forjan amistades que lo serán para siempre. Una casa en el Rocío es un hogar para el alma”.

Uno de los momentos más intensos del relato llegó con la descripción de la noche de Pentecostés, transmitiendo al público la espera, los nervios y la emoción contenida: “Es noche de mantas… yendo y viniendo por las calles… porque el rociero sabe que… irán por Ella, a sacarla y dejarla entre el gentío, pero sin soltarla de su mano”.

No faltaron reflexiones que conectaron directamente con el sentimiento rociero, como esa idea de experiencia incompleta para quien no vive plenamente el encuentro con la Virgen: “Los que fueron al Rocío y no entraron a verla… volverán siempre con un sabor incompleto en el paladar de la memoria”.

Además del relato, el pregón estuvo profundamente marcado por la música. La pregonera fue alternando la lectura con el canto, a ritmo de malagueñas y sevillanas, mientras que las intervenciones del coro y otros cantes fueron hilando el discurso y elevando la emoción en distintos momentos del acto.

El tramo final alcanzó uno de sus puntos más especiales cuando, tras los últimos vivas, el templo se puso en pie para entonar la Salve rociera, en un cierre colectivo cargado de sentimiento y devoción.

Su pregón ha dejado espacio para el futuro y los anhelos de la hermandad, con una mención expresa al deseo de alcanzar el reconocimiento como filial:
…que podamos celebrar… ser Hermandad Filial y que podamos hacer el camino con nuestro Glorioso Simpecado”.

María del Carmen Román ha regalado un pregón cercano, sincero y profundamente emotivo, alejado de artificios y construido desde la experiencia vivida. Palabras que no solo se escucharon, sino que se hicieron sentir, logrando trasladar al público el verdadero espíritu del Rocío: el de un camino compartido, lleno de memoria, devoción y esperanza.

Un pregón que, sin duda, ha dejado huella y que reafirma el vínculo de Torre del Mar con su identidad rociera.

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