La Mayora de Algarrobo alerta de la rápida expansión del virus del amarilleo del tomate en el mundo

Desde que fuera detectado por primera vez en Estados Unidos hace 23 años ha invadido uno o dos países cada año, publica Diario Sur

El virus del amarilleo (tomato chlorosis virus) sigue expandiendo su rango de plantas huésped y de países donde está presente. En los 23 años transcurridos desde la primera detección en Estados Unidos en 1996 el virus ha invadido uno o dos nuevos países por año. Al menos, así lo ponen de relieve los investigadores del Instituto de Hortofruticultura Subtropical y Mediterránea, (IHSM) La Mayora, Elvira Fiallo y Jesús Navas, en un artículo publicado recientemente en la revista Molecular Plant Pathology en el que revisan y actualizan la información disponible sobre el virus del amarilleo, que tiene como insecto vector la mosca blanca ‘Bemisia tabaci’, una de las pesadillas de los productores de tomate.



El tomate es uno de los principales cultivos hortícolas de Andalucía, que tiene a Almería, con más de 10.000 hectáreas de cultivo, como principal provincia productora (992.669 toneladas en la campaña 2017-2018). Le sigue Granada, con 3.484 hectáreas y 345.026 toneladas en la pasada campaña.

Según datos de la Junta, esta producción significó una facturación de 882.593.000 euros en la citada cosecha. Málaga produjo en 2018 un volumen de 57.392 toneladas de tomates, alcanzando una superficie de cultivo de 970 hectáreas. La facturación de este producto supuso para el campo malagueño 39 millones de euros, lo que lo confirma como el cultivo hortícola que más valor aporta a la agricultura de la provincia, seguida de lejos por el pimiento y la judía verde, con unos 18 millones de facturación cada uno.

No mata a las plantas, pero provoca importantes pérdidas económicas

Según Navas, actualmente el virus ha sido detectado en más de una treintena de países. En España se detectó por primera vez en 1997. Asimismo ha destacado que se trata de un virus que, aunque no mata a la planta, se transmite muy bien por la mosca blanca.

«Es importante porque está apareciendo en casi todos los países donde se cultiva el tomate y afecta a muchas plantas. Además se sigue expandiendo», señala Navas.

Se trata, según este investigador, de un virus para el que actualmente no hay variedades tolerantes o resistentes creadas por las casas comercializadoras de semillas.

«Existe mucho interés y se están llevando a cabo cruzamientos con variedades silvestres que si presentan tolerancia, pero todavía las empresas no han sido capaces de crear plantas resistentes. Esto significa que la lucha se centra contra la mosca blanca como insecto vector», explica Navas.

El IHSM La Mayora, integrado por la Universidad de Málaga y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), lleva años trabajando en la búsqueda de variedades resistentes de tomates a la mosca blanca, que transmite entre otros el virus de la cuchara.

Una de las líneas de investigación se basa en el uso de variedades silvestres de tomates capaces de repeler plagas producidas por insectos y ácaros.

Según el científico investigador de La Mayora, Jesús Navas, el virus del amarilleo del tomate provoca el amarilleo de las hojas de la planta afectada, lo que hace que no realice bien la fotosíntesis, produciendo un decaimiento general de la tomatera y que los frutos sean más pequeños y que no maduren a la vez, originando pérdidas cuantiosas a los productores.

TEMASAgricultura

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