Francia impone un nuevo confinamiento nacional hasta el 1 de diciembre para contener la COVID-19

Desde el viernes, las escuelas y centros de trabajo permanecerán abiertos, pero se cerrarán comercios no esenciales.

Francia será el primer país europeo en volver al confinamiento domiciliario este viernes para contener la incesante propagación de la COVID-19, según ha anunciado el presidente, Emmanuel Macron, en un mensaje televisado a los franceses. El segundo confinamiento nacional durará como mínimo hasta el 1 de diciembre, pero será diferente al aplicado durante la primera oleada de la pandemia.



Los centros educativos y lugares de trabajo seguirán abiertos, aunque se recomienda el teletrabajo, y las residencias podrán recibir visitas. En cambio, los establecimientos no esenciales, como bares, restaurantes, museos o teatros permanecerán cerrados durante el próximo mes.

Este lunes, el país superaba las 50.000 infecciones en un día, el mayor incremento de la segunda oleada, lo que ha puesto al límite su capacidad asistencial. «El virus circula a una velocidad que incluso las previsiones más pesimistas no habían anticipado, estamos desbordados. No hacer nada a muy corto plazo significa tener que elegir entre pacientes y en unos meses se traduciría en más de 400.000 muertes», ha advertido el mandatario, que se ha marcado como objetivo reducir las cifras de contagios diarios de los más de 40.000 actuales a 5.000.

Un confinamiento menos estricto, pero similar al de primavera

El confinamiento de las próxima semanas será menos estricto que el de marzo. En concreto, los franceses podrán salir de casa únicamente para acudir al trabajo, guarderías, escuelas o institutos, donde se reforzarán los protocolos sanitarios, mientras que las universidades y otros centros de enseñanza superiores recurrirán a la educación online.

Será necesaria una declaración jurada para salir a la calle para acudir al trabajo, al médico, ayudar a una persona dependiente o pasear a un radio de un kilómetro del domicilio. Sin embargo, las reuniones privadas fuera del ámbito familiar quedarán prohibidas. 

Los desplazamientos entre regiones también estarán restringidos, si bien se hará una excepción durante el puente de Todos los Santos, mientras que las fronteras exteriores se mantendrán cerradas, salvo exepciones: los franceses en el extranjero podrán regresar al país y se realizarán tests rápidos a todos los viajeros que lleguen al país por aeropuertos o puertos.

Revisión cada 15 días

En las últimas semanas, las autoridades habían endurecido las restricciones, especialmente en el ámbito social, mediante el toque de queda o la limitación de aforos en las ciudades más afectadas. Pero la aceleración de la epidemia ha obligado a optar por la herramienta más dura y la más eficaz para reducir los contagios, según ha reconocido Macron.

«No hemos hecho lo suficiente. Si no frenamos de manera brutal los contagios, nuestros hospitales se saturarán rápidamente y sabemos que hagamos lo que hagamos, casi 9.000 pacientes estarán en la UCI a mediados de noviembre».

El Gobierno revisará las medidas adoptadas cada 15 días y decidirá sobre la aplicación o el levantamiento de algunas restricciones en función de la evolución de la pandemia. «Pase lo que pase, tenemos que seguir unidos, tenemos que ser solidarios», ha concluido el presidente en su comparecencia.

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