Entra en acción el trabajo manual de los Brigadas de Salvamento Minero de Asturias

Serán los encargados del último esfuerzo, de los que tienen que llegar al lugar donde está Julen.

Los protagonistas son ocho mineros pertenecientes a la Brigada de Salvamento Minero de Asturias. Serán los encargados del último esfuerzo. Del más importante. De los que tienen que llegar al lugar donde está Julen, el niño de 2 años que el pasado domingo 13 de enero cayó por un pozo de 110 metros de profundo y 23 centímetros de diámetro en Totalán.



Principalmente intervienen, en rescates mineros, pero también han intervenido en operaciones de salvamento en túneles o cuevas y están especializados en actuaciones en espacios confinados con atmósferas irrespirables. En estos contextos, están considerados los mejores de España.

Su cometido es excavar una galería horizontal de unos 4 metros de longitud que conecte el túnel vertical con la zona taponada del pozo en el que cayó Julen el pasado domingo. Serán los primeros miembros de todo el dispositivo en saber cómo está el pequeño.

Para ello bajarán en una cápsula metálica que ha sido fabricada en tiempo récord en Alhaurín de la Torre bajo el diseño de Julián Moreno, jefe provincial de bomberos del Consorcio de Málaga, que tuvo la idea el pasado martes cuando regresaba a casa desde Totalán. Se trata de una cabina con capacidad para dos personas o incluso tres, con una parte inferior de medio metro de profundidad diseñada para depositar tierra que extraigan y con una capacidad de media tonelada.

Según las previsiones, desde el mediodía de este martes 22 de enero, deberán ir creando un túnel horizontal de cuatro metros y en principio, lo tienen que hacer con métodos manuales: martillos o pistolas neumáticas. El motivo es que en principio, no quieren usarse explosivos que puedan comprometer la seguridad de Julen ni de los propios rescatadores. A pesar de ello, en la zona se ha personado una unidad de los Tedax de la Guardia Civil por si tienen que llevar a cabo minidetonaciones controladas en el caso de que los mineros topen con vetas de material demasiado duro para sus herramientas.

Además, conforme avancen por el túnel tienen que apuntalarlo con maderos para evitar posibles derrumbes, si bien la dureza del terreno lo hace improbable, según los expertos.

Los mineros trabajarán en turnos de media hora y cargan en sus espaldas con un equipo de respiración artificial que tiene un peso aproximado de 14 kilogramos.

Está previsto que completen su trabajo en un plazo de entre 20 y 24 horas. Todo dependerá de los materiales que vayan encontrando en su camino. Y también hay que tener en cuenta que no se sabe con total seguridad qué hay bajo el tapón del pozo original donde cayó Julen.

El georradar apunta a una bolsa de aire, pero los geólogos no tienen plena seguridad. El trabajo es muy delicado, pero no hay en España nadie mejor para llevarlo a cabo.

La Brigada de Salvamento Minero de Asturias es centenaria: nació en el año 1912 a instancias de la empresa Duro Felguera y a la que se fueron sumando otras empresas. Con la crisis del sector minero, la empresa Hunosa asumió su gestión íntegra y su mantenimiento. El equipo está formado por 15 brigadistas. Deben tener 10 años de experiencia en Hunosa y seis en la categoría de barrenista, picador, electromecánico o minero de primera. Tienen su sede en el pozo Fondón, en Langreo. De manera fija hay un retén de 10 mineros. Ahora, en Totalán, hay un equipo de ocho dispuestos a darlo todo para sacar a Julen del Pozo. España entera tiene las esperanzas puestas en ellos.

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