El Ejército israelí ha iniciado en la madrugada de este martes su anunciada ofensiva final para controlar toda la ciudad de Gaza, donde según la ONU vivían o se refugiaban un millón de personas. Así lo han confirmado fuentes militares israelíes, que han explicado que sus tropas (de tres divisiones) han penetrado hacia el centro de la ciudad. La operación, han asegurado, está en sus «fases iniciales» y se expandirá «gradualmente» en los próximos días explican RTVE.
El Ejército israelí ha afirmado que la ciudad de Gaza es «el principal bastión» de Hamás y ha calculado que puede haber entre 2.000 y 3.000 combatientes del grupo aún activos.
«Gaza está ardiendo«, ha presumido el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, en redes sociales. El primer ministro, Benjamín Netanyahu, ha confirmado, durante su comparecencia en un tribunal de Jerusalén donde se le juzga por corrupción, que las Fuerzas Armadas han iniciado una operación «importante» en la Franja.
El Ejército israelí ordenó el desalojo forzoso de la ciudad hace una semana, ante la inminente invasión terrestre, y calcula que un 40 % de la población, unas 400.000 personas, se han marchado, aunque los datos de la ONU no lo confirma.
El desplazamiento forzoso de población civil constituye un crimen de guerra, y apuntala los argumentos jurídicos para considerar la ofensiva israelí como genocidio, un delito que investiga la Corte Internacional de Justicia a instancias de Sudáfrica. Precisamente este martes una comisión independiente de la ONU ha concluido que, en efecto, lo que ocurre en Gaza constituye un delito de genocidio.
La Autoridad Nacional Palestina (ANP) ha pedido una intervención internacional «urgente» para proteger a los civiles antes de que Israel convierta la ciudad en «una fosa común».





