Durante décadas, la identidad de Banksy ha sido uno de los mayores misterios del arte contemporáneo. El artista urbano británico, conocido por sus provocadores grafitis y mensajes políticos, ha mantenido siempre un estricto anonimato que ha alimentado teorías, rumores y múltiples investigaciones.
Ahora, un nuevo reportaje de una conocida agencia de noticias internacional apunta nuevamente a un nombre que lleva años circulando en el entorno artístico: Robin Gunningham, un hombre de 51 años nacido en Bristol (Reino Unido).
La investigación, firmada por los periodistas Simon Gardner, James Pearson y Blake Morrison, reconstruye parte de la trayectoria del artista y aporta nuevos datos que, según los autores, refuerzan la hipótesis de que Gunningham sería la persona que se esconde tras la famosa firma de Banksy.
El trabajo periodístico comenzó en 2022, cuando esta agencia siguió el rastro de un viaje que Robin Gunningham habría realizado a Ucrania, coincidiendo con la aparición de varias obras atribuidas a Banksy en zonas afectadas por la guerra.
Durante el proceso, los periodistas entrevistaron a una docena de personas cercanas al entorno del artista y analizaron documentos judiciales y policiales de Estados Unidos que hasta ahora no habían sido publicados.
Entre estos documentos, encontraron una confesión manuscrita relacionada con un delito menor de alteración del orden público, firmada años atrás por el propio artista. Según los investigadores, este hallazgo ayudó a explicar por qué el hombre detrás del nombre Banksy desapareció de los registros públicos hace más de una década.
Las sospechas sobre Robin Gunningham no son nuevas. En 2008, el periódico británico The Mail on Sunday ya había publicado una investigación en la que identificaba al artista como el joven de Bristol. En aquel momento, tras difundirse una fotografía suya, Banksy negó la información.
El reportaje también recupera una grabación de la BBC de 2003 en la que el propio artista afirmaba que su nombre de pila era “Robbie”, un detalle que coincide con el nombre de Robin Gunningham.
Durante la investigación, los periodistas también analizaron una escena ocurrida años atrás en Manhattan, donde tres hombres bajaron de una ambulancia con botes de spray y plantillas de cartón para realizar un grafiti. En aquel episodio fue identificado Robert del Naja, líder del grupo musical Massive Attack, una figura que durante años también fue señalada como posible Banksy, aunque finalmente quedó descartada.
Otro elemento relevante aparece en una confesión firmada en el año 2000, tras una detención por grafitis en Nueva York. Posteriormente, el mánager del artista callejero publicó un libro en el que relataba un episodio idéntico al descrito en esa confesión, acompañado de fotografías del mural realizado.
Más allá de las investigaciones, Banksy sigue siendo una figura central en el arte urbano internacional. Sus obras han aparecido en ciudades de todo el mundo y muchas de ellas se han convertido en auténticos iconos culturales, como la famosa imagen de la niña con el globo, considerada una de las piezas más queridas del Reino Unido.
Tras la publicación del reportaje, el abogado del artista, Mark Stephens, reaccionó rápidamente señalando que su cliente “no acepta que muchos de los detalles sean correctos”, argumentando que revelar la identidad del creador “violaría su privacidad, interferiría con su obra y podría ponerlo en peligro”.
El letrado defendió además que el anonimato es parte esencial del fenómeno Banksy. “El anonimato protege la libertad de expresión, permitiendo que los creadores digan la verdad sin temor a represalias, censura o persecución”, afirmó.
Por su parte, la agencia de noticias defendió la relevancia de su investigación señalando que “el público tiene un profundo interés en comprender la identidad y la trayectoria de una figura con una influencia tan profunda y duradera sobre la cultura, la industria del arte y el discurso político internacional”.
A pesar de las nuevas pruebas presentadas, el misterio continúa. Como ha ocurrido durante más de dos décadas, la figura de Banksy sigue moviéndose entre el arte, la política y el anonimato, alimentando una leyenda que parece tan resistente como los propios muros sobre los que pinta.





