No se detuvo a socorrerlo ni avisó a los servicios de emergencia, a pesar de que era «evidente» que el joven tendido en el suelo había sido tiroteado. Simplemente vio la ocasión y la aprovechó. La Policía Nacional mantiene la búsqueda de un individuo que, al encontrarse con el cadáver de la víctima en una calle de Fuengirola, le sustrajo sus pertenencias. Según publica Diario Sur.
La investigación del robo surgió en paralelo al esclarecimiento de un asesinato por encargo, resuelto recientemente por la Udyco-Costa del Sol en colaboración con las autoridades holandesas. Por este crimen ha sido detenido como presunto autor un menor de edad, que habría actuado junto a otras cinco personas. El homicidio se produjo durante el puente de diciembre de 2024, cuando un joven de 25 años fue acribillado con un fusil de asalto en las inmediaciones de un club de cannabis de Fuengirola.
Los agentes localizaron el arma bajo un vehículo y recogieron 19 casquillos en la escena, lo que permitió centrar la investigación en identificar al presunto tirador —el menor detenido— y a sus cómplices. En apenas cuatro días ya habían conseguido ponerles nombre.
Lo que demoró más las pesquisas fue la presencia de un misterioso individuo que apareció segundos después del asesinato. Una cámara de seguridad lo captó tapándose el rostro con la capucha y acercándose al cuerpo para robarle la riñonera, donde podría guardar la recaudación del club. Luego huyó a la carrera.
El análisis de las grabaciones permitió concluir que este sujeto no tenía relación con el homicidio: había llegado a la ciudad una hora antes y actuó como lo que en el argot policial se conoce como un ladrón oportunista, alguien que busca un blanco fácil. A día de hoy, no ha sido detenido, pero la Policía sigue sus pasos.





