Sanidad desea subir el precio del tabaco para reducir su consumo

Un incremento del 10% en el coste de la cajetilla reduce en casi un 4% el número de fumadores, según algunos estudios.

Sanidad quiere subir el precio del tabaco mediante un incremento de la fiscalidad sobre este producto, causante de 58.000 muertes al año. Tal decisión aún no está tomada, por cuanto depende de la consecución de un acuerdo con Hacienda, el verdaderamente competente en materia de tributos. El ministro de Sanidad, Salvador Illa, no quiso aclarar más y aseguró que sería más explícito la próxima semana, cuando comparezca el jueves ante la comisión correspondiente del Congreso. Algunos estudios sostienen que aumentar un 10% el coste de la cajetilla redunda en una caída del 3,7% del número de fumadores, cifra que se encarama a un 10% en el caso de adolescentes y jóvenes.



Salvador Illa pretende endurecer la ley antitabaco, a la vista de que los logros cosechados con las leyes prohibicionistas se están desvaneciendo. Así, la proporción de fumadores ha crecido entre 2017 y 2019 un 3,3%, lo que eleva la población dependiente de la nicotina a un 23,3%, según una encuesta de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (Semfyc). Para los representantes del Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo (CNPT) , la laxitud en el cumplimiento de la legislación está desbaratando los buenos resultados que se consiguieron a partir de 2010, cuando se reformó la ley antitabaco. Un ejemplo de esa relajación son las terrazas de bares y restaurantes, negocios que han habilitado espacios semicerrados para los fumadores.

Amplio consenso

El ministro, que se entrevistó con los representantes del CNPT, constató que un hay «amplísimo consenso» entre la comunidad científica para recrudecer el combate contra el pitillo. «Hay que ir un paso más allá, con un conjunto adicional de medidas que vamos a estudiar en distintos frentes, como prevención o fiscalidad. Es el problema más importante de salud pública en España y es evitable. Todos los problemas de salud pública los vamos a abordar basándonos en evidencias científicas y sin que nos tiemblen las piernas», subrayó.

El debate está vivo. Francia ha apostado por un incremento drástico de la fiscalidad al imponer un precio de 10 euros por cajetilla, lo que significa un incremento del 25%. En España los tributos que gravan el tabaco suponen el 80 % del precio final del tabaco, casi el doble de lo que se impone al alcohol. El presidente del CNPT, Andrés Zamorano, abogó por planes integrales para abordar el problema de salud pública, si bien reconoció que la vía fiscal es la «medida estrella» y a la postre una de las más eficaces. En cualquier caso, el CNPT, integrado por sociedades científicas y profesionales sanitarios, es más ambicioso y propone que los impuestos recaigan en idéntica proporción tanto sobre el tabaco como sobre el cigarrillo electrónico.

Sin anticipar nada sobre lo que será su estrategia, el ministro consideró que las nuevas formas de consumo, entre las que se incluye el vapeo, «han demostrado que no son saludables». «Es lo que se me ha comunicado y la línea de trabajo que estamos estudiando», destacó Illa. Cuando se le preguntó sobre si se ampliarán los espacios sin humo, de manera que se impida fumar dentro de los automóviles privados, el titular de Sanidad se limitó a decir que en futuras regulaciones prevalecerá el interés del menor. Al margen de la ley estatal, las comunidades autónomas tienen competencias para aprobar sus propias iniciativas. Por ejemplo, en el País Vasco está prohibido fumar en estadios de fútbol y conciertos.

Zamorano es partidario de un empaquetado único para todas las cajetillas, de manera que solo incluya el nombre de la marca, sin logotipos ni otros rasgos distintivos.

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