Muere el expresidente francés Valéry Giscard d’Estaing a los 94 años

Según su familia, ha fallecido a causa de la COVID-19.

El expresidente francés Valéry Giscard d’Estaing, ha muerto este miércoles a los 94 años, según ha confirmado el Elíseo. Primer presidente no surgido del «gaullismo» tras la Segunda Guerra Mundial, Giscard fue el más joven presidente francés y hasta su muerte una de las voces más escuchadas de la vida política gala.



Giscard, que había sido hospitalizado brevemente en varias ocasiones en los últimos meses, ha fallecido a causa de la COVID-19, según su familia. Según la agencia AFP, ha muerto «rodeado de su familia» en el centro de Francia. De acuerdo con sus deseos, su funeral tendrá lugar en la más estricta privacidad familiar.

Miembro del Consejo Constitucional hasta su muerte, su estado de salud se había degradado en los últimos meses, lo que le había obligado a ser hospitalizado en varias ocasiones por insuficiencias pulmonares y a mediados de noviembre fue atendido por última vez por un problema cardíaco. Medios locales indicaron que el expresidente falleció en una de sus propiedades en el departamento de Loire-et-Cher.

La Asamblea Nacional, donde proseguían los trabajos nocturnos, ha suspendido momentáneamente la sesión para guardar un minuto de silencio en homenaje a Giscard.

Un presidente moderno y reformista

De familia burguesa, fue nombrado secretario de Estado de Finanzas para después pasar a encabezar el Ministerio de Economía y Finanzas en dos ocasiones, la primera desde 1962 hasta 1966 y posteriormente de 1969 a 1974año en el que fue elegido presidente.

Encarnó una presidencia moderna, rompedora y muy europeísta. Llevó a cabo varias reformas sociales emblemáticas durante sus siete años de mandato, de 1974 a 1981, entre ellas la legalización de la interrupción voluntaria del embarazo, la reducción de la mayoría de edad legal a 18 años, la introducción del divorcio «de común acuerdo» o reformas en el Consejo Constitucional.

Su deseo de «modernizar» el país fue sobre todo más evidente durante sus dos primeros años en el Palacio del Elíseo. Varias polémicas marcaron su mandato, en particular presuntos casos de corrupción relacionados con África, así como la crisis económica y social causada por las crisis del petróleo.

Pese a varios intentos de volver al Elíseo, no lo consiguió y se dedicó a su región, Auvernia, que presidió durante años, pero también a Europa, donde presidió la Convención dedicada a redactar la Constitución Europea a principios de siglo.

Muy activo hasta hace unos años, en los últimos tiempos su delicado estado de salud le apartó de los medios de comunicación. Una de sus últimas apariciones públicas fue el 30 de septiembre de 2019 con motivo del funeral por otro expresidente, Jacques Chirac.

Reacciones del mundo de la política

Su muerte ha despertado numerosas reacciones entre la clase política francesa. El expresidente conservador Nicolas Sarkozy, con quien mantuvo una estrecha relación, ha mostrado su «profunda tristeza» por la muerte de «un hombre que honró a Francia».

«Toda su vida trabajó por reforzar los vínculos entre las naciones europeas, buscó y consiguió modernizar la vida política y consagró su gran inteligencia a analizar los problemas internacionales más complejos», ha indicado Sarkozy en Twitter.

En la misma red, su sucesor en el cargo, el socialista François Hollande, ha considerado a Giscard «el hombre que modernizó Francia» gracias a las «grandes reformas» que introdujo y le ha considerado como un «resuelto europeísta».

«Partidario de un liberalismo ‘avanzado’, se estrelló contra el conservadurismo de una parte de su partido y contra el deseo de cambio que representaba la izquierda», ha asegurado el segundo presidente socialista del país, tras François Mitterrand, que derrotó a Giscard en 1981.

La líder ultraderechista Marine Le Pen ha destacado que «en una Francia en crisis, fue el artesano de nuevas libertades públicas y ardiente apoyo del progreso tecnológico».

Por su parte, el líder de los ecologistas, Yannick Jadot, ha destacado algunas de sus reformas, como la despenalización del aborto o el derecho al voto a los 18 años.

«Para generaciones enteras, especialmente para quienes que se comprometieron con él en su juventud, trajo un gran viento de modernidad a la sociedad francesa y dio lugar a una inmensa esperanza de superación y de acercamiento entre los pueblos», ha reaccionado François Bayrou, que fue su sucesor al frente del partido UDF. «Queda un inmenso recuerdo de inteligencia y risas compartidas, así como una gran nostalgia», ha añadido.

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