Luz Casal atiende al teléfono y usa su palabra para luchar contra esta crisis

Utiliza las redes sociales desde Málaga para hacer compañía, e incluso se ofrece a llamar por teléfono para conversar con gente que necesita ayuda y ser escuchada en este estado de confinamiento. 

Luz Casal estaba en Málaga, celebrando el cumpleaños de un familiar, cuando se declaró el estado de alarma. Y aquí sigue. Sin posibilidad de subir al escenario ni instrumentos para unirse a la cascada de conciertos caseros por Internet que están dando otros cantantes, la artista gallega rumió durante días qué podía hacer para colaborar en medio de la crisis sanitaria, hasta que recordó el poder de las palabras, el bálsamo que supone una simple conversación para quien atraviesa un momento complicado, según podemos leer en un artículo de Alberto Goméz en Diario SUR.



Ella, que le ha visto «las orejas y hasta los dientes» al lobo, conoce la sacudida emocional que provoca un zarpazo en la salud, así que se ofreció a animar a quien lo necesitase. Sus redes sociales funcionan ahora como buzón de mensajes donde recibe nombres, historias y números de teléfono que revisa por las mañanas para llamar por las tardes: «Hola, soy Luz Casal. ¿Cómo estás?».

Algunos creen que es una broma. Otros reconocen enseguida su voz. A menudo resulta una sorpresa, porque es un familiar o un amigo quien ha pedido la llamada. Todos agradecen el gesto, que repetirá a diario mientras dure el confinamiento, desde las seis de la tarde hasta las ocho menos cinco, «cuando toca aplaudir». Hasta ahora, explica, le han impactado algunos casos «preocupantes, dramáticos a veces». Como el de un hombre al que percibía «recio» que rompió a llorar relatando que se ha quedado sin trabajo y que, como autónomo, «intuía un futuro durísimo». También el de «gente mayor que está aislada en sus casas o en hospitales», a quienes la enfermedad muestra su peor cara.

Las llamadas le han servido para hacerse un pequeño esquema sociológico: «La gente que está acompañada, por lo general, lo vive con menor dureza, pero casi todos saldremos con algunas lecciones aprendidas, como la necesidad de expresar nuestros sentimientos o que podemos vivir sin cosas que antes nos parecían imprescindibles».

Aunque está intentando atender «el mayor número de peticiones posibles», la intérprete de ‘Entre mis recuerdos’ ha priorizado algunos casos, como las llamadas a profesionales sanitarios: «Yo ya los tenía en una altísima estima… Me han tratado a mí misma, pero también vi cómo atendieron a mi madre y a su compañero. Recuerdo la sensación de que esa gente merece bombones, flores y abrazos a diario, pero ahora mi agradecimiento, como el de todos, es infinitamente mayor». En el mundo de la música, donde se mueve, «las recompensas son más evidentes, pero ellos trabajan con la vida y la muerte».

Las experiencias más pesarosas la dejan «exhausta, peor que si acabara de dar un concierto». Por eso sospecha que esta situación «me traerá consecuencias emocionales, pero he adquirido un compromiso y no voy a echarme atrás, es mi forma de ayudar y soy una mujer de palabra». Aunque trata de que las conversaciones no se alarguen, «me cuesta cortar, sobre todo si noto que la otra persona necesita desahogarse». Las llamadas, realizadas con número oculto a números por lo general españoles pero también de otros países como Italia, Francia, Chile, México, Uruguay o Estados Unidos, tienen el objetivo de inyectar esperanza: «Sé que estamos en una situación inaudita y que tendrá efectos, pero soy optimista por naturaleza. Me gusta vivir».

Luz aprovecha también estos días de cuarentena para leer, ahora a Benito Pérez Galdós, escribir canciones y participar en proyectos colectivos, como un tema dedicado a los sanitarios que está grabando mediante notas de voz con algunos colegas de profesión: «Pero a lo que más tiempo dedico ahora mismo es a las llamadas. Me tienen absolutamente entregada». Un puñado de ilusión al otro lado del teléfono.

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