Las claves del caso Borja, el joven que mató a un ladrón

Un robo, «dos puñetazos» para recuperar el objeto sustraido (un bolso) y, como resultado, el ladrón muerto. La justicia lo tiene claro: Borja, que por aquel entonces tenía 22 años, «pudo haber acudido a otros medios menos gravosos» para frenar a aquel hombre, Pedro, de 42, y padre de dos hijas.

Un «aviso a la policía» o «haber seguido al autor a distancia sin hacerle frente mientras comunicaba a la fuerza policial el lugar por donde transitaba» podrían haber sido –según la sentencia– dos alternativas al homicidio imprudente grave que cometió aquel día y por el que el Juzgado de lo Penal n.º 9 de Málaga le ha condenado a dos años de prisión y a indemnizar con 180.000 euros a las dos hijas de la víctima.



Tras conocer su condena, dictada en diciembre y confirmada por la Audiencia Provincial de Málaga en abril, la defensa de Borja pidió al juez que la suspendiese. La Fiscalía de Málaga ayer se alineó con esta postura, y solicitó la suspensión de los dos años de prisión.

Mientras que para algunos lo ocurrido fue una heroicidad y para otros un accidente o incluso un asesinato, el debate social se ha apoderado de este caso. Pero realmente, ¿cómo se produjeron los hechos? Esto es lo que dice la sentencia del juzgado malagueño.

Cuándo y dónde sucedió

El incidente se produjo el domingo 8 de febrero de 2015, a las 7.45 de la mañana. Borja caminaba junto a dos compañeras caminando por la calle Tostón de Fuengirola.

Qué pasó

Los hechos que la justicia ha probado son los siguientes: cuando Borja y sus dos amigas caminaban por la calle, «acudieron en auxilio de María Jesús, quien estaba siendo golpeada por Pedro e Isabel para sustraerle el bolso». Entonces, «las dos amigas (de Borja) se quedaron en compañía de María Jesús mientras el acusado salió corriendo tras Pedro para recuperar el bolso». Cuando le dio alcance, se produjo un «forcejeo» entre ambos y Borja «propinó a aquel (Pedro) dos puñetazos, uno de ellos en la cabeza y otro bien en el mismo lugar, bien en el cuello o en el hombro, que determinó que cayera al suelo» y muriese dos días después.

La autopsia de los forenses

Un traumatismo craneoencefálico con hemorragia cerebral fue el motivo exacto de la muerte del ladrón. Esta lesión la pudo producir o bien uno de los golpes que le propinó Borja (sin poder determinar si fueron patadas o puñetazos) o bien el impacto de la caída.

Además, la víctima tenía contusiones torácicas. El forense considera que estas se las pudieron producir mientras le practicaban las maniobra de reanimación. Asimismo, tenía otras lesiones secundarias en la ceja y en el pómulo.

En el momento del robo «había consumido cocaína y opiáceos», aunque estas sustancias no influyeron en su muerte, que se produjo por el golpe.

La versión de Borja

Su versión es la misma que la explicada en el apartado ‘qué pasó’, pero con una diferencia: asegura que cuando le dio alcance al ladrón, tras forcejear con él para quitarle el bolso, este le intentó «pegar dos o tres golpes que esquivó», y él, en consecuencia, le pegó los dos puñetazos como «una acción refleja». Sin embargo, la sentencia explica que no se puede decir que la víctima «intentara agredir al acusado, sino a lo sumo mantenerse en posesión del bolso». Por lo tanto, no consideran que Borja actuase en defensa propia.

La versión de Isabel

Esta mujer, que también participó en el robo del bolso, iba drogada en el momento de los hechos y, según ella misma declaró, no recuerda bien lo que ocurrió. «Pedro salió corriendo, el chico (Borja) se le acercó y le quitó el bolso y le dio patadas y puñetazos», una escena que pudo ver en primera persona ya que «estaba a pocos metros». «El acusado le golpeó como si supiera artes marciales».

La versión de las dos chicas que iban con Borja

Ninguna de las dos fue testigo visual del forcejeo, aunque una de ellas dijo que le pareció ver cómo el ladrón se daba la vuelta «como para dar» a Borja con el bolso. Una de las testigos que era compañera de trabajo de Borja, contó que después de que el acusado hubiese recuperado el bolso, acompañaron a la mujer que había sufrido el robo a su trabajo y después cogieron un taxi. «El acusado no dijo ni les contó nada» a estas dos chicas, que pensaban que había sido una pelea normal. Desde el taxi vieron que había una persona en el suelo tirada a la que «reanimaban», pero hasta 10 o 15 días después, al ver los periódicos, ignoraban lo que realmente había ocurrido. Entonces, avisaron a la policía. Una de ellas «fue a comisaría sin hablar con el acusado antes» tras enterarse del fallecimiento. Pese a que inicialmente, le dijo a la policía «tener miedo por posibles represalias ante el hecho de haber acudido a comisaría», después lo desmintió.

La condena

El Juzgado de lo Penal n.º 9 de Málaga sentenció a Borja el 26 de diciembre de 2018 a dos años de prisión y una indemnización de 180.000 para las hijas del fallecido por haber cometido un homicidio por imprudencia grave. La Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Málaga ratificó esta condena el 26 de abril. Como el condenado no tenía antecedentes y la pena de cárcel era menor a dos años, podría haberse librado de la cárcel si hubiese convencido al juez de que abonaría el dinero de la indemnización. Sin embargo, «el acusado se limitó a consignar 6.000 euros» una semana antes de que se celebrase el juicio oral, una cantidad que el magistrado consideró «absolutamente exigua».

 

 

 

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