La justicia avala el despido de un peón de limpieza en Torrox después de que un detective lo localizara en un gimnasio levantando 30 kilos mientras estaba de baja por una lesión en el hombro según informa La Nueva España. La empresa donde trabajaba, sospechaba que el trabajador de baja, no estaba tan limitado como decía y encargó un seguimiento a un detective privado. El informe lo situó en el estadio deportivo Enrique López Cuenca de Nerja, haciendo abdominales, estiramientos y ejercicios con máquina, además de desplazamientos en coche.
La Sala de lo Social del TSJ de Andalucía desestimó a finales de año el recurso de un empleado despedido por una UTE (unión temporal de empresas) y confirmó la sentencia del Juzgado de lo Social nº 6 de Málaga, que declaró “la válida extinción de la relación laboral”. El trabajador pedía que el despido fuera nulo (con indemnización por derechos fundamentales) o, al menos, improcedente.
Los hechos se remontan a marzo de 2024 cuando el trabajador, inicia una incapacidad temporal diagnosticada como desgarro parcial del manguito de los rotadores. Un mes más tarde, el 17 de abril y tras recurrir a un detective, este descubre al trabajador el 17 de abril de 2024, en el estadio nerjeño haciendo ejercicios. Un día después, fue conduciendo hasta Torre del Mar, acudiendo a un bazar, un supermercado y de nuevo al gimnasio, llegando a realizar varias series y repeticiones con una carga de 30 kilos.
Con esto, la empresa abrió expediente y terminó comunicando el despido disciplinario. Ahora la sentencia explica que la conducta, encaja en la transgresión de la buena fe contractual: solo hay dos opciones y ambas son incompatibles con mantener la baja sin consecuencias disciplinarias. «O bien» el trabajador no sufría una lesión que le impidiera trabajar «o bien», si la sufría, lo que hizo en el gimnasio «supuso un peligro u obstáculo para la correcta curación».





