La Policía Nacional y la Guardia Civil han dado por esclarecido el asesinato de Cristina, la mujer de 35 años cuyo cadáver fue hallado el pasado 1 de julio en Rincón de la Victoria, en una investigación conjunta que se ha saldado con la detención de tres personas, dos de las cuales han ingresado ya en prisión provisional.
Según han informado ambos cuerpos en un comunicado conjunto, el principal investigado, que mantenía una relación de afectividad con la víctima, acabó confesando los hechos ante los agentes y les indicó el lugar donde había ocultado el cadáver tras cometer el crimen.
La investigación se inició por dos vías distintas. Por un lado, la Guardia Civil comenzó las pesquisas después de que un ciudadano facilitara información que apuntaba a la posible muerte violenta de una mujer, aunque en ese momento se desconocían tanto la identidad de la víctima como el paradero de su cuerpo. Las actuaciones fueron asumidas por el Equipo Mujer-Menor (EMUME) de la Unidad Orgánica de Policía Judicial de la Comandancia de Málaga.
De forma paralela, agentes del Grupo de Homicidios de la Brigada Provincial de Policía Judicial de la Policía Nacional investigaban la desaparición de una mujer de 35 años denunciada en Málaga capital, concretamente en el barrio de Ciudad Jardín.
La colaboración entre ambos cuerpos permitió comprobar que la mujer desaparecida que buscaba la Policía Nacional y la posible víctima de una muerte violenta investigada por la Guardia Civil eran la misma persona, unificando así las pesquisas.
A medida que avanzó la investigación, los agentes lograron reunir distintos indicios relacionados con el arma utilizada en la agresión y con los últimos movimientos conocidos de la víctima. Todo ello desembocó en un operativo conjunto que incluyó tres entradas y registros en inmuebles situados en Rincón de la Victoria y en la barriada malagueña de El Palo.
Durante la explotación de la operación fueron detenidas tres personas, entre ellas el presunto autor material de los hechos. Según la información facilitada por los investigadores, este acabó reconociendo su participación en el crimen y condujo a los agentes hasta el lugar donde había ocultado el cadáver.
Las pesquisas apuntan además a que otro de los detenidos habría colaborado en la ocultación del cuerpo. Ambos habrían trasladado el cadáver hasta una zona rural de difícil acceso para arrojarlo posteriormente al interior de un pozo oculto entre la maleza, donde permaneció hasta su localización.
El autor confeso también habría relatado a los investigadores cómo trasladó el cuerpo tras el asesinato y las circunstancias en las que trató de ocultarlo para dificultar su hallazgo.
La denominada operación «Tatuaje-Jazmines» ha sido desarrollada conjuntamente por el EMUME de la Guardia Civil y el Grupo de Homicidios de la Policía Nacional de Málaga, bajo la dirección de la Sección de Violencia sobre la Mujer del Tribunal de Instancia de Málaga.
Con este avance, los investigadores consideran esclarecido el crimen machista de Cristina, cuya muerte fue confirmada posteriormente por el Ministerio de Igualdad como un caso de violencia de género.






