Hace apenas tres años, la criptoeconomía era todavía un asunto marginal para la mayoría de los españoles. Hoy, sin embargo, prácticamente uno de cada diez adultos del país declara poseer criptoactivos, el doble que en 2022.
El dato procede de la macroencuesta del Banco Central Europeo y sitúa a España a la cabeza de la zona euro en ritmo de adopción.
Del 4% al 9%: El boom cripto en España
La encuesta del BCE revela que la tenencia de criptomonedas creció 125% desde 2022, del 4% al 9% de la población adulta. Esto convierte a España en el cuarto mercado europeo por tasa de adopción, únicamente superado por Eslovenia, Grecia y Portugal. En valores absolutos, el país suma ya más de cuatro millones de usuarios cripto.
Una masa crítica que explica el cada vez más grande interés institucional. El perfil del criptoinversor también ha evolucionado. Según la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), el 66% de los titulares de criptoactivos son hombres y el 53% se concentra entre los 35 y 45 años.
Casi todos poseen estudios superiores y manejan con soltura herramientas digitales. La principal motivación sigue siendo la inversión (57%), pero el pago cotidiano con stablecoins gana terreno, sobre todo entre usuarios de 25 a 34 años. O sea, para los españoles las monedas digitales son más que solo una opción de inversión.
El crecimiento del volumen negociado en derivados es un indicio fiable del interés por los activos digitales. Los futuros de Bitcoin ofrecen buenas oportunidades de inversión en mercados alcistas y bajistas. Además, los contratos sobre BTC en las principales plataformas europeas han duplicado su rotación anual desde 2022.
Lo que demuestra su peso demográfico dentro del euro y revela su sofisticación financiera. Pero la adopción va de la mano de un ecosistema físico y digital cada vez más denso. España lidera Europa con 369 cajeros automáticos de Bitcoin, repartidos sobre todo entre Barcelona (80) y Madrid (86).
Eso facilita las transacciones presenciales y refuerza la visibilidad de las criptomonedas. Al mismo tiempo, la gran banca mueve ficha. BBVA ya ha completado la notificación formal a la CNMV y lanzó un servicio de compraventa y custodia de Bitcoin y Ether integrado en su ‘app’, tras la experiencia piloto desarrollada en Suiza desde 2021.
Por su parte, CaixaBank trabaja para ofrecer productos cripto a lo largo de este año. El enfoque inicial del banco está en los jóvenes inversores digitales y bajo el paraguas de MiCA, según avanzó la propia entidad a Funds Society.
Otras entidades, como Kutxabank, Renta 4 e incluso alguna caja rural, analizan proyectos similares, lo que sugiere que la distribución bancaria podría multiplicar la base de usuarios españoles en los próximos dos años.
Tendencias de uso, regulación y proyecciones para 2026
Más allá de la pura inversión, la utilidad práctica de las criptomonedas se extiende a campos como las remesas y las compras en línea. Los pagos minoristas con criptoactivos han crecido a razón del 18% interanual desde 2023, impulsados por la llegada de pasarelas de pago compatibles con tarjetas tradicionales.
Y también por la adopción de stablecoins referenciadas al euro. Para el comercio electrónico, la principal ventaja es la reducción de comisiones y contracargos, mientras que los usuarios valoran la rapidez y la privacidad de las transacciones.
Los productos de inversión como el ETF de Bitcoin al contado contribuyen a normalizar el activo entre ahorradores retail que antes se mantenían al margen. En la recta final de 2024, España activó el periodo transitorio del Reglamento MiCA, el primer marco europeo que exige licencia a los proveedores de servicios sobre criptoactivos y fija reservas mínimas para los emisores de stablecoins.
El texto entró plenamente en aplicación y, ahora, solo las entidades autorizadas por la CNMV o por otro supervisor europeo podrán operar en territorio nacional. El calendario español es algo más estricto que el comunitario, pues reduce el periodo de gracia a doce meses, de modo que el registro definitivo de los nuevos CASP (Crypto-Asset Service Providers) quedará cerrado el 30 de diciembre de 2025.
Entre las obligaciones están la presentación de un libro blanco homologado y la divulgación de riesgos de mercado y de ciberseguridad. La normalización regulatoria también abre la puerta a nuevos vehículos de inversión.
Desde la aprobación de MiCA, las gestoras europeas han registrado más de 100 ETFs y ETNs de Bitcoin (al contado y de futuros) domiciliados en Frankfurt, París y Ámsterdam. Dos de ellos ya figuran en las carteras de fondos perfilados españoles, según la base de datos de justETF.
Más allá de los productos indexados, BBVA Asset Management ensaya un fondo tokenizado en el ‘sandbox’ de la CNMV. Las participaciones se registran en blockchain y las órdenes de suscripción se liquidan en tiempo real, abaratando los costes operativos respecto a un fondo tradicional.
Además, el Banco de España participa en la fase de preparación del euro digital, la futura CBDC del Eurosistema que pretende ofrecer un medio de pago gratuito y soberano en toda la zona euro. El organismo informa que el euro digital reforzaría la autonomía europea y serviría de catalizador para nuevos modelos de negocio basados en contratos inteligentes.





