A partir de enero de 2027, circular con un vehículo de gasolina o diésel supondrá un mayor coste para todos los conductores europeos. La Unión Europea pondrá en marcha el nuevo Sistema de Comercio de Emisiones ETS II, una medida que grava las emisiones contaminantes del transporte por carretera y que aumentará significativamente el precio del combustible.
Según la Comisión Europea, el objetivo de este nuevo régimen —también conocido como RCD2— es reducir los gases de efecto invernadero un 62% antes de 2030, en comparación con los niveles de 2005. Sin embargo, su aplicación conllevará una subida estimada del 25% al 30% en el precio de la gasolina y el diésel, lo que podría traducirse en entre 20 y 45 céntimos más por litro.
Teniendo en cuenta los precios actuales —1,47 euros por litro de gasolina y 1,40 euros el diésel—, los expertos advierten de que el coste podría volver a acercarse a los 2 euros por litro, niveles similares a los alcanzados durante el inicio de la guerra en Ucrania. Esta situación podría impactar especialmente en transportistas y conductores profesionales, además de encarecer el coste de vida.
La medida afectará a todos los vehículos de combustión, independientemente de su antigüedad o etiqueta medioambiental, e incluso a las gasolineras low cost, que deberán asumir los nuevos certificados de emisiones. Bruselas defiende que este cambio es necesario para acelerar la transición hacia una movilidad más sostenible y cumplir con los compromisos climáticos europeos.





