El incendio forestal originado en Burgohondo (Ávila) ha pasado a la historia como el mayor registrado en España, tras alcanzar una superficie afectada de 77.000 hectáreas, de las que aproximadamente 50.000 corresponden a la provincia de Ávila. La magnitud del desastre ha superado todos los registros conocidos y mantiene movilizado un enorme dispositivo de emergencias en el centro peninsular.
Las labores de extinción continúan centradas en impedir que el incendio principal de Burgohondo, ya estabilizado, termine uniéndose completamente con el frente activo de la Comunidad de Madrid, una circunstancia que complicaría aún más la emergencia. Aunque la evolución de las últimas horas ha sido favorable, las autoridades insisten en que el perímetro sigue sin estar asegurado y persiste el riesgo de reactivaciones debido a las altas temperaturas, el viento y la baja humedad.
Tras la reunión del Centro de Coordinación Operativa Integrado (CECOPI), el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, aseguró que la evolución del incendio es «positiva» respecto a jornadas anteriores, aunque advirtió de que el avance hacia su control continúa siendo muy lento debido a la complejidad del escenario.
Entre las medidas previstas para este lunes figura la posible reapertura del camping de El Escorial, anunciada por el delegado del Gobierno en Madrid, Francisco Martín, así como la autorización para que los ganaderos puedan acceder a alimentar a sus animales en aquellas zonas donde las condiciones de seguridad lo permitan.
Desde Sotillo de La Adrada, su alcalde, Juan Pablo Martín, describió una situación «desoladora», asegurando que la imagen del municipio recuerda a los momentos más duros de la pandemia. Los expertos coinciden en que se trata de una nueva generación de incendios forestales, con un comportamiento extremadamente imprevisible, capaz de modificar su dirección de forma repentina y generar condiciones meteorológicas propias que dificultan enormemente las tareas de extinción.
Mientras tanto, la Unidad Militar de Emergencias (UME) y el resto de los equipos continúan trabajando sobre el terreno para contener los distintos frentes activos. En total participan alrededor de 1.500 militares y unos 500 medios, con el apoyo de efectivos desplazados desde Grecia, Italia, Turquía y Portugal, además de recursos procedentes de 11 comunidades autónomas.
La emergencia mantiene fuera de sus hogares a unas 90.000 personas pertenecientes a 39 municipios, muchas de ellas realojadas desde hace cinco noches en polideportivos y otros espacios habilitados. Los últimos avisos del sistema ES-ALERT han afectado a los residentes de la urbanización El Encinar, en Villa del Prado (Madrid), mientras las autoridades continúan pidiendo a la población que siga estrictamente las instrucciones de evacuación y confinamiento.
El portavoz del sindicato JUPOL, Ibón Domínguez, ha destacado el trabajo desarrollado por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, subrayando la importancia de la colaboración ciudadana para garantizar la seguridad durante una emergencia de estas dimensiones.
Paralelamente, la investigación sobre el origen del incendio continúa avanzando. La Guardia Civil ya ha detenido a una persona e investiga a otra por un presunto delito de incendio forestal relacionado con el foco de Burgohondo, procedimiento en el que la Junta de Castilla y León ha anunciado que se personará como acusación. Según la investigación del SEPRONA, el fuego habría comenzado tras el uso presuntamente imprudente de maquinaria pesada en un periodo en el que estaba prohibida su utilización debido al riesgo extremo de incendios.





