La consejera de Salud y Consumo de la Junta de Andalucía, Rocío Hernández, ha presentado su dimisión tras el escándalo generado por los fallos en el programa de detección precoz del cáncer de mama, que ha afectado a 2.000 mujeres en toda la comunidad autónoma, según reconoció el Gobierno andaluz.
El presidente de la Junta, Juanma Moreno, ha confirmado la renuncia este miércoles, destacando que Hernández “ha dedicado toda su vida a la sanidad” y que “gestionó con sus errores y aciertos, pero con una honestidad y entrega fuera de cualquier duda”.
En las últimas jornadas, el malestar se había intensificado tras la convocatoria de una manifestación multitudinaria frente a la sede central del Servicio Andaluz de Salud (SAS).
La Junta confirmó que el SAS ha comenzado a contactar una por una con las pacientes cuyos resultados fueron “no concluyentes” en los cribados. Se trata de mujeres con lesiones dudosas que, según el propio Gobierno andaluz, “no revisten gravedad, pero deben someterse a seguimiento médico”.
Mientras tanto, varios colectivos de afectadas estudian la presentación de una demanda colectiva para depurar responsabilidades.





