Reportaje: Conocemos el CEIP “Las Palomas”, de Mondrón y su innovadora forma de entender la enseñanza

En plena moda de programas de televisión como “Maneras de educar”, de TVE; libros como “Las escuelas que cambian el mundo”, de César Bona; o “Escuelas creativas”, de Ken Robinson; noticias sobre el pacto por la educación o la necesidad de un cambio de modelo en nuestro sistema educativo; y sobre todo, la irrupción del término innovación pedagógica, en la pequeña aldea de Mondrón, existe desde hace décadas una pequeña escuela rural que, sin haber modificado en demasía su forma de ser respecto a los últimos años, podría fácilmente ser un referente respecto a lo que debemos entender hoy día por educación.

Lo primero que nos llama la atención cuando nos acercamos a esta pedanía, situada a medio camino entre Periana, Alfarnatejo y Riogordo, es la tranquilidad que se respira, y que parece emanar de los olivos, algunos de ellos centenarios, que encontramos por doquier, y que son, no sólo el sustento de muchas de las familias que aquí viven, sino que también son un símbolo, un nexo de unión con la naturaleza que nos rodea y en muchas ocasiones, el hilo conductor de muchas de las actividades que se realizan en la escuela.

Entramos al CEIP Las Palomas, que es como se llama la escuela, y nos encontramos con paredes llenas de manualidades realizadas por los alumnos y alumnas, murales de los más diversos temas, copias de obras de arte, carteles con frases de motivación, un maceto-huerto, libros por todos lados, muchos libros, mandalas, un minimuseo con objetos de diversa índole, fotografías, una guitarra, botes de pintura y pinceles… Y en el aire, esa tranquilidad que parece haber cogido prestada del entorno.

En las pocas aulas que existen, alumnos de diversas edades comparten espacios y trabajan de forma más o menos autónoma, a veces cooperando entre ellos, a veces realizando tareas distintas, que suelen ir más allá de lo puramente académico.

Y es que en la cabecera de la página web del cole podemos leer “El mejor medio para hacer buenos a los niños es hacerlos felices” (Oscar Wilde). Y damos fe que aquí lo consiguen.

José Luis Jiménez, el actual director del centro, conoció el cole por una noticia en el periódico en el año 2004. Por una carambola llegó aquí un año después, y aquí se quedó. Se fue impregnando de las ideas de Joaquín Nebro, todo un referente a nivel provincial en cuanto al trabajo en escuelas rurales, y de Gustavo Fernández, su alumno más aventajado. Y todavía hoy día, sigue luchando porque la escuela no pierda ni un ápice de su alma. Y no le pesa para nada tener que venir todos los días desde Málaga. Al contrario, “aunque no os lo creáis, aquí viene uno a un oasis de relax, de desconexión con el estrés diario”, nos dice.

Y el resto del profesorado no le va a la zaga. Rocío, cordobesa afincada en Torre del Mar, llegó también de forma casual, y ha rechazado plazas más cerca de su casa por quedarse aquí, implicándose en un proyecto que aunque pueda parecer un sacrificio personal, supone también un enriquecimiento en muchos aspectos. Ana, a la que tampoco le importa tener que venir todos los días desde Villanueva del Rosario, realiza las funciones de jefa de estudios, responsable económico o cualquier cosa que se tercie, desde arreglar una pantalla digital que no suena, hasta ponerse a preparar pan tostado para todos los niños y niñas o disfrazarse de oso para un miniteatro de fomento de la lectura. Y así podríamos seguir hablando del resto de maestras del centro. Inma, maestra de infantil, la segunda con más antigüedad en el cole, que viene todos los días desde Villanueva del Trabuco, y que se encarga de forma cariñosa de que los más peques del cole, los de infantil, se sientan como en su casa. O Trini y Sole, maestras interinas, que en su primer año en el cole ya tienen que claro que ojalá pudieran seguir en él durante el mayor tiempo posible.

Pero sin lugar a dudas, aquí los protagonistas son los niños y niñas. Ese ambiente especial de la escuela, hace que los maestros vengan con ilusión y se emocionen con su trabajo, y eso se transmite a los alumnos y alumnas. Y por supuesto a las familias, que son a la vez responsables en parte de ese ambiente y receptoras de esa ilusión. Un círculo.

Son las 9 menos cinco. Los maestros Jose y Ana han aparcado y puede que ya haya algún niño o niña esperando en la puerta. Suben, abren las persianas, encienden los ordenadores, las estufas si hace frío y sin prisa pero sin pausa, va apareciendo el resto del profesorado y todos los alumnos y alumnas, los más mayores solos, los peques con sus mamis de la mano, algunos en coche (vienen de Vilo o de Sabar, otras aldeas), otros andando… El “Buenos Días” suena por todos lados… Algunos abrazos, saludos “chocando” las manos, otros empiezan a contarnos algún suceso del día anterior, pero lo que más llama la atención es que absolutamente todos, vienen alegres y contentos.

Ya arriba, se sientan todos juntos en círculo y comienza a sonar música clásica u ópera (y a veces otros tipos de música, según efeméride del día o el proyecto que se esté trabajando). Bonita forma de empezar el día. Mientras todos escuchen en silencio, llegan algunos retrasados. Termina la audición, todos aplauden, se les comenta algo sobre lo que han oído y cada uno se dirige al aula que le corresponda.

Desde hace unos tres cursos, pusieron a funcionar un macro-proyecto que denominaron La escuela donde habitan los sueños. Consiste en un proyecto multifacético que engloba todas las actividades complementarias (“extracurriculares”) que se realizan en el centro durante todo el curso escolar, y que tienen, como objetivo fundamental, el desarrollo integral de los alumnos/as, en todos los campos de la vida, que conozcan el mundo que les rodea, como funciona y que estén preparados para afrontar su futuro.

En resumen, se trata de “conciliar” el trabajo curricular con el trabajo “extracurricular”. ¿Y cómo lo hicieron? Pues se les ocurrió unificar bajo un mismo proyecto, todas aquellas fiestas, celebraciones, efemérides, tradiciones… que pueden proporcionar a los niños y niñas valores y competencias que les faciliten vivir en el mundo que le rodea.

Todo lo realizado en el cole lo encaminan siempre hacia conseguir en los alumnos: Su autonomía, potenciar su creatividad, favorecer su crecimiento integral y ayudarle a conocerse a sí mismo y a los demás. Y para tal fin, entienden que es de vital importancia dos elementos: La implicación de toda la Comunidad Educativa (familia, administraciones, y en definitiva todo el pueblo) y “sacar” la escuela fuera de las cuatro paredes del colegio (contacto con todo lo que les rodea).

Y todo esto sin olvidar una premisa fundamental: Que los alumnos/as sean felices. Pero… ¿En qué se traduce todo esto en el día a día? Pues en un sinfín de actividades, todas interrelacionadas con el macro-proyecto, que va más allá de lo puramente académico: Talleres de poesías, de cuentos, de decoración y de juegos de mesa.

Múltiples actividades para el fomento de la lectura (préstamos, micro-teatros de animación realizados por el propio profesorado, “libro” del mes, compra de libros por parte de los alumnos, “bookcrossing”…). Semanas culturales mono-temáticas (Las han realizado ya de los más diversos temas: Egipto, China, Gloria Fuertes, en mundo árabe, Julio Verne…). Multitud de trabajo relacionado con distintas efemérides (Día del niño, de la Discapacidad, de la Mujer, de la Naturaleza, de la Mujer y la niña en la ciencia, de la Salud, de la poesía…).
Y también tienen un cine-club. Y en navidad van a casa de los niños y niñas a ver sus árboles y sus nacimientos. Y celebran Halloween, Carnaval y Día de Andalucía, Fiestas de otoño y de primavera, Octubre Picassiano. Y muchas excursiones (la siguiente prevista es ir al teatro Cánovas y al Museo Pompidou). Y tienen un Club de Atletismo y algunos fines de semana algunos chicos y chicas participan en carreras populares. Y muchas convivencias con las familias, ya que está claro que para poder realizar todo esto, su colaboración es determinante.

Y como no podía ser de otro modo, le dan mucha importancia al área de Educación Artística. ¿Qué hay un concurso de fotografía? Pues se les enseñan nociones básicas de fotografía y salen al pueblo a practicar. ¿Qué son los aniversarios de los fallecimientos de Magritte o de Gustav Klimt? Pues a realizar versiones de sus cuadros con distintas técnicas. O se van al campo a dibujar olivos. O hacen platos “picassianos” con arcilla. Y como colofón, teatro, mucho teatro, ya que opinan que es una de las actividades globalizadoras más enriquecedoras.

Y por supuesto que no olvidan trabajar los contenidos de las distintas áreas, ya sean incluyéndolos en los distintos sub-proyectos o trabajándolos específicamente. Hay tiempo para todo.

¿Sus últimas ocurrencias? Por un lado, aprovechar la celebración del Día de la Paz y el triste fallecimiento de la cantante del grupo The Cranberries, Dolores O’Riordan, para realizar una versión de su tema Zombie, que ha sido todo un éxito en las redes sociales. Porque todo lo que realizan lo exponen en su web (www.cprlaspalomas.es), en su muro de facebook (Ceip Las Palomas) y en su blog (imaginasluegoexistes.blogspot.com.es) y de esa manera las familias están totalmente al día de lo que sus hijos e hijas realizan en el cole. Y por otro lado, la puesta en marcha de un “cariñograma”, una especie de amigo invisible pero con mensajes de cariño.

Es imposible resumir en tan pocas palabras todo lo que hacen.

Hora del recreo. Mientras la maestra Rocío prepara té o café para algunas compañeras, la maestra Ana enchufa una plancha y comienza a preparar pan tostado con aceite para los alumnos. En el patio, los niños y niñas entran libremente a la sala donde guardan el material deportivo y cogen el que quieren: Balones, aros, cuerdas, colchonetas, ladrillos y picas de plástico… Otros están con juegos de mesa… Otros charlando… O en el tobogán que han sacado. Y todo el profesorado también en el patio con ellos. Hay una pequeña pelea entre dos pequeños, pero no son los maestros los que solucionan el “problema”, sino sus “tutores”. Lo llaman tutorización horizontal, cada alumno mayor es tutor de un pequeño. Lo hacen para trabajar la responsabilidad en los mayores. Y funciona.

Llega la hora de volver a las aulas, pero no suena ninguna alarma estridente, sino una bella melodía, que anuncia que hay que recoger el material y volver al trabajo.

Si fuera viernes, a las dos menos cuarto tendría lugar una asamblea con todo el centro al completo, donde se tratan temas importantes o simplemente uno dice lo que quiere. Pero hoy es miércoles y han estado con juegos de mesa. Casi es hora de irse y de nuevo están todos sentados en círculo. El maestro Jose tiene un libro en la mano, elige un cuento breve y se lo pasa a una de las alumnas. Todos se callan y la alumna empieza leer. Cuando termina, algunos se ríen, otros recogen y todos salen camino de sus casas. – ¡Hasta mañana, qué os divirtáis y seáis felices! –. Les dice el maestro.

¿Verdad que ésta podría ser la escuela donde se cumplen los sueños?



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