La ley de los talibanes puede hacer cortar los dedos a una mujer si se pintan las uñas

Ya se puede ver como han obligado a una periodista de la CNN a vestir según la religión de los talibanes que siguen conquistando Afganistán. 

Tras el abandono de las tropas estadounidenses de Afganistán, los talibanes han tomado Kabul y han llegado al poder del país asiático en tan sólo diez días. Una de las graves consecuencias que ya está padeciendo la población de esta región es el retroceso en materia de igualdad de género, escenificado en el caso de la corresponsal norteamericana de la CNN, Clarissa Ward.



En menos de un día, la afamada reportera televisiva ha pasado de informar vestida con ropa de color a tener que comparecer públicamente con el velo islámico, según ha publicado ABC este lunes. La corresponsal internacional de la CNN ha sido obligada a cambiar su vestimenta tras menos de 24 horas desde que los talibanes tomaron Kabul e impusieron su rígida visión de la ley islámica

Ward ya ha aparecido en directo vestida con el velo islámico y ha subido a redes sociales una imagen en la que aparece completamente vestida de negro, con su cabello cubierto. Las mujeres deben mostrar únicamente una parte de su cara y cubrir al completo el pelo y el cuello. Además, debe portarlo siempre cuando esté en presencia de hombres.

Las mujeres afganas deberán vestir un ‘burka’, una prenda que cubre desde la cabeza a los pies el cuerpo de una mujer, disponiendo sólo de una pequeña abertura en los ojos. Por otra parte, se prohibirá el uso de cosméticos y pintarse las uñas podrá conllevar la amputación de los dedos. Las mujeres serán completamente dependientes del hombre ya que no podrán moverse de manera libre, no podrán montarse en un taxi si no está acompañadas de un varón y no podrán casarse con un hombre que no sea musulmán.

Asimismo, estará vetada la práctica de deportes, el uso de bicicletas o motocicletas e, incluso, asomarse a los balcones de su residencia. Al hilo, tampoco podrán reírse en voz alta o usar tacones, además de estar obligadas a no hacer ruido al andar. El testimonio de una mujer en un hipotético juicio valdrá la mitad que la de cualquier varón y la custodia y manutención de los hijos corresponde únicamente al padre.

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