Hace 45 años que Berruezo fallecía en Pontevedra, no llegó a conocer a su hijo que jugaría en el Vélez

El 7 de enero de 1973 el Sevilla FC juega ante el Pontevedra en Pasarón. Minuto 5 de la segunda parte. Pablo Blanco se dispone a sacar de banda, justo al lado del banquillo que ocupa Juan Arza, pero por desgracia no termina de hacerlo. Pedro Berruezo cae desplomado ante sus ojos y sale lanzado para prestar auxilio a su compañero. Todo el mundo pensaba que sería otro susto, como el sufrido un mes antes en el Sánchez-Pizjuán ante el Baracaldo. Pero el destino había previsto un desenlace fatal que haría de esa temporada un verdadero infierno y conmocionaría al sevillismo.

21 años después jugó su hijo, con el mismo nombre, Pedro Berruezo en el Vélez Club de Fútbol, consiguiendo el ascenso a Segunda B en la Liga 94-95. La mujer de Pedro Berruezo padre, estaba embarazada del que después fuese jugador del conjunto veleño.

El delegado del Sevilla FC,  Alonso de Caso pidió al médico del Pontevedra, el doctor Díaz Lema que atendiese al jugador ya que el Sevilla había viajado sin el doctor Leal Graciani, que se había quedado en la ciudad para asistir a un homenaje que se le ttributaba a su padre, Leal Castaño.  En realidad, en aquel frío domingo gallego nada iba a salir bien. El jugador fue trasladado primero en camilla a la enfermería, donde le atendió Díaz Lema. Tras un primer intento de reanimarle, el doctor local mandó con urgencia a Berruezo a la cercana Clínica Domínguez, a donde llegó aún con vida, aunque poco se pudo hacer por evitar una tragedia que para desgracia del sevillismo se repetiría 34 años después con Antonio Puerta.

Los días posteriores fueron de verdadera consternación. Berruezo, luciendo la indumentaria del Sevilla FC y su dorsal número 10 que defendió hasta el final, fue trasladado hasta Sevilla, llegando en la tarde del 8 de enero directamente al Ramón Sánchez-Pizjuán. Allí mismo se estableció la capilla ardiente y se dieron cita miles de sevillistas que acudieron al lugar a presentar sus respetos. Al día siguiente, el cuerpo de Berruezo fue trasladado a Málaga, donde recibió sepultura. Un mes después de su fallecimiento, jugadores de Sevilla y Betis disputaron un partido homenaje ante la selección de Rumania, entregándose la recaudación a la viuda del jugador.

Han pasado 45 años desde aquel episodio trágico en la historia del Sevilla FC, pero el sevillismo sigue recordando a ese atacante melillense que fue pieza clave en el equipo de finales de los sesenta y comienzos de los setenta, con un bagaje de 135 partidos y 38 goles. En su memoria, el Sevilla destapó una  talla en bronce de su figura, que se halla en el vestíbulo de acceso al Ramón Sánchez-Pizjuán.

Información. Sevilla F. C.



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